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martes, 17 de abril de 2012

El cronometrador de atardeceres

IGNACIO CAMACHO

ABC; 14-4-2012

«Hay un hombre de pie sobre mis huellas…»
(Manuel Alcántara)

EN un congreso en el que recibió una pequeña parte de los elogios que su trayectoria merece le oí a Manuel Alcántara decir que había tenido el privilegio de leer en vida sus propias necrológicas. No hay tal; se trata sólo de que aunque en España el reconocimiento y los honores suelen ser póstumos, su hombría de bien y su acogedora bondad le salvan de tener que morirse para recoger el cariño y la admiración de todos los que bien le quieren. El cielo puede esperar pero la gratitud siempre lleva sello urgente.

Hermano mayor y decano octogenario de la cofradía de la Sagrada Columna, hondo poeta existencialista de una generación emparedada, conversador de impagable versatilidad y el mejor escritor español de boxeo desde Ignacio Aldecoa, Alcántara es el paradigma vivo del periodismo literario, ese largo y brillante río de lírica cotidiana y pensamiento urgente en el que se han bañado Larra, Azorín, Pemán, Camba, Umbral o Ruano. Socarrón como un Pla, preciso como un Chaves Nogales, ingenioso como un Fernández Flores, lleva medio siglo largo y continuo «machacando la vida en hierro frío», iluminando con su indesmayable talento el relato de un mundo que parece mejor y más amable a través de su mirada irónica y compasiva. Como escribe a la orilla del mar de esa Málaga que naufraga y emerge en el mejor y más profundo de sus poemas, contempla la vida desde la experiencia estoica del que está acostumbrado a ver el eterno ir y venir las olas; su palabra humanitaria y fluida transmite la serenidad esencial de un hombre capaz de cronometrar los atardeceres. Hace menos de un año me dijo con escalofriante exactitud a qué hora se ponía el sol en el Mediterráneo frente a su ventana y comprendí que se había dedicado a medir la eternidad como si ensayase el modo de dirigirse hacia ella.

Poco después dio un mal paso que le descoyuntó la osamenta, y aunque ha conservado intacta la lucidez y preservado limpias sus manos de ametrallar metáforas nos ha privado un par de meses del desayuno de su prosa, quizá porque los médicos no le dejaban empaparla de dry Martini.
Esta semana de zozobra y temblores, llena de malas noticias, ha dado la alegría de reaparecer en sus periódicos regionales de Vocento con un artículo fulgurante, esplendoroso, de esos que sólo se pueden escribir con síndrome de abstinencia. Anda renqueante «que cuesta estar de pie mucho trabajo / para después marcharse a donde sea» pero está en plena forma: preciso, ocurrente, luminoso, incombustible. El maestro ha vuelto al ring con la pegada de siempre a despecho de la debilidad de su juego de piernas. Él dice que viene a disputar la prórroga, pero sólo se trata del segundo asalto. Y queda mucho combate.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Tesis doctoral

Con mi tesis doctoral, esta tarde, en la Facultad (Foto: Francis Paniagua).

El próximo jueves, día 22 de diciembre, a las 12 horas, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UMA (Teatinos), defiendo mi tesis doctoral sobre el Nuevo Periodismo y las crónicas de boxeo de Manuel Alcántara en el diario Marca (1967-1978).

Ya os podréis imaginar lo contento que estoy. ¡Por fin llega este momento!

Estáis invitados a la lectura, aunque a esas horas de la mañana ya seáis millonarios…

Abrazos y besos

viernes, 26 de agosto de 2011

Manuel Alcántara: retrato íntimo del decano del articulismo español

Foto de archivo de Efe.

Manuel Alcántara se levanta sobre las 12, siempre nueve horas después de haberse acostado. Se afeita despacio, con maquinilla eléctrica. Un desayuno frugal y ya están ahí, esperándole los periódicos (cuatro nacionales y dos o tres locales) mientras enciende la jornada en su casa malagueña de Rincón de la Victoria.

