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lunes, 11 de marzo de 2013

El hombre que decidió quedarse en Fukushima

El 11 de marzo de 2011, a las 14 horas, Takashi Sasaki observó con pavor cómo los libros que presidían el salón de su casa de Minamisōma se caían en avalancha. Las puertas de la casa salieron despedidas. Parecía una gran explosión. Pero no. Era un gran terremoto de magnitud 9 en la escala Richter. Sasaki, de 74 años, vivía a 25 kilómetros de la central nuclear de Fukushima Daiichi de la empresa Tepco. El 80% de los 30.000 habitantes de esta área emigró. Estaban en la zona de exclusión (vea el álbum 'Las ciudades radioactivas abandonadas de Fukushima'). Él se quedó, junto a su mujer, Yoshiko, que padece demencia precoz.

Este hispanista japonés especialista en la obra de Miguel de Unamuno publica en mayo en la editorial Satori la traducción al español (a cargo del periodista Javier de Esteban) de Fukushima: vivir el desastre. La obra, que fue un bestseller en Japón, también se ha publicado en China y Corea del Sur. El libro es muy crítico con la gestión de la crisis del Gobierno nipón y el comportamiento de sus compatriotas. “La tragedia de Fukushima se puede comparar con Hiroshima y Nagasaki, pero hemos visto que es una pena que los japoneses hayan perdido la fuerza espiritual. Ahora su dios es la comodidad. El mundo moderno se mueve sólo por el dinero, pero para mí es una tragedia real”, cuenta Sasaki en una entrevista telefónica concedida a El Confidencial.

Aquí el resto de la historia sobre Sasaki que he publicado en El Confidencial.

viernes, 3 de agosto de 2012

La aventura de los Japón sevillanos


Foto: Agustín Rivera
 
En un intermedio de la pelea (Ala)triste de Pérez Reverte y Anasagasti en Twitter, el escritor/académico podría ir pensando en su próxima novela. No me refiero a la que está construyendo y narra en plan making of cuando no tuitea, esos domingos por la tarde en el bar de Lola; sino en una historia japonesa sin geishas ni kamikazes.

La aventura de los Japón sevillanizados. La peripecia de unos japoneses en misión europea. En Coria del Río (Sevilla) residen los Japón. Japón Sevilla era un árbitro de fútbol de Primera División. Suárez Japón es el actual rector de la UNIA (Universidad Internacional de Andalucía) y antiguo consejero de Cultura de la Junta de Andalucía chavista.

Al contrario de lo que cantaba la Carrá, para tener amor a Japón y saber más de los Japoneses de Coria no hay que venir al sur, sino profundizar en el Japón histórico, la antigua Zipango. Había que desplazarse desde la eléctrica Tokio a Sendai. Era un viaje largo, nocturno. Para aprovechar el tiempo, la mejor opción era el autobús. Al mediodía ya estaba en la zona del tsunami, devastada, olvidada…, con un barco desplazado por la fuerza descomunal del mar más de dos kilómetros lejos de la orilla. Ese no era el barco que buscaba. Había que viajar 120 kilómetros más al norte.

 
El viernes 29 de junio, sobre las cuatro de la tarde, un barco descomunal situado en la bahía de Ishinomaki sobresale en medio del soberbio paisaje marinero. Es el galeón San Juan Bautista, de estilo español, réplica de otra embarcación que, desde este mismo puerto, partió hace 400 años la primera expedición nipona a España. Era 1614 y una expedición de japoneses liderada por el samurái Hasekura Tsunenaga viajó a España con el objetivo de entrevistarse con el Rey Felipe III y el Papa Paulo V, que esperaban en Madrid. Atravesaron el Guadalquivir fluvial. Antes de partir desde Sevilla rumbo a la capital algunos se quedaron en Coria. Hoy en día casi 1.000 corianos llevan al apellido Japón.

Entre 2013 y 2014 se celebra el año de España en Japón y el de Japón en España. Coria del Río celebrará los 400 años de la “Misión a Europa de la era Keicho”, clave para entender dos países que se aprecian. Y aunque la distancia no sólo sea física, sino emocional, nada les impide acercarse. ¿Qué pensaban estos japoneses afincados en Sevilla? En Coria del Japón, Pérez Reverte cuenta con jugoso material para el argumento de una Carta esférica del siglo que más le fascina, un Alatriste sevillí que pasea por La piel del tambor que habita en estos Japoneses no solo de apellido, sino de innata alma aventurera.

