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martes, 12 de noviembre de 2013

'El lugar más feliz del mundo': 25 ideas de David Jiménez sobre reporterismo

Ana Pastor, David Jiménez y Ángel Fernández Fermoselle, en la presentación del libro en Madrid.

Casi lleno (unos 300 alumnos) en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga. David Jiménez, corresponsal de El Mundo en Asia, ha ofrecido esta mañana una lección magistral sobre Periodismo, sobre Reporterismo, al hilo de la publicación de El lugar más feliz del mundo (editorial Kailas).

1) Lo más importante es que tu trabajo provoque cambios.

2) Estamos en un país donde no se valora el periodismo independiente.

3) Mi generación está muy acomodada, no está pensando en cambiar el Periodismo.

4) Nada es imposible. Todo se puede hacer.

5) Los periódicos han abandonado la esencia del Periodismo.

6) Tienes que hacer que tus reportajes sean únicos y relevantes.

7) Nadie va a pagar por Periodismo de naderías y fútbol.

8) Escribir es muchas veces una inspiración. A veces dices: ¿Qué escribo?

9) Como dijo Kapuscinski, para ser periodista hay que ser una buena persona.

10) La rapidez influye en la calidad del Periodismo.

11) La guerra es lo más duro que he hecho como periodista.

12) El error de los medios fue que en cuanto llegó la crisis recortaron en Periodismo.

13) Para ser corresponsal recomiendo aprender muy buen inglés para tener la posibilidad de trabajar para medios extranjeros.

14) Pagar mejor a los periodistas los hace mejores profesionales.

15) No sólo hay que leer Periodismo. El Quijote también te enseña mucho de la vida.

16) Hay que tomar la iniciativa y cambiar el Periodismo; cread vuestros propios proyectos.

17) No sólo hay que buscar los medios tradicionales; los medios nuevos también están muy bien.

18) Esta es una profesión muy dura, con una competencia brutal.

19) A veces existe competencia desleal entre compañeros.

20) Las mujeres siguen estando discriminadas en el Periodismo español.

21) Cubrir desgracias te cambia y te vuelve más pesimista.

22) El regreso te da perspectiva de los lugares.

23) Puestos a hacerlo gratis, mejor hacerlo en un blog o un nuevo medio creado entre varios.

24) El reporterismo literario permite un texto más ameno y ofrecer más de ti mismo.

25) Para el Periodismo tienes que ser muy vocacional.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Mi 11-S en Taiwán

Hotel Hyatt Taipei

Por aquel entonces yo era periodista en la redacción central de El Mundo en Madrid. Pertenecía a la sección Nueva Economía. Desde mi etapa en Japón como corresponsal freelance (también para El Mundo) mantenía muy buenos contactos con las embajadas asiáticas, sobre todo las de Japón, China, India y Corea. Asistía a sus recepciones, fiestas y conferencias. Incluso algún embajador (como el de Malasia) me invitó a comer personalmente en un restaurante cerca del Bernabéu.

Unos meses antes del verano de 2001 (en julio viajé a Japón para escribir reportajes en Tokio, Hiroshima y Nagasaki) contacté con la Oficina Económica y Cultural de Taipei, la 'Embajada' oficiosa de Taiwán en Madrid. En la Torre Rioja, justo al lado del famoso Txistu, el lugar favorito de comidas y cenas de los jugadores del Real Madrid, me confirmaron que me invitaban una semana a Taiwán. ¿Para cuándo? Me fui el 10 de septiembre de 2001. Mi misión era visitar empresas, entrevistarme con políticos, economistas y profesores de Universidad taiwaneses. Luego con ese material escribiría historias para el periódico.

Me alojé en el hotel Hyatt, uno de los mejores rascacielos de Taipei. Un día después, en la mañana del 11 de septiembre de 2001, un tifón empezó a inundar la ciudad. Parecía el Apocalipsis según Taiwán. Me quedé corto. A primera hora de la noche -hora asiática- entré en la web de www.elmundo.es Había una alerta de incendio en las Torres Gemelas de Nueva York.

Seguí un rato pegado a la pantalla del ordenador. Luego me subí a la habitación. Enchufé la CNN y repetían a cada instante el impacto del segundo avión. ¿Qué carajo se me había perdido en Tapei? El Hyatt se convirtió en una cárcel de oro. Estaba en la planta veintitantos. La luz se fue del hotel. Miré al exterior y la calle era un Amazonas de asfalto. Zapeé y me encontré con Perdita Durango, la película de Álex de la Iglesia. Más violencia, más muerte, más destrucción. El fin.

Llamé a la redacción y pude hablar un rato con Fernando Múgica, redactor jefe de Internacional. "Cuídate, chico", me pidió Múgica, un enorme periodista. Avisé a mis compañeros de Nueva Economía y quedé en enviarles un texto sobre el impacto del 11-S en la economía asiática. "Asia ya vislumbra la tormenta", escribí.

