Fue en Hiroshima, el 6 de agosto de 1995. Cubría para Diario 16 el 50 aniversario de la bomba atómica. “Los japoneses sienten vergüenza, humillación; nunca odio a los americanos”. Me lo soltó un extranjero. La frase revela hasta qué punto los nipones habían olvidado la II Guerra Mundial y los tremendos efectos sobre su población.
Análisis en primera persona de la sociedad japonesa. Con referencias a mi etapa de corresponsal de El Mundo en Tokio y el terremoto que sufrió Alejandro Amenábar en la capital nipona.
Aquí la historia completa.
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domingo, 13 de marzo de 2011
viernes, 6 de agosto de 2010
Hiroshima: 65 aniversario
La primera vez que cubrí el aniversario de la bomba atómica (para Diario 16) fue en 1995. Luego en 2001 para El Mundo. Quiero volver, como muy tarde, para el 70 aniversario. Ya quedarán muy pocos supervivientes, los hibakushas, los inocentes que sufrieron las demoledoras consecuencias de la bomba aniquiladora que derrotó al Japón de Hirohito.
Theodore Van Kirk, el último superviviente de la tripulación Enola Gay, el avión que lanzó la bomba atómica, no se arrepiente de nada. Lo cuenta hoy El Mundo vía The Guardian. Hoy es 6 de agosto. El holocausto llegó a Hiroshima, el acontecimiento más importante del siglo XX, según los lectores de The New York Times.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Las cenizas de Cristo (El enigma de Mena) de Pedro Luis Gómez
Accedí a El Corte Inglés, por la entrada de calle Hilera, detrás de una comitiva de políticos. De repente, me topé con el autor, que esperaba a sus dos presentadores: Manuel Chaves y el alcalde Francisco de la Torre. Pedro Luis Gómez estaba a punto de estrenar Las cenizas de Cristo (El enigma de Mena), editado por Arguval y portada diseñada por Fran Ruano, director de Arte de Sur. Pedro Luis fue mi profesor de Historia del Periodismo Español en la Facultad. Sacamos el mismo trono (yo desde hace 20 años), el del Cristo de la Buena Muerte, cada Jueves Santo. Ambos en el varal A. Presencié en el Teatro Cervantes su pregón de Semana Santa (1993) y me gustó en ese momento cómo lo hizo. Fue apasionado en la defensa del malagueñismo. Y ese sentimiento lo aplicó Gómez a su periodismo. Yo no lo practiqué: en Málaga siempre trabajé, antes de El Confidencial, para ediciones locales o regionales de medios nacionales (Diario 16 y EL MUNDO).
El viernes Pedro Luis congregó a jefes y redactores de Sur. Y a un público muy heterogéneo que abarrotó la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Fue gente que se entusiasma con su discurso y otros que no tanto. Pero nadie quería perderse lo qué decía y cómo lo decía. Prometía espectáculo. Y euforia. La ofreció con creces. Íntimo amigo de políticos del PSOE y del PP, su exclusivo centro informativo es Málaga. Y dos son sus obsesiones: Picasso y el Cristo de Mena. Tengo ahora mismo en mis manos un ejemplar de La Gaceta de Málaga, que dirigía Paco Fadón. El periódico, ya desaparecido, está fechado el 13 de abril de 1989. Lleva un titular a cuatro columnas: “La Congregación investiga la posible aparición del Cristo de Mena”. La información la firma, en las páginas 4 y 5, Antonio Roche.
En las 248 páginas del libro, Pedro Luis se transforma en Adrián Escalada. Y aparecen como personajes reales congregantes de Mena como Vicente Pineda, Ramón Gómez, Álvaro Mendiola… También los periodistas Roche, Ángel Escalera, Antonio M. Romero. La redacción del periódico de Martiricos. Todo un desborde de datos, una trama “trepidante”, según la contraportada. El volumen merece la pena leerlo. A mí me ha hecho ilusión encontrarme con la página 112: “Las investigaciones que la Congregación de Mena lleva a cabo hacen que Francisco Sánchez y José Navarro se encuentren en una conocida gestoría malagueña, 50 años después”. Es la Gestoría Rivera, donde ahora escribo este post. Mi padre grabó la conversación en una cinta y aún la conserva.