La Tinta de Verano del 1 de agosto.

sábado, 28 de julio de 2012

Japón en 12 fotos



Calle de Kioto (Junio de 2012). Foto: Toñi Guerrero

Os recomiendo el blog de Toñi Guerrero Barrionuevo sobre fotografía, viajes y calidad de vida. Lee su post "Japón en 12 fotos".


Aquí el link. Disfrútalo.

lunes, 9 de julio de 2012

Ozawa: el ‘shogun’ en la sombra de la política japonesa


Ozawa: el ‘shogun’ en la sombra de la política japonesa
Ichiro Ozawa, el político japonés más influyente de las últimas décadas. (REUTERS)

Agustín Rivera (Tokio)

El shogun en la sombra de la política japonesa abandona su madriguera. Ichiro Ozawa, el político japonés más influyente de las últimas décadas, ha dejado su acta de diputado provocando un terremoto en el Partido Democrático de Japón (Minshuto). La culpa la ha tenido la subida del IVA del 5% al 10% prevista en 2015 y anunciada la semana pasada por el primer ministro, Yoshihiko Noda. Cincuenta y dos diputados abandonaron ayer su escaño. Ozawa, ex secretario general del PD, es el cabecilla de la rebelión interna en la Dieta (el Parlamento japonés).


¿Quién es Ozawa? Diputado desde el año 1969 (tenía entonces 27 años), fue uno de los protagonistas para que su partido vapuleara en los comicios generales de 2009 al Partido Liberal Demócrata (PLD), el Jiminto, la versión japonesa del PRI, con cinco décadas consecutivas (exceptuando una pequeña etapa en los noventa) gobernando la tercera potencia económica del planeta.

El Jiminto fue su escuela política (fue su secretario jefe), pero cuando vio que perdía protagonismo decidió fundar el Partido Democrático, donde aplicó su estilo, ya sin tener que darle cuentas a ningún compañero del partido. Es millonario y posee una gran cantidad de bienes inmuebles, más que ningún otro político en Japón. En enero del año pasado se le acusó de evasión fiscal sobre unos terrenos en Tokio valorados en 400 millones de yenes (unos cuatro millones de euros). 

Desde la década de los noventa, Ozawa siempre se ha encargado de elegir directamente, con mano férrea, a los candidatos de su partido y de aprobar el presupuesto para las campañas electorales. “Odia a la gente que le da consejos o advertencias. A los que se han atrevido a discutir sus ideas los ha eliminado políticamente”, destaca a El Confidencial una periodista japonesa que trabaja para un importante medio de comunicación de Tokio.

En un país con bajas dosis de inmigración, Ozawa intenta cazar el voto de los extranjeros que cuentan con residencia permanente en Japón. Unos creen que sólo es por interés electoral; otros dicen que sus razones son “más puras”. El caso es que su personalidad jamás pasa desapercibida. Tampoco la de su esposa, Kazuko, natural de la prefectura de Niigata, que gasta fama de mujer con carácter firme. Poco más de sabe de ella. A Ozawa no le gusta hablar de su familia ni de su vida privada.

Bebiendo sake y sin respaldo en las encuestas

“Como político, personas cercanas a él dicen que es cálido y táctil, como un jefe de partido viejo. Ha sido un brillante estratega. Pero no es un hombre del pueblo. Cuando el tsunami del año pasado, se quedó la mayor parte del tiempo en Tokio, al parecer bebiendo sake con sus amigos políticos y esperando la caída del primer ministro”, relata la última edición del semanario The Economist.

Metido en una burbuja, creyéndose absolutamente imprescindible, los sondeos apuntan a todo lo contrario. Una encuesta publicada esta semana por el diario Nikkei deja claro que Ozawa ya no cuenta con un respaldo mayoritario de la opinión pública. El 53% de los consultados por el periódico nipón, uno de los de mayor tirada del archipiélago, no entiende el intento del político japonés de provocar una dimisión interna en su propio partido. A finales de junio otra encuesta, en este caso de la agencia japonesa Kyodo, era mucho más contundente: el 80% de los sondeados rechazaba la creación de un nuevo partido fundado por él, hecho que se materializó el 11 de julio.