En la mañana del 12 de septiembre el tifón comenzó a flaquear. La intérprete me recogió en el hotel a las 9 de la mañana. Teníamos una entrevista con Thomas Yeh, secretario general del Consejo de Planificación Económica taiwanés. ¿Qué hacía yo hablando con Yeh de Taiwán y Asia en vez de estar empapándome del frenesí informativo de la redacción?

En ese viaje conocí una cultura extraordinaria como la de Taiwán, la antigua Formosa, pero cada vez que pienso en esos días me veo mirando el efecto del tifón Neri y cómo se destruía el símbolo de la contemporaneidad neoyorkina. Fue desde un rascacielos de Taipei, aquella opulenta cárcel de oro desde la que observé con zozobra e inmensa soledad cómo cambiaba la Historia.

martes, 26 de abril de 2011

"Envío en cinco minutos" (En recuerdo de Julio Anguita Parrado)

La Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UMA homenajea a Julio Anguita Parrado y José Causo. Mi recuerdo de Julio:

“Envío en cinco minutos”

Agustín Rivera

El Mundo-El Día de Baleares; 9-4-2003

- ¿Ha llegado Anguita?

A Anguita se le esperaba, pero no aparecía.

- Julio, ¿no has enviado todavía?

- Perdona, en cinco minutos lo tienes ahí.

Diez minutos después, no había ni rastro de su texto en el correo electrónico. Sólo faltaba la columna de Wall Street para cerrar Nueva Economía.

Esos textos para el salmón, para qué negarlo, no llegaban temprano. Pero, como todos los que escribió durante una década en este papel de la esfera verde, jamás sufrieron la enfermedad de la falta de estilo. Todo lo contrario. Julio A. Parrado, Julio Anguita, Julio, neoyorquino de Córdoba, no entregaba el texto hasta que no se sentía satisfecho de lo escrito.

No era un corresponsal que se limitara a la vorágine diaria. Su trabajo era escribir grandes historias, captar imágenes poderosas e inmiscuirse en el bullicio babilónico de Manhattan, publicar para Economía, Crónica, Cultura o Internacional. Nunca pensó en ser reportero bélico. “No soy corresponsal de guerra”, respondió a una pregunta de un lector con las cenizas aún calientes de las Torres Gemelas.

Apenas año y medio después te protegías con casco, un chaleco antibalas, y con bolígrafo, papel y ordenador portátil para ver, olfatear, oír y contar.

Ahora, que Margarita me avisa que no contestas al móvil, me fastidia que ya no pueda llamarte a la extensión 730 para hablar más del Japón que siempre quisiste visitar, que dejes de contaminarme de tu fascinación por la vida en Nueva York, y sentiré que todavía no hayamos coincidido en Málaga o Córdoba para saborear las tapas que tanto añorabas.

Esperaré tu crónica, aunque sea tarde, pero, por favor, no dejes de cuidar el texto. Aquí, si es preciso, retrasamos el cierre. Y rezaré para que se cumpla la frase bendita de aquellos viernes de color salmón:

- ¡Hombre, por fin ha llegado Anguita!

domingo, 13 de marzo de 2011

Japón, la sociedad que convive con el desastre natural (y nuclear)

Fue en Hiroshima, el 6 de agosto de 1995. Cubría para Diario 16 el 50 aniversario de la bomba atómica. “Los japoneses sienten vergüenza, humillación; nunca odio a los americanos”. Me lo soltó un extranjero. La frase revela hasta qué punto los nipones habían olvidado la II Guerra Mundial y los tremendos efectos sobre su población.

Análisis en primera persona de la sociedad japonesa. Con referencias a mi etapa de corresponsal de El Mundo en Tokio y el terremoto que sufrió Alejandro Amenábar en la capital nipona.

Aquí la historia completa.

viernes, 11 de marzo de 2011

Testigo Directo en El Mundo sobre las ruinas del terremoto de Kobe

Las ruinas del terremoto

AGUSTIN RIVERA ULTIMA

El Mundo; Testigo Directo; 18/01/1999; página 52

Tiene 64 años. Vive cerca del mar, en Port Island, una isla artificial creada hace 30 años ante la falta de espacio físico de la ciudad, plagada de edificios de oficinas, un instituto femenino de lujo y grandes volúmenes de mercancías del vecino puerto. Pero Tatsuo Sakudai no vive en un apartamento millonario, ni con vistas al Pacífico: apenas tiene 30 metros cuadrados.

En invierno tiene que enchufar a la calefacción a 28 grados para no morirse de frío y en verano la temperatura sobrepasa, en varias ocasiones, los 40 grados. Sakudai es uno de los 400 inquilinos de las casas prefabricadas sufragadas por el Ayuntamiento en esta zona de la ciudad, destinada a alojar a los vecinos de Kobe (Japón) que se quedaron sin hogar después del terremoto del 17 de enero de 1995. Su vivienda provisional, dijeron las autoridades, ya dura cuatro años.

«Han arreglado muchas calles, lo están dejando todo muy bonito, pero, ¿qué pasa con nosotros? ¿Por qué después de cuatro años todavía estamos aquí?» El lamento de Sakudai lo corrobora Eiko Tochishita, viuda, de 66 años, mientras prepara un plato de tallarines con sopa en el centro social de la comunidad que han formado. El Ayuntamiento de Kobe y el Gobierno estatal han destinado 91.000 millones de dólares para la restauración de Kobe.