Fue una pista más para encontrar ese Cristo tallado por Pedro de Mena y Medrano, un Crucificado de una talla soberbia, ejemplar, justo el mismo que veo en una reproducción de principios del siglo XX y cuya recreación de Palma Burgos llevo sobre mis hombros el Jueves Santo, quizá pensando que cualquier día alguien obsesivo con una historia, como Escalada, lo encuentre detrás de un tabique.
El viernes Pedro Luis congregó a jefes y redactores de Sur. Y a un público muy heterogéneo que abarrotó la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Fue gente que se entusiasma con su discurso y otros que no tanto. Pero nadie quería perderse lo qué decía y cómo lo decía. Prometía espectáculo. Y euforia. La ofreció con creces. Íntimo amigo de políticos del PSOE y del PP, su exclusivo centro informativo es Málaga. Y dos son sus obsesiones: Picasso y el Cristo de Mena. Tengo ahora mismo en mis manos un ejemplar de La Gaceta de Málaga, que dirigía Paco Fadón. El periódico, ya desaparecido, está fechado el 13 de abril de 1989. Lleva un titular a cuatro columnas: “La Congregación investiga la posible aparición del Cristo de Mena”. La información la firma, en las páginas 4 y 5, Antonio Roche.
En las 248 páginas del libro, Pedro Luis se transforma en Adrián Escalada. Y aparecen como personajes reales congregantes de Mena como Vicente Pineda, Ramón Gómez, Álvaro Mendiola… También los periodistas Roche, Ángel Escalera, Antonio M. Romero. La redacción del periódico de Martiricos. Todo un desborde de datos, una trama “trepidante”, según la contraportada. El volumen merece la pena leerlo. A mí me ha hecho ilusión encontrarme con la página 112: “Las investigaciones que la Congregación de Mena lleva a cabo hacen que Francisco Sánchez y José Navarro se encuentren en una conocida gestoría malagueña, 50 años después”. Es la Gestoría Rivera, donde ahora escribo este post. Mi padre grabó la conversación en una cinta y aún la conserva.
Fue una pista más para encontrar ese Cristo tallado por Pedro de Mena y Medrano, un Crucificado de una talla soberbia, ejemplar, justo el mismo que veo en una reproducción de principios del siglo XX y cuya recreación de Palma Burgos llevo sobre mis hombros el Jueves Santo, quizá pensando que cualquier día alguien obsesivo con una historia, como Escalada, lo encuentre detrás de un tabique.
jueves, 6 de agosto de 2009
Hiroshima
Hace 14 años estuve en Hiroshima. Se cumplía el 50 aniversario de la bomba atómica. Si hay una efeméride periodística que recuerde cada mes de agosto es ésta. Hiroshima. Las infinitas y aún intactas ganas de reportajear para convertirme en un cronista internacional, aunque fuese en un periodo corto, quedaron ahí selladas aquel 6 de agosto de 1995. El alma de un jovencísimo e inexperto reportero que escribió dos crónicas para la edición nacional de Diario 16 en una máquina de escribir japonesa que parecía un ordenador portátil.
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Periodismo
viernes, 17 de julio de 2009
Teodoro León Gross y el articulismo
Juvenal Soto comparó la prosa de TLG -en este artículo, Contra el azar- con la de Paul Auster. Recomendó Periodismo débil (Almuzara) y El camino del Sur (Las cuatro estaciones, Fundación Málaga), una antología -1996-2006- de sus columnas en Sur. Lástima que las de Diario 16 (primera mitad de los noventa) todavía no se hayan editado en formato libro.
Escribo de/sobre Teodoro León Gross, mi profesor de Redacción Periodística en la Facultad, y desde entonces amigo y referente. La charla fue el pasado miércoles en el curso de escritura creativa que ha organizado la UMA bajo la dirección de Soto y la secretaría técnica del profesor Bernardo Gómez.