¿Querrá convertirse en primer ministro? Esa misma pregunta se la formuló en 2004 Tsutomu Hata, quien encabezó ese año el Gobierno japonés de coalición. “Pero el señor Ozawa, quien claramente prefiere orquestar detrás de las escenas, dijo que no estaba interesado”, contestó Hata, según publicó una crónica del corresponsal de The New York Times en Japón. El shogun en la sombra no es imprescindible, pero sí impredecible. Se espera que monte un nuevo partido o convenza a más diputados para que se fuguen del PD. Si tiene éxito, Noda tendrá que convocar elecciones anticipadas. ¿Y quién será el que esté manejando los hilos del poder? Otra vez Ishiro Ozawa.

Lo escribo en El Confidencial.

martes, 3 de julio de 2012

Crónicas niponas (VI)


Tacones de Tokio (Foto Agustín Rivera)

En Japón son las 22.40 de la noche. Apenas me queda un día en Tokio. El jueves tomo el vuelo de regreso a Málaga. Aún no quiero hacer balance. Tampoco creo que lo haga. ¿Me face falta? Tras mi cuarta estancia en Japón me he dado cuenta que este país tiene todavía mucho que ofrecerme. Kioto y, sobre todo Hiroshima, forman parte del Japón más auténtico, pero yo me quedo con Tokio.

Esta ciudad es apabullante, eléctrica, viva. No hay nada cómo sentirte extranjero entre una nube de salary-man japoneses que cogen el Metro de camino a sus casas, sentirte como en casa en medio de la ciudad más grande del planeta. Y que esta sea tu casa, el sitio donde te sientes más a gusto en el extranjero estando a 10.000 kilómetros de distancia de España.

Ray Loriga escribió una novela con un título que admiro: Tokio ya no nos quiere. No soy si Tokio me quiere, pero yo sí que la tengo muy presente. Mañana vuelvo a patear su asfalto. Y devoraré con la mirada del novato habitante de este planeta llamado Nippon esos rascacielos y luminosos que tanto atrapan.

 Gobierno Metropolitano de Tokio (Foto: Agustín Rivera)

domingo, 1 de julio de 2012

Crónicas niponas (V)

Yoshie Tadano y sus hijos Gigen y Fuzuki, el pasado sábado, en su hogar provisional de Iwaki-Kashima.
Foto: Agustín Rivera

El viernes y el sábado estuve en las zonas más afectadas por el tsunami del 11 de marzo de 2011. Han sido dos días de intenso ajetreo de un sitio a otro. En muchas zonas parece como si el maremoto acabara de destrozar la zona, como si sólo hubieran pasado unos días y no 15 meses de la tragedia. El pueblo japonés es admirable. Cómo superó las dos bombas atómicas, cómo afronta un terremoto y un desastre nuclear como el de Fukushima.

Cuando ves la desolación sientes pena, tristeza, pero cuando hablas con ellos esa pena se convierte en esperanza. Sus rostros delatan sufrimiento, pero también ganas de salir adelante. No caen en la desesperación. Un buen ejemplo sería el de Yoshie Tadano, que jamás podrá volver a su casa porque su hogar está demasiado cerca del epicentro de la central de Fukushima. En su hogar provisional de Iwaki-Kashima, sigue adelante junto a sus hijos Gigen y Fuzuki. Una caricaturista les hizo un dibujo el sábado. Se quedaron muy contentos del retrato que aquí adjunto.



martes, 26 de junio de 2012

Crónicas niponas (IV)


Un japonés reza, esta tarde, delante del cenitafio del Parque de la Paz de Hiroshima (Foto: Agustín Rivera)

Hiroshima. La palabra me trae recuerdos de mi primera cobertura internacional. Tenía 22 años. Hoy, con 39, rozando los 40, he vuelto a Hiroshima. Mon amour.