Sin embargo, muchos sufren aún, no sólo por la desaparición de familiares y amigos, sino por el olvido institucional, que ahora promete que en marzo desaparecerá el gueto de Port Island.
En ese recinto viven jubilados y minusválidos. De tarde en tarde los visitan algún hijo y los nietos, cuyos alegres y coloreados dibujos decoran la sala común. Lo que les salva a ellos de la depresión, de la pesadilla vital que comenzó un lunes a las 5.46 horas, cuando el terremoto sembró el pánico y la muerte en Kobe y los alrededores, es la pequeña y sencilla comunidad que han formado.

Cocinan juntos, se distraen con la televisión, charlan sobre su futuro y rezan al unísono. Ya son una familia. El terremoto los unió en la tragedia, pero están contentos de haber encontrado una razón de vivir.

La amargura se explica con estadísticas. Según datos de la policía de Hyogo, aún hay 15.000 personas sin un hogar digno. Y eso a pesar de que en el último año la cifra se ha reducido. En 1998 existían 42.000 personas residentes en 24.000 casas prefabricadas. La mayoría mayores de 65 años.

En este tipo de casas han fallecido desde el terremoto 227 personas. Algunas se han suicidado. ¿Los motivos? En este tipo de viviendas, desperdigadas por varios puntos de Kobe, la incomunicación entre los vecinos es asfixiante. A numerosos fallecidos los encuentran incluso meses después de morir, cuando el intenso olor del cadáver se propaga por todo el vecindario.
Cuatro años después, ayer, los ciudadanos de Kobe recordaron a sus muertos. Un reguero de velas iluminó la ciudad. Con ellas escribieron, en caracteres japoneses, la fecha del desastre: «1.17». Entonces la tierra se retorció, se tragó 6.500 vidas y redujo Kobe a ruinas. Hoy, 15.000 ruinas humanas buscan la paz.

Pero ¿hubo un terremoto en Kobe? (Mi crónica en El Mundo, enero 1999)

Hasta esta mañana era el mayor desastre natural de Japón desde 1945. Estuve en Kobe en enero de 1999. Aquí mi crónica publicada en El Mundo.

Pero ¿hubo un terremoto en Kobe?

AGUSTIN RIVERA

El Mundo; 17/01/1999; página 32

KOBE (JAPON).-

Desde el paseo marítimo se divisa una imagen espectacular del entorno urbano. Rascacielos de última generación en la zona portuaria, un completo parque de atracciones con una montaña rusa a ras del mar y varios centros comerciales en permanente ebullición. La ciudad destila alegría y derrocha entusiasmo... Pero, ¿hubo de verdad alguna vez un terremoto en Kobe?

Lo cierto es que sí. Y muy pocos han conseguido olvidarlo. Ahora bien, nadie podría estar seguro a tenor del escenario de progreso que se mastica. Según el Ayuntamiento, se ha restaurado el 100% de lo destruido por el terremoto del 17 de enero de 1995, el peor desastre natural sufrido por Japón dede la posguerra.

En ese día, una sacudida del 7,2 en la escala de Ritcher dejó más de 5.000 muertos, 43.700 heridos y 200.000 viviendas con derrumbe total o parcial.

Ahora la situacion, ciertamente, no se parece en nada al caos de entonces. El lavado de cara de Kobe, de un millón y medio de habitantes, se palpa nada más llegar a la estación de Shin-Kobe, el apeadero del Shinkansen, el Tren de Alta Velocidad japonés, que lo comunica a tres horas de Tokio.

Sannomiya, el epicentro -pacífico- de la urbe, es el lugar favorito de los modernos, de las variopintas tribus juveniles, que llevan el pelo teñido, van cuidadosamente desaliñados y hablan con desenfreno a través de su diminuto teléfono móvil. Abundan los restaurantes de comida rápida, los business hotel y los multicines.

Megumi Akagawa, de ojos casi ocidentales, tiene 23 años y trabaja en una despacho de abogados. «Kobe ha recuperado su pulso vital, la gente tiende a olvidar el terremoto», asegura.
Los regidores municipales tampoco quieren quedarse atrás del optimismo ciudadano. Desde julio de 1996 existe un edificio de 2.000 metros cuadrados que rememora la hecatombe. En el museo, de entrada libre, no faltan fotografías en color y en blanco y negro del suceso, un documental de las 72 horas después, los cambios de la ciudad, maquetas oreográficas del lugar y hasta, cómo no, una pequeña tienda de recuerdos para sufragar los gastos del recinto.

Aunque pueda parecer duro, a Kobe le vino bien el terremoto. «Está mucho mejor que antes», explica Martin Williams, periodista británico de Newsbytes, empresa filial del Washington Post, afincado en Tokio desde hace cuatro años.