Como he hecho en algunos post, como el de Vargas Llosa o Victoria Prego, agrupo algunas de las principales ideas en píldoras:
1) Hay que diferenciar el interés público (economía, política y legislación) del interés del público (la vida de los famosos y los deportes).
2) Al margen del talento, hay que tener oficio.
3) La elección del tema y la estrategia antes de escribir el artículo van unidas.
4) Manuel Alcántara, como el animal que busca una presa, lee los periódicos antes de comer. Vuelve sobre las 16.30 y en la comida piensa el artículo, algún juego de palabras, una cita, una frase.
5) Alcántara siempre busca una ironía o una sentencia para cerrar un párrafo, algo sorprendente que agarre al lector.
6) Hay autores que citan a autores que no han leído. Con la edad citas menos.
7) En los artículos no se precisa mucha adjetivación. "El adjetivo que no da vida, mata. El que no mata, da mucha vida". En la adjetivación se mide la creatividad.
8) La gran mayoría de articulistas escriben ahora de Luis Bárcenas o del niño Ryan. Una máxima alcantariana: "Hay que huir de lo que van a escribir todos los articulistas". También Alcántara: "Hay que escribir de lo que la gente esté hablando en los cafés".
9) No existen temas interesantes, sino ideas interesantes.
10) Conviene ajustar el tono a nuestra idea. La identificación con el lector es consecuencia del tono y la sorpresa.
11) La clave es persuadir, obtener la adhesión del lector, cautivarlo, ver la realidad de una manera singular y que el lector se identifique.
12) El articulista se debe mover en el terreno de lo verosímil, que parezca verdad.
13) En el articulismo hay que practicar la retórica pragmática, resultadista, como en fútbol, a la italiana. Se trata de ganar el partido. Si además se juega bien, estupendo, pero lo importante es el resultado.
14) Una cita clásica: "La forma es la virtud más codiciada, la más brillante y efectista. Engrenda placer. El público le presta más atención y le concede más crédito".
15) Mis artículos [los de León Gross] pertenecen a la escuela anglosajona, más de análisis. Intento una profunda consistencia del argumento.
16) La clave está en el arranque, en la entrada, en las tres primeras líneas.
17) ¿Cómo se aprende a ser un buen columnista? Leyendo y escribiendo mucho.
Algunos de los artículos que Teodoro citó como ejemplos de buen articulismo:
Ignacio Camacho, ABC: Se busca a Luis, el cabrón
Raúl del Pozo, EL MUNDO: Garganta de seda
Carmen Rigalt, EL MUNDO: Tarzán y la señorita Pepis
David Gistau, EL MUNDO: El infinito y más allá
Rosa Montero, El País: País
José Andrés Rojo, El País (blog El rincón del distraído): Aire fresco
También citó un artículo de Fernando Ónega, otro de Gabriel Albiac en ABC y de Manuel Alcántara en Vocento cuyos enlaces no he localizado.
Escribo de/sobre Teodoro León Gross, mi profesor de Redacción Periodística en la Facultad, y desde entonces amigo y referente. La charla fue el pasado miércoles en el curso de escritura creativa que ha organizado la UMA bajo la dirección de Soto y la secretaría técnica del profesor Bernardo Gómez.
Como he hecho en algunos post, como el de Vargas Llosa o Victoria Prego, agrupo algunas de las principales ideas en píldoras:
1) Hay que diferenciar el interés público (economía, política y legislación) del interés del público (la vida de los famosos y los deportes).
2) Al margen del talento, hay que tener oficio.
3) La elección del tema y la estrategia antes de escribir el artículo van unidas.
4) Manuel Alcántara, como el animal que busca una presa, lee los periódicos antes de comer. Vuelve sobre las 16.30 y en la comida piensa el artículo, algún juego de palabras, una cita, una frase.
5) Alcántara siempre busca una ironía o una sentencia para cerrar un párrafo, algo sorprendente que agarre al lector.
6) Hay autores que citan a autores que no han leído. Con la edad citas menos.
7) En los artículos no se precisa mucha adjetivación. "El adjetivo que no da vida, mata. El que no mata, da mucha vida". En la adjetivación se mide la creatividad.