Cuando he visto el edificio de la cúpula de Genbaku, al fondo el Parque de la Paz y el Museo de la Bomba Atómica, no he podido evitar confesar que en cierta manera yo pertenezco a esta ciudad, que las historias de los supervivientes de la bomba atómica las siento muy cercanas. Y no sólo esas historias trágicas, sino la visión de la paz, la forma en la que los japoneses aprendieron de sus errores en Pearl Harbor. Unos errores que pagaron muy caros en forma de Holocausto atómico en agosto de 1945.

Quieres ir con la visión del turista, pero es imposible. El reportero vence (como casi siempre) al visitante y empiezas a sacar fotografías, a entrevistar a la gente, a quedarte con detalles. ¿Por qué Hiroshima? Nunca más Hiroshimas, precisamente ahora que Japón revive su tragedia nuclear con Fukushima.


Torii de Miyayima, esta tarde (Foto: Agustín Rivera)

Por la tarde tomé el ferry rumbo a Miyayima, uno de los tesoros de Japón. En la orilla de la isla roja, frente a Hiroshima, apenas a diez minutos de la ciudad, emerge el torii más fotografiado. Yo he estado más de una hora frente a esta mágica puerta del paraíso Miyayima, acaso uno de los lugares más bellos del planeta.

lunes, 12 de marzo de 2012

Ganbatte nippon!

Hace justo un año mi gran amigo Miguel Ángel Mendoza, jefe de informativos de SER Ceuta, me llamó muy temprano para avisarme de la noticia de un tsunami en Japón. En ese momento se contabilizaba un muerto. Llamé a El Confidencial. Avisé que quería prepararía una historia sobre ese país que tanto amo. El día en Málaga era triste, algo oscuro. Reuní testimonios del terremoto (A 50 metros bajo tierra) y luego publiqué otras dos historias: Japón, la sociedad que convive con el desastre natural (y nuclear) y Balada triste del Japón herido.

El sábado emitieron en Informe semanal el muy recomendable reportaje Las heridas del tsunami.

Hoy he leído historias humanas y reportajes de Japón. Qué gran país. Ganbatte nippon!

miércoles, 8 de junio de 2011

Historias japonesas

El escritor japonés Haruki Murakami considera que los autores de su país deben trabajar en el futuro en historias y novelas que ayuden a "animar" a sus compatriotas, después de una tragedia como la del terremoto y el tsunami del último marzo.

No sé cuándo. Pero sí sé que me pondré a ello. Tengo argumento y personajes.

jueves, 31 de marzo de 2011

Japón: ¿Y dentro de un año?

Rescato las fotos. Veo imágenes de un reportero pipiolo, con sed de aventura. En el tren entre Narita y el centro de Tokio observo con mirada inédita campos de arroz, casas pequeñas y mucho espacio. Nada vaticina lo que me encontraría 50 minutos después. En Shinjuku me topé de repente con el siglo XXII. Un formidable cruce de gente endemoniada.

Aquel primer impacto visual de la mayúscula, desorbitada, esquizofrénica, excitante megalópolis. Omishiroi. Un enjambre de maletines cruzando la estación de lado a lado, de adolescentes con uniforme colegial, jóvenes ejecutivas y madres cargadas con su bebé a la espalda. Veintinueve millones de personas circulando cada día por el Metro de Tokio. En Japón palpé el futuro. Era 1995, yo tenía 23 años y me bautizaba como reportero internacional.

Así arranco la tribuna que publico en el diario Málaga Hoy. Aquí el texto completo.

domingo, 20 de marzo de 2011

Balada triste del Japón herido

Si Sofia Coppola rodara hoy Lost in Translation Scarlett Johansson y Bill Murray verían rascacielos apagados, tristes, desde el animado bar del Hyatt Park de Tokio. Haruki Murakami ya podría estar escribiendo Tokio Blues II, otra vez con Toru Watanabe, Midori y Naoko. Y el Nobel Kenzaburo Oé planifica el esbozo de un ensayo mientras proclama al periodista Philippe Pons de Le Monde: “Japón entra en una nueva era. Los habitantes del Sol Naciente se recuperan lentamente, sin perder el indispensable wa (armonía), del terremoto y tsunami que volteó sus vidas. Ellos tampoco olvidan el 11-S.

El arranque de la historia que publico hoy en El Confidencial.