Tadao Ando, el prestigioso arquitecto japones que levantó el Pabellón de Japón en la Expo de Sevilla, ya ofreció en la primavera de 1996 su opinión sobre como debería ser el futuro urbanistico de Kobe: «Los planes de construcción de Kobe giran en torno a la idea de levantar una ciudad a prueba de desastres. Se basan en el sueño de la ingeniería civil de convertir la ciudad en una fortaleza. Pero, dentro de 10 o 20 años, nadie se sentirá a gusto en un Kobe fuerte y resistente. Deberíamos reconstruirla como una ciudad del siglo XXI, pensada para que la gente pueda disfrutar de la vida».

Como el ave fénix: tras la desolación de las cenizas, el esplendor del resurgir... Pero, ¿hubo de verdad alguna vez un terremoto en Kobe?

lunes, 25 de octubre de 2010

Los ojos del mundo en lugares que están en completa oscuridad

David Jiménez sigue con la misma ilusión y las mismas ganas de “dar voz a aquellas personas que no pueden hablar”, para él, la mejor profesión del mundo, dura pero fascinante, como él dice “No hay ningún trabajo que se pueda comparar, conoces a gente diferente y vives momentos históricos". Para Jiménez, ser corresponsal significa tener “los ojos del mundo en lugares que están en completa oscuridad”.

Es un extracto de la reseña de la web de la Fundación Manuel Alcántara de la charla que ha impartido hoy David Jiménez, corresponsal de El Mundo en Asia, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga.

viernes, 6 de agosto de 2010

Hiroshima: 65 aniversario

Dos supervivientes lloran en la ceremonia de hoy (Elmundo.es /AFP)


La primera vez que cubrí el aniversario de la bomba atómica (para Diario 16) fue en 1995. Luego en 2001 para El Mundo. Quiero volver, como muy tarde, para el 70 aniversario. Ya quedarán muy pocos supervivientes, los hibakushas, los inocentes que sufrieron las demoledoras consecuencias de la bomba aniquiladora que derrotó al Japón de Hirohito.

Theodore Van Kirk, el último superviviente de la tripulación Enola Gay, el avión que lanzó la bomba atómica, no se arrepiente de nada. Lo cuenta hoy El Mundo vía The Guardian. Hoy es 6 de agosto. El holocausto llegó a Hiroshima, el acontecimiento más importante del siglo XX, según los lectores de The New York Times.

domingo, 24 de enero de 2010

La guerra de los corresponsales

Carmen Rigalt publica hoy en la última de El Mundo un Testigo Impertinente sobre el periodismo. Enfoca su texto (lúcido, directo) en la crónica firmada por Jacobo G. García, corresponsal de este periódico en México, el país donde viven tres de mis mejores amigos. Amistad siete estrellas. Los tres también periodistas (Alberto Cabezas, David del Río y Antonio Soto). A los tres nos une Salamanca. Y conocen muy bien Málaga, aún siendo de Cáceres, Jaén y Ponferrada.

A Alberto le conocí en Toranomon, una tarde de noviembre en Toranomon, el distrito financiero de Tokio. Cada vez que viene a España me reservo al menos un día (si son dos o tres resulta un festín) para vernos y charlar con tranquilidad.
Con Antonio confraternicé en una charra fiesta universitaria y luego, con algunos intermedios vitales, seguimos cultivando ese noble arte de la amistad. Lleva dos meses en México DF y ya se va adaptando a la vida de la megalópolis, tras su paso por Málaga.

David, compañero de clase de la Facultad en la Ponti salmantina, es un saltamontes de la vida. Con seguridad el amigo más cercano que he tenido con más pasión por el periodismo, por el auténtico: el reporterismo. Y por el cine reflexivo, intelectual, profundo.

Podría escribir de cada uno de ellos cientos de posts, pero ahora estamos para hablar de la guerra de los corresponsales.

Extraigo algunos párrafos que valoro del artículo de Rigalt, también amiga (en agosto pasado me citó en su crónica veraniega):

"La prepotencia es inherente al periodismo, pero se nota más entre los corresponsales de guerra. A elllos les presuponemos el valor, como a los soldados. Si un un corresponsal no tiene 'cohones' (o tiene los justos, o sea, dos), enseguida cría fama de hacer las crónicas desde el hotel".

"Hay que ser de una pasta especial para moverse en los escenarios de conflicto. Tener estómago, coraje, incluso inconsciencia".


Y la nutritiva crónica de Jacobo (Imperdonable que te la pierdas):

El análisis de Carlos Salas:

"Lo jugoso es que habla de ellos, los periodistas enviados especiales a Haití, sin cortarse un pelo: irresponsables, miedosos, exagerados...".

La versión de Ramón Lobo:

"La persona que escribe el texto no cuenta cómo ha llegado allí ni que hace en el aeropuerto escribiendo sobre los demás y no sobre los haitianos. Salud".

viernes, 4 de diciembre de 2009

Antonio Rubio y el reporterismo de investigación

Nacho Alcalá / Elmundo.es
- ¿Qué es el periodismo de investigación?- se pregunta Antonio Rubio.

- Aquel que llega donde no llegan los otros- responde él mismo.

