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domingo, 21 de agosto de 2011

El Cristo de Mena ‘seduce’ a la infanta Elena

Antonio González (hermano mayor de Mena), la infanta Elana y Francisco de la Torre (alcalde de Málaga), el sábado por la noche, en el Paseo de Recoletos de Madrid. Foto: Agustín Rivera

Elena de Borbón llega de incógnito. Camuflada en un gorro rojo de peregrina, la Infanta espera una hora la salida del Cristo de Mena, el Cristo de la Buena Muerte de Málaga, el protector de la Legión. Es la 1.20 horas cuando la hija mayor del Rey da los primeros toques de campana de un trono que portan 200 hombres.

El fotógrafo Miguel Temprano le regala a la Infanta su medalla de la cofradía. “Señora, es un orgullo que usted la lleve”, “No, no puedo, muchas gracias”. Temprano insiste. Intercede el hermano mayor, Antonio González, que le impone la insignia delante de la imagen. En ese momento, Elena de Borbón ya es una cofrade. “No te extrañe que venga la próxima Semana Santa a Málaga”, apunta un compañero.

Crónica de la procesión del Cristo de Mena en Madrid. Yo porté el trono en el segundo turno, desde el final de la calle Alcalá al Palacio Real.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Las cenizas de Cristo (El enigma de Mena) de Pedro Luis Gómez

Accedí a El Corte Inglés, por la entrada de calle Hilera, detrás de una comitiva de políticos. De repente, me topé con el autor, que esperaba a sus dos presentadores: Manuel Chaves y el alcalde Francisco de la Torre. Pedro Luis Gómez estaba a punto de estrenar Las cenizas de Cristo (El enigma de Mena), editado por Arguval y portada diseñada por Fran Ruano, director de Arte de Sur.
Pedro Luis fue mi profesor de Historia del Periodismo Español en la Facultad. Sacamos el mismo trono (yo desde hace 20 años), el del Cristo de la Buena Muerte, cada Jueves Santo. Ambos en el varal A. Presencié en el Teatro Cervantes su pregón de Semana Santa (1993) y me gustó en ese momento cómo lo hizo. Fue apasionado en la defensa del malagueñismo. Y ese sentimiento lo aplicó Gómez a su periodismo. Yo no lo practiqué: en Málaga siempre trabajé, antes de El Confidencial, para ediciones locales o regionales de medios nacionales (Diario 16 y EL MUNDO).

El viernes Pedro Luis congregó a jefes y redactores de Sur. Y a un público muy heterogéneo que abarrotó la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Fue gente que se entusiasma con su discurso y otros que no tanto. Pero nadie quería perderse lo qué decía y cómo lo decía. Prometía espectáculo. Y euforia. La ofreció con creces. Íntimo amigo de políticos del PSOE y del PP, su exclusivo centro informativo es Málaga. Y dos son sus obsesiones: Picasso y el Cristo de Mena. Tengo ahora mismo en mis manos un ejemplar de La Gaceta de Málaga, que dirigía Paco Fadón. El periódico, ya desaparecido, está fechado el 13 de abril de 1989. Lleva un titular a cuatro columnas: “La Congregación investiga la posible aparición del Cristo de Mena”. La información la firma, en las páginas 4 y 5, Antonio Roche.

En las 248 páginas del libro, Pedro Luis se transforma en Adrián Escalada. Y aparecen como personajes reales congregantes de Mena como Vicente Pineda, Ramón Gómez, Álvaro Mendiola… También los periodistas Roche, Ángel Escalera, Antonio M. Romero. La redacción del periódico de Martiricos. Todo un desborde de datos, una trama “trepidante”, según la contraportada. El volumen merece la pena leerlo. A mí me ha hecho ilusión encontrarme con la página 112: “Las investigaciones que la Congregación de Mena lleva a cabo hacen que Francisco Sánchez y José Navarro se encuentren en una conocida gestoría malagueña, 50 años después”. Es la Gestoría Rivera, donde ahora escribo este post. Mi padre grabó la conversación en una cinta y aún la conserva.

Fue una pista más para encontrar ese Cristo tallado por Pedro de Mena y Medrano, un Crucificado de una talla soberbia, ejemplar, justo el mismo que veo en una reproducción de principios del siglo XX y cuya recreación de Palma Burgos llevo sobre mis hombros el Jueves Santo, quizá pensando que cualquier día alguien obsesivo con una historia, como Escalada, lo encuentre detrás de un tabique.