Aquí el texto completo.

domingo, 13 de marzo de 2011

Japón, la sociedad que convive con el desastre natural (y nuclear)

Fue en Hiroshima, el 6 de agosto de 1995. Cubría para Diario 16 el 50 aniversario de la bomba atómica. “Los japoneses sienten vergüenza, humillación; nunca odio a los americanos”. Me lo soltó un extranjero. La frase revela hasta qué punto los nipones habían olvidado la II Guerra Mundial y los tremendos efectos sobre su población.

Análisis en primera persona de la sociedad japonesa. Con referencias a mi etapa de corresponsal de El Mundo en Tokio y el terremoto que sufrió Alejandro Amenábar en la capital nipona.

Aquí la historia completa.

sábado, 12 de marzo de 2011

A 50 metros bajo tierra

Un incendio en un edificio de Tokio (Reuters).


A 50 metros bajo tierra, Gonzalo Robledo viaja por la línea Oedo del metro de Tokio. En ese enjambre humano por el que circulan a diario 29 millones de personas, Robledo siente la catástrofe. Los vagones se detienen de golpe. Fueron largos, inmensos segundos. “No éramos un tren más, sino más bien un barco frágil preso de una tormenta en medio del mar”, relata el periodista colombiano a El Confidencial.

Robledo, de la cosecha del 58, reside en la capital nipona desde 1981. Acostumbrado como todos los tokiotas a los terremotos (son diarios), el de ayer no era comparable a ningún otro. A 400 kilómetros del epicentro, localizado en Sendai, tuvo suerte. Le transportaba una de las líneas de metro más modernas, a prueba de las más rigurosas normas antisísmicas.

Masako Ishibashi vive en el barrio de la Estrella de Madrid. Está hablando con el teléfono fijo con una agencia de viajes japonesa. En su móvil, con este diario. Mañana vuela para Tokio. Quiere estar cerca de su familia. Ishibashi cuenta la historia de una gran amiga suya, Yoko Tanaka, esposa de Katsujuki Tanaka, ex embajador japonés en España.

El resto de la crónica la tienes aquí.

lunes, 15 de febrero de 2010

Un paseo por Kioto

Alberto Cabezas ha escrito estos días (en su blog La Batipuerta) varios post japoneses que os recomiendo vivamente.

Yasunari Kawabata: paseo por Kioto:

"Literatura cerrada. Pocos personajes, insularidad japonesa. Kamakura y Kioto, las ciudades donde Kawabata sitúa la trama. La primera fue el lugar donde él vivió y perdió la vida. Suicidio sin explicaciones. También donde donde se refugia Oki, un escritor con cierto reconocimiento, en una vida sin amor, en una existencia que se está agotando y necesita revivir en momentos pasados".

Aquí otro post muy nutritivo:

Mishima y el marino que perdió la gracia del mar.

Como se dice en japonés, Gambatte kudasai! (¡Mucho ánimo!)

domingo, 11 de octubre de 2009

Hiroshima y Nagasaki, ¿candidatas a los Juegos Olímpicos 2020?

Se lo merecen. No sólo por lo mucho que han sufrido, también porque son ciudades modernas, vitalistas y hermosas. Y de excelentes infraestructuras. Hiroshima y Nagasaki pueden presentar candidatura conjunta a los Juegos Olímpicos de 2020. Ojalá lo consigan. Mucho ánimo: Gambatte kudasai!

lunes, 31 de agosto de 2009

Japón vota con la nariz tapada

Los japoneses no votaron ayer con entusiasmo al PDJ (Partido Demócrata de Japón), en realidad una escisión del dinosaurio PLD, que tras 54 años en el poder perdió anoche el Gobierno nipón. Fueron a las urnas con la nariz tapada. La opción de Yukio Hatoyama era la menos mala. Así me lo contó mi amiga Tomoko Murano, a quien cito en la historia que publico hoy en El Confidencial.

domingo, 30 de agosto de 2009

Cambio político en Japón

Fin a 54 años del PLD japonés.

lunes, 6 de julio de 2009

Lo que aprendí en Tokio

Waseda-Dori, una de las avenidas principales de Tokio.