El subdirector de El Mundo, profesor en la Universidad Juan Carlos I de Madrid, habla del reporterismo de investigación. Cuarto día de las Jornadas Reporteros (Cátedra Manuel Alcántara y Diputación Provincial de Málaga). Le presenta Rafael Porras, director de El Mundo de Málaga.

Rubio, contundente en las formas, ofrece claves de un oficio que ejerce desde que investigó el secuestro del futbolista Enrique Castro Quini. Aquí expongo algunas de ellas.

1) Sin tiempo no se puede investigar. Y el tiempo significa dinero.

2) Sólo publico hechos probados, no indicios.

3) Para hacer periodismo de investigación es necesario que la empresa lo respalde y un equipo jurídico fenomenal.

4) Estoy orgulloso de ser un moonraker, un rastreador de la mierda.

5) El periodismo de investigación nació en España en el Rif. Fue el desastre de Annual [la tesis doctoral de Rubio]. La primera vez que aparece la palabra investigación aplicada al periodismo es en el diario El Sol. Fue el 24 de julio de 1921. El director de El Sol era Manuel Aznar, el abuelo del ex presidente Aznar.

6) Los empresarios buscan valor añadido. Hay que reportajear y no quedarse en la redacción, en el cortar y pegar.

7) Hay que huir del periodismo declarativo. En mis informaciones siempre hay información, nunca opinión. No se puede valorar dentro de una información.

8) Kapuscinski decía que el verdadero periodismo es intencional. No hay que confundirlo con el periodismo de provocación.

9) Para manejar el lenguaje hay que leer. ¡Leed, leed!

10) Aún no se sabe qué pasó exactamente en el asesinato de Carrero Blanco, el Desastre de Annual, el 23F y el 11M, cerrado en falso.

11) En el 11-M han escrito muchos “novelistas” que han formulado hipótesis y no tesis. Eso no sirve.

12) Ha habido muchos bomberos en el 11-M que no saben cómo ha ido ese fuego. Se han probado los autores materiales, pero no los intelectuales. Yo sé quiénes son, pero no lo digo ni lo publico porque no lo puedo probar.

13) Como ha escrito Antonio Lucas, estamos en una sociedad afónica. Cada vez más debemos gritar y reivindicar el oficio. El periodismo de investigación sirve para intentar cambiar muchas cosas.

14) El periodismo está en la UCI, no está muerto.

15) Hay que buscar el valor añadido, dar algo más, aparte del flash informativo.


16) Recomiendo la serie de Eduardo Martín Pozuelo, en La Vanguardia, sobre la memoria y los documentos desclasificados. De un documento secundario se puede hacer un documento excepcional.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Guía 'express' para escribir mejor

Carlos Salas publicó ayer en el suplemento MERCADOS de EL MUNDO un artículo nutritivo y muy útil para periodistas y escritores: Guía "express" para escribir mejor.

1) Quita las palabras que tengan cuatro sílabas o más.

2) Evita los adverbios que acaban en mente.

3) Suprime la mayor parte de los conectores: por consiguiente, por tanto, de ahí que...

4) Cuando acabes tu gran texto, coge un boli rojo y suprime los dos primeros párrafos.

5) No uses dos adjetivos.

6) No escribas oraciones largas. Resume.

7) Sustituye los sustantivos por verbos.

8) No te pases de erudito porque no llegarás al pueblo.

9) Para mí el más importante: cuenta una historia. Humaniza tu artículo, tu carta al accionista, tu informe, tu charla.

Acaba su texto con una frase de Hemingway, muy familiar en el mundo de la ficción. «Un escritor necesita sobre todo un detector interno antiporquería».

Aquí el artículo completo de Salas.

P.S: Otra perla del fin de semana. Viajes literarios. ¿Es el transporte público la mejor sala de lectura? Lo firma mi compañera de El Confidencial María José Mayo.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Las cenizas de Cristo (El enigma de Mena) de Pedro Luis Gómez

Accedí a El Corte Inglés, por la entrada de calle Hilera, detrás de una comitiva de políticos. De repente, me topé con el autor, que esperaba a sus dos presentadores: Manuel Chaves y el alcalde Francisco de la Torre. Pedro Luis Gómez estaba a punto de estrenar Las cenizas de Cristo (El enigma de Mena), editado por Arguval y portada diseñada por Fran Ruano, director de Arte de Sur.
Pedro Luis fue mi profesor de Historia del Periodismo Español en la Facultad. Sacamos el mismo trono (yo desde hace 20 años), el del Cristo de la Buena Muerte, cada Jueves Santo. Ambos en el varal A. Presencié en el Teatro Cervantes su pregón de Semana Santa (1993) y me gustó en ese momento cómo lo hizo. Fue apasionado en la defensa del malagueñismo. Y ese sentimiento lo aplicó Gómez a su periodismo. Yo no lo practiqué: en Málaga siempre trabajé, antes de El Confidencial, para ediciones locales o regionales de medios nacionales (Diario 16 y EL MUNDO).