8) La gran mayoría de articulistas escriben ahora de Luis Bárcenas o del niño Ryan. Una máxima alcantariana: "Hay que huir de lo que van a escribir todos los articulistas". También Alcántara: "Hay que escribir de lo que la gente esté hablando en los cafés".
9) No existen temas interesantes, sino ideas interesantes.
10) Conviene ajustar el tono a nuestra idea. La identificación con el lector es consecuencia del tono y la sorpresa.
11) La clave es persuadir, obtener la adhesión del lector, cautivarlo, ver la realidad de una manera singular y que el lector se identifique.
12) El articulista se debe mover en el terreno de lo verosímil, que parezca verdad.
13) En el articulismo hay que practicar la retórica pragmática, resultadista, como en fútbol, a la italiana. Se trata de ganar el partido. Si además se juega bien, estupendo, pero lo importante es el resultado.
14) Una cita clásica: "La forma es la virtud más codiciada, la más brillante y efectista. Engrenda placer. El público le presta más atención y le concede más crédito".
15) Mis artículos [los de León Gross] pertenecen a la escuela anglosajona, más de análisis. Intento una profunda consistencia del argumento.
16) La clave está en el arranque, en la entrada, en las tres primeras líneas.
17) ¿Cómo se aprende a ser un buen columnista? Leyendo y escribiendo mucho.
Algunos de los artículos que Teodoro citó como ejemplos de buen articulismo:
Ignacio Camacho, ABC: Se busca a Luis, el cabrón
Raúl del Pozo, EL MUNDO: Garganta de seda
Carmen Rigalt, EL MUNDO: Tarzán y la señorita Pepis
David Gistau, EL MUNDO: El infinito y más allá
Rosa Montero, El País: País
José Andrés Rojo, El País (blog El rincón del distraído): Aire fresco
También citó un artículo de Fernando Ónega, otro de Gabriel Albiac en ABC y de Manuel Alcántara en Vocento cuyos enlaces no he localizado.
lunes, 25 de mayo de 2009
El Watergate que perdió The New York Times
Carl Bernstein, Ben Bradlee y Bob Woodward (AP)
¿Puedes perder exclusivas por desidia profesional? Me ha pasado a mí. Unas veces por mi culpa. No ves el tema, le das una vuelta y otra, pero nada. O se la ofreces al jefe y dice que mejor no, que eso para el fin de semana, que seguro que no nos lo pisan y ¡zas! al día siguiente lo publica la competencia.
Sé que también le ha pasado lo mismo a otros compañeros, que les he reventado algún tema y han sufrido la bronca del redactor jefe o incluso del director (como a mí, claro). Unas veces ganas, otras veces pierdes. La clave reside en ganar más veces que perder. No sé si he ganado más (supongo que sí), pero en esta partida profesional creo que no he recorrido ni un tercio de lo que me espera. Da igual el medio. Si Diario 16, EL MUNDO o El Confidencial. O el soporte. Los pisotones informativos nos dan subidones. Y nos jode mucho cuando nos lo dan a nosotros.
¿Y cómo pudo escapar The New York Times el caso Watergate? Lo contó ayer el propio NYT. Fue el 16 de agosto de 1972, un día antes que yo naciera. Casi lo hago con un Watergate debajo del brazo...
Sé que también le ha pasado lo mismo a otros compañeros, que les he reventado algún tema y han sufrido la bronca del redactor jefe o incluso del director (como a mí, claro). Unas veces ganas, otras veces pierdes. La clave reside en ganar más veces que perder. No sé si he ganado más (supongo que sí), pero en esta partida profesional creo que no he recorrido ni un tercio de lo que me espera. Da igual el medio. Si Diario 16, EL MUNDO o El Confidencial. O el soporte. Los pisotones informativos nos dan subidones. Y nos jode mucho cuando nos lo dan a nosotros.
¿Y cómo pudo escapar The New York Times el caso Watergate? Lo contó ayer el propio NYT. Fue el 16 de agosto de 1972, un día antes que yo naciera. Casi lo hago con un Watergate debajo del brazo...
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