Volveré a Tokio. Pasearé por sus calles. Me montaré en su Metro. Veré a amigos. Observaré a desconocidos, acompañado de una Nikon y una libreta de reportero. Visitaré la casa donde viví. Antes de que llegue ese momento, leeré reportajes (como éste, de Ocho Leguas de EL MUNDO), de una de mis ciudades favoritas, la urbe que más me ha fascinado, el lugar donde supe qué era el futuro y en la que mejor me conocí. Porque no hay nada cómo vivir en otro país para aprender. De ti y los demás.

martes, 31 de marzo de 2009

Cinco cosas que (quizá) no sabes de Tokio

Segundo post consecutivo en el que cito la película de Sofía Coppola. Mañana prometo olvidarme de Scarlett Johannson y de Bill (marmota) Murray. O no. Cinco cosas que no vi en Lost in translation. Lo cuenta Soitu.es. Tokio de nuevo. Viaje a Japón.

sábado, 21 de febrero de 2009

Rafael Díaz: "Soy feliz"

El Pensador de Rodin, en la calle Larios. Foto Rafael Díaz (Efe)
Tiene que hablar Rafael Díaz. Rafael Salas le da la palabra, pero Rafa, el Niño, acaso el mejor fotógrafo de la Historia del Periodismo malagueño, y uno de los mejores del fotoperiodismo nacional, espera. Se hace rogar. "Voy un momento a por los papeles". Dos minutos después, aparece.

Alguien me quería escribir algo, pero prefiero ser yo.
Con 13 años cogí la cámara de mi padre y empecé a hacer fotos a la gente importante que pasaba por Ronda.
En ese tiempo se tardaba tres días en que te publicaran la foto en ABC Sevilla, en Sur o en Ideal de Granada.
Una vez publiqué una foto de un ministro. Salió mi nombre en el periódico. Me pagaron 25 pesetas y eso me gustó. Me daban dinero. "Esto es lo mío", pensé.
Fui a Sol de España, el periódico que dirigía Nicolás de Laurentis. El subdirector era Rafael de Loma, esta noche en la cena. Me presenté con un dossier con mis fotos pegadas a un manojo de papeles. Rafael de Loma me hizo un hombre y un profesional.
Mi primer viaje fue a Madrid a cubrir un partido del Málaga con el Real Madrid. Nos alojábamos en el hotel Don Quijote. Me mojaron el traje de Pierre Cardin que llevaba. La culpa la tuvieron los argentinos del Málaga: Viberti, Villanova...
En el partido, en el Bernabéu, me puse al lado de la portería. Temblaba el estadio. Yo tenía miedo. Luego me dijeron que era que pasaba el metro.
Por aquel entonces, en Málaga, para pedir un crédito, había que ir a la Caja de Ahorros de Ronda. Quería comprarme un piso (el que hoy todavía tengo). Le dije a Paco de la Rosa: "Gano poco y me lo gasto todo". "Niño, así no vamos a hacer mucho negocio".
Sol de España fue para mí la Facultad. En la agencia Efe me doctoré. Puede viajar por todo el mundo. Cubrí lo máximo a que puede aspirar un periodista: Juegos Olímpicos, Mundiales de Fútbol, viajes con el Rey...
Una vez, de viaje con Manuel Barriopedro, que también está aquí, cuando preparaba mi primer viaje a América, me dijo que los americanos exigían una maleta con cuatro ruedas que tenía que comprarla en El Corte Inglés... "¿A qué es verdad?", pregunta Díaz a Barriopedro. Y Barriopedro, el fotógrafo que con 32 años cazó la foto de Tejero, pistola en mano, amenazando la Democracia, aquel fatídico 23-F, se ríe y dice "Sí, sí, es verdad".
O la otra anécdota, en el Mundial de Fútbol de Japón. Ya sabéis que en Japón los taxistas llevan guantes. Yo tenía apuntada la dirección del estadio y el taxista pasó de largo. En rondeño, le dije: "¿Dónde vas? ¡Te has pasado!". Y lo juro, el tío se metió en el arcén y dio marcha atrás un kilómetro...
Ha sido una noche de sobresaltos. La última semana, los últimos días, he pensado la frase para este homenaje. Sigo sin encontrar la frase adecuada. La foto de mi padre que me han regalado mis hermanos, mi hija Lorena, mi hijo artista, que también pinta, mi mujer, Encarni, que me ha enseñado a vivir, a vestirme y a querer. Y vosotros, los amigos. Soy feliz.