El viernes Pedro Luis congregó a jefes y redactores de Sur. Y a un público muy heterogéneo que abarrotó la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Fue gente que se entusiasma con su discurso y otros que no tanto. Pero nadie quería perderse lo qué decía y cómo lo decía. Prometía espectáculo. Y euforia. La ofreció con creces. Íntimo amigo de políticos del PSOE y del PP, su exclusivo centro informativo es Málaga. Y dos son sus obsesiones: Picasso y el Cristo de Mena. Tengo ahora mismo en mis manos un ejemplar de La Gaceta de Málaga, que dirigía Paco Fadón. El periódico, ya desaparecido, está fechado el 13 de abril de 1989. Lleva un titular a cuatro columnas: “La Congregación investiga la posible aparición del Cristo de Mena”. La información la firma, en las páginas 4 y 5, Antonio Roche.

En las 248 páginas del libro, Pedro Luis se transforma en Adrián Escalada. Y aparecen como personajes reales congregantes de Mena como Vicente Pineda, Ramón Gómez, Álvaro Mendiola… También los periodistas Roche, Ángel Escalera, Antonio M. Romero. La redacción del periódico de Martiricos. Todo un desborde de datos, una trama “trepidante”, según la contraportada. El volumen merece la pena leerlo. A mí me ha hecho ilusión encontrarme con la página 112: “Las investigaciones que la Congregación de Mena lleva a cabo hacen que Francisco Sánchez y José Navarro se encuentren en una conocida gestoría malagueña, 50 años después”. Es la Gestoría Rivera, donde ahora escribo este post. Mi padre grabó la conversación en una cinta y aún la conserva.

Fue una pista más para encontrar ese Cristo tallado por Pedro de Mena y Medrano, un Crucificado de una talla soberbia, ejemplar, justo el mismo que veo en una reproducción de principios del siglo XX y cuya recreación de Palma Burgos llevo sobre mis hombros el Jueves Santo, quizá pensando que cualquier día alguien obsesivo con una historia, como Escalada, lo encuentre detrás de un tabique.

sábado, 24 de octubre de 2009

El tango del periódico (por Antonio Lucas): Los 20 años del diario EL MUNDO

He leído/visto con emoción, con melancolía (nostalgia, no), el gran despliegue/autobombo de los 20 años de EL MUNDO. El periódico donde crecí profesionalmente, donde hice amigos, compartí risas y sufrí gritos. Alegrías sublimes. También broncas dolorosas. Todo lo imaginable lo pasé en el periódico que para mí fue un sueño cumplido, hoy ya pretérito, pero siempre presente. ¡Cómo puedes desterrar de la memoria el papel, la esfera verde, donde has trabajado 12 años!

Un diario es la metáfora más semejante a la vida. Intensa, descarada. Oscura a veces. Jamás indiferente. En EL MUNDO, desde la distancia de Málaga o Tokio, con el enfoque en la redacción de Sevilla o Madrid. En la redacción central de Pradillo, 42 o en la redacción de Mallorca aprendí Periodismo y me dejaron ejercerlo. Ahora, en El Confidencial, donde escribo desde enero, palpita muy vivo aquel espíritu fajador y valiente con la información que estrenó EL MUNDO en 1989.

Hoy Antonio Lucas, el Príncipe de las Letras, como lo define Raúl del Pozo, escribe un artículo emocionante. Nada de palabrería hueca de políticos. O de los jefes que miran acojonados la cuenta de resultados y la caída de la publicidad. El gran Lucas, el amigo cómplice de tantas tardes y noches de redacción y bares, columnea sobre EL MUNDO y su Mundo. El nuestro. El mío. El de tantos...

sábado, 15 de agosto de 2009

Juan José Hidalgo (Globalia): "Yo fui de los primeros en ver la crisis"

Foto: Agustín Rivera

Me encontré el martes al presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, comiendo en el restaurante exterior del hotel Río Real de Marbella. Gritaba, al fin de una comida con sus amigos, a favor de Zapatero. Raúl del Pozo se levantó y lo trajo a la mesa donde comía con Carmen Rigalt, Raúl, Antonio Casado y Natalia, la mujer de Del Pozo.

Como ayer relató muy bien Rigalt en su Testigo Impertinente de EL MUNDO, saqué el bloc de notas y empecé a apuntar lo que nos decía Hidalgo de su grupo turístico.

Éste es el resultado que he publicado hoy en El Confidencial. También es la noticia más leída en el diario. La foto que adjunto se la hice en la terraza del restaurante.

domingo, 19 de julio de 2009

Walter Cronkite

La muerte de Walter Cronkite. Es muy bueno el obituario de Cronkite escrito por Víctor de la Serna, pero yo me quedo con la historia personal, bien narrada y con ritmo, contada por Felipe Sahagún, también en EL MUNDO.

"Fue mi maestro, el que me guiaba cada día, a las siete de la tarde, antes de salir hacia la agencia UPI, en la planta 12 del edificio del Daily News, en la calle 42, para escribir mi crónica diaria para el Informaciones de Madrid. Antes que el New York Times y que el Christian Science Monitor, él era la noticia. Su palabra, la más creíble. Su voz de barítono, la más influyente del país", escribe Sahagún. Santiago González recopila aquí algunos textos necrológicos de Cronkite (de La Vanguardia, ABC...) que radiografían con tino su trayectoria.

Recurro a mi biblioteca periodística. Aquí está la biografía de Cronkite (Memorias de un reportero), editada por El País Aguilar en 1997. Publico tres frases de este periodista, presentador durante 19 años de Evening News en la CBS estadounidense. Cronkite siempre se consideró un reportero, jamás dócil con el poder. Y creía que el buen periodismo también se puede practicar en televisión.

"Kennedy pretendía utilizar mi entrevista para hacer una declaración por sus propios motivos, y a ningún periodista respetable le gusta dar la imagen de que es un conducto para la difusión de comunicados oficiales, aunque los difunda el propio presidente" (página 319)

"El trabajo del periodista no es ser un patriota" (página 330)

"Sin un número adecuado de corresponsales sobre el terreno, los programas de noticias de las cadenas no son la fuente de información que deberían ser. Y la idea de que los presentadores puedan cubrir el mundo como si fuera el territorio de un reportero, junto con los correspondientes recortes, está contribuyendo a tan desafortunada situación" (Página 459)

Walter Cronkite announces death of JFK

La muerte de Kennedy contada por Walter Cronkite:


lunes, 6 de julio de 2009

Lo que aprendí en Tokio

Waseda-Dori, una de las avenidas principales de Tokio.

Volveré a Tokio. Pasearé por sus calles. Me montaré en su Metro. Veré a amigos. Observaré a desconocidos, acompañado de una Nikon y una libreta de reportero. Visitaré la casa donde viví. Antes de que llegue ese momento, leeré reportajes (como éste, de Ocho Leguas de EL MUNDO), de una de mis ciudades favoritas, la urbe que más me ha fascinado, el lugar donde supe qué era el futuro y en la que mejor me conocí. Porque no hay nada cómo vivir en otro país para aprender. De ti y los demás.

martes, 23 de junio de 2009

Victoria Prego y ¿Muerte del periodismo?

Victoria Prego, adjunta al director de EL MUNDO, impartió ayer una conferencia en el CAC de Málaga, en el Aula de Pensamiento Rafael Pérez Estrada. El título lo decía todo: "¿Muerte del periodismo?". Este aula, pilotada por Juvenal Soto (que hoy presenta exposición en el Edificio Edypsa, de Puerta del Mar), trajo el mes pasado a José Luis Garci.

Rafael Porras, director de EL MUNDO de Málaga, fui quien presentó a Prego y recordó, tras decir que su voz se asociará siempre a la Santa Transición, que cuando fichó por el periódico en la redacción se hacían apuestas -no se llegaron a concretar- a ver cuánto tiempo duraba en el diario de Pedro J. "Ella es el equilibrio, sentido común y seriedad", glosó Porras.

Aquí van algunas de las ideas de Victoria Prego sobre su visión del periodismo:

1) El ejercicio del periodismo es angustioso, sobre todo para los periódicos, el papel.

2) Los periódicos corren el riesgo de desaparecer.

3) Hace unas semanas Robert Murdoch le dijo a Pedro J. en Londres que en 20 años el periodismo habría desaparecido. Yo espero que no.

4) En los periódicos no salen las cuentas. La publicidad no volverá al papel como estaba antes de la crisis.

5) La generación de noticias se sigue sucediendo en los periódicos.

6) Los periódicos pagan a profesionales para que cultiven sus fuentes, vayan a los lugares, denuncien y persigan las noticias. El periódico es el único sitio donde se publican las exclusivas y eso vale mucho dinero.

7) Los compradores de periódicos lo son cada vez menos. Ahora pueden leer gratis el diario en Internet. Es como si tus propios hijos te devorasen.

8) En los periódicos españoles se está considerando la posibilidad de cerrar para la edición de Internet la opinión y las informaciones largas. Todos los medios tendríamos que ponernos de acuerdo.

9) Hace falta una brújula, una linterna, que nos alumbre en la selva de informaciones. Hay demanda de orientación.

10) Arcadi Espada ya ha denunciado en su blog que el alud de información puede acabar sepultando a los usuarios. Hay un cansancio del usuario e internauta. Cuando tienes todo el mundo a golpe de click hay una paralización psicológica y no sabes por dónde tirar.

11) Los ciudadanos pueden convertirse en informadores, pero no en periodistas.

12) El periodismo de papel no dará noticias, pero sí exclusivas. También dará análisis y opinión. Este tipo de periodismo va a sobrevivir y será necesario.

13) Hay que saber lo que hay debajo de la propaganda.

14) El periodista tiene que ser el San Bernardo de los ciudadanos. Espero que no muramos.

15) El periodismo de investigación no puede morir, es imprescindible.

16) Es intolerable que haya ruedas de prensa sin preguntas. Hace falta una rebelión del oficio.

martes, 16 de junio de 2009

Gasollywood

Para los amigos del colegio, los que soñamos a finales de los ochenta con las asistencias de Magic y los ganchos del cielo de Abdul-Jabbar

A finales de enero de 1999, cuando vivía en Tokio, pasé una semana de vacaciones en Los Ángeles. Estuve en la última temporada en activo del mítico Forum de Inglewood, donde la España de Fernando Martín y Solozábal consiguió en el verano de 1986 la Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Vi los números retirados de Magic Johnson, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar... Los japoneses con los que viajaba aplaudían con puntualidad y sincronización. Yo, en cambio, vibré como un adolescente. Me compré una gorra. Pegatinas. Me hice fotos (salieron algo borrosas).

Asistí a un partido de pretemporada (aquel año la liga empezó muy tarde por una huelga de jugadores). Se enfrentaban los Lakers y los Clippers. Lo conté en EL MUNDO y abrí la sección de Deportes. Fue una gozada firmar desde Los Ángeles. Y escribir de Shaquille O'Neal y Kobe Bryant. El sueño del niño fascinado por Magic, por las asistencias perfectas sin mirar al compañero. Días más tarde visité el hall (no me dejaron entrar en la redacción) de Los Ángeles Times, donde ahora trabaja mi amigo Pablo Scarpellini. Me compré un libro con la historia de los Lakers. Cuando se murió Chamberlain escribí de él en EL MUNDO (el número 13 de los 4.000 puntos), me llevé el libro a la redacción de Pradillo y casi me lo querían quitar de las manos.

Ahora Gasol juega en los Lakers. No en Inglewood. En el Staples Center. En el downtown de Los Ángeles, al lado de la avenida Figueroa, en el hotel mexicano donde me alojé en 1999, en la misma autopista que conduce al anillo olímpico. Gasol se estrenó anoche con los Lakers. En casa. Ganó y convenció. Ya es Gasollywood.

P.D: Este post lo escribí el 20 de febrero de 2008. Lo vuelvo a publicar tras la petición de un yankee lakeriano, loco de ilusión ante el primer Anillo de la NBA para un español: Pau Gasol.

viernes, 12 de junio de 2009

¿La misma historia?

"Siempre se cuenta la misma historia. El viaje como transformación es el único relato posible. Por el camino se aprende. Y sólo hay una cosa que vale la pena aprender: el sentido de la muerte" (Se lo cuenta la directora de cine Yesim Ustaoglu a Luis Martínez. Hoy, en EL MUNDO).

Sánchez Dragó dijo hace años que cualquier novela tiene al menos uno de estos tres elementos: amor, viaje y muerte.

He leído relatos que carecían de este tripartito. No necesariamente eran malos. La vida está hecha también de más ingredientes, por ejemplo, la amistad, aunque pregunto: ¿Acaso no es también una forma de amor, quizá menos intensa, pero más duradera? Porque podemos aceptar que una relación acabe, pero no perder a un amigo de la infancia. Y soy afortunado: mantengo a muchos.

¿Empiezo el fin de semana contando la misma historia?

Otro viernes con proyectos razonables para el sábado y el domingo. Sitios a los que ir y a los que no acabaré yendo. Y cosas que ni sospecho que haré. Personas que conoceré en ese rumbo incierto de la trémula madrugada. Y otras que quiero volver a ver y cuyo nombre visualizaré en la agenda del móvil y no recibiré sus llamadas. Ni las suyas, ni las mías. Y eso que las aprecio y quiero.

Domingo de sol, ya sin baloncesto. Tardes de sábado entre lecturas babelias. Viernes nocturnos, de cine en solitaria compañía. Fin de semana de escritura blogueriana.

Y sigo esperando ese correo electrónico, ese SMS. La llamada. De alguien que fue muy importante y que ahora ya no sabes si sólo fue ¿un sueño?

lunes, 25 de mayo de 2009

El Watergate que perdió The New York Times

Carl Bernstein, Ben Bradlee y Bob Woodward (AP)
¿Puedes perder exclusivas por desidia profesional? Me ha pasado a mí. Unas veces por mi culpa. No ves el tema, le das una vuelta y otra, pero nada. O se la ofreces al jefe y dice que mejor no, que eso para el fin de semana, que seguro que no nos lo pisan y ¡zas! al día siguiente lo publica la competencia.

Sé que también le ha pasado lo mismo a otros compañeros, que les he reventado algún tema y han sufrido la bronca del redactor jefe o incluso del director (como a mí, claro). Unas veces ganas, otras veces pierdes. La clave reside en ganar más veces que perder. No sé si he ganado más (supongo que sí), pero en esta partida profesional creo que no he recorrido ni un tercio de lo que me espera. Da igual el medio. Si Diario 16, EL MUNDO o El Confidencial. O el soporte. Los pisotones informativos nos dan subidones. Y nos jode mucho cuando nos lo dan a nosotros.

¿Y cómo pudo escapar The New York Times el caso Watergate? Lo contó ayer el propio NYT. Fue el 16 de agosto de 1972, un día antes que yo naciera. Casi lo hago con un Watergate debajo del brazo...