Por velocidad mental y memoria no le calcularían más de 30 a este joven de 83 años. Se acuerda de poemas enteros. También de alineaciones de equipos de fútbol de todos los tiempos y naciones. Y es capaz de acertar en qué minuto de qué asalto venció por KO un boxeador. Alcántara es el decano del columnismo español.

Lleva 53 temporadas escribiendo sin interrupción en periódicos y ha ganado los más reputados galardones: es Premio Nacional de Literatura y en periodismo logró el Mariano de Cavia, González Ruano, Luca de Tena… Lleva publicados casi 20.000 artículos y ahora traza su escritura creativa en los diarios regionales de Vocento. En agosto tampoco descansa. Junto a Ignacio Camacho, de ABC, es el único articulista de proyección nacional que publica todos los días del año.

Aquí puedes leer el resto de la Tinta de Verano, la que más me apetecía publicar esta temporada.

miércoles, 12 de enero de 2011

Manuel Alcántara en Tokio

Alcántara cubrió, en mayo de 1976, apenas unos días después de la fundación del diario El País, el campeonato del mundo de boxeo que ganó José Durán a Wajima en Tokio.

Mariano Díaz ha pilotado un excelente programa sobre Alcántara en Málaga TV. En Intemporales, el espacio que capitanea, Díaz ha repasado el boxeo, el periodismo, sus amigos, los recuerdos del Maestro. La entrevista la realizó en la sede de la Fundación Manuel Alcántara.

Estoy orgulloso del guiño de amigo de Manuel Alcántara en el programa: "Estuve cubriendo boxeo en Tokio. Agustín Rivera no es el único que ha estado en Tokio.., aunque él ha estado más tiempo".

viernes, 11 de junio de 2010

Pablo Alborán

Quedé un domingo de invierno en La Canasta. Un refresco y una merienda mezclados de charla sobre arquitectura mundial. Me llevé un par de libros de rascacielos que ahora mismo veo, orgulloso, en el salón de mi casa. Hablamos también de boxeo. Él iba a pilotar, un par de días después, una mesa redonda sobre la crónicas pugilísticas de Manuel Alcántara en el diario Marca (el tema de mi tesis doctoral que espero culminar en 2011) en la que participaron José Luis Garci y Rafa Porras.

Cuando fuimos camino del coche, me habló de su hijo. Salva, Moreno Peralta, enchufó un CD. Y empezó a sonar la voz de Pablo Moreno. "Diana Navarro está emocionada con él". Su voz era diferente. Muy personal. "Y él escribe, nadie le hace sus canciones". Fueron apenas tres minutos (el camino de regreso a la cercana casa familiar) de un padre, intenso, locuaz, megaexpresivo, que promociona a los amigos el talento de su hijo. Llegará donde se lo proponga.

Este mediodía, cuando he leído el post de Javi Gómez sobre Pablo Alborán, su nombre artístico, he recordado ese domingo nocturno de 2008, aquel Salva entusiasmado al infinito (con corazón y razón). Sólo espero no perderme su próxima actuación en Málaga.

Pincha en el vídeo de Youtube, pero antes lee a Javi en su Prisma.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Julio César Iglesias, el reportero que 'inventó' La Quinta del Buitre

En el Price, en el campo del Gas, en el Palacio de los Deportes de Madrid, ahí estaba Julio César Iglesias, el periodista con nombre de emperador romano, apenas 19 años, viendo combates de boxeo. En el ring-side fila 2, Manuel Alcántara, el cronista titular de boxeo del diario Marca, cubría cada asalto. Era la Edad de Oro del pugilismo: Pepe Legrá, Urtain, Pedro Carrasco, Perico Fernández

- Era muy locuaz y sabía mucho de boxeo- cuenta Manuel Alcántara

Julio César, res, estudiaba segundo de Ingeniería de Caminos. Entró en Marca. Cubrió combates de boxeo. Luego cuando salió El País, en mayo de 1976, Julio César fichó por el periódico.

- Manolo, tengo una oferta de un periódico que se va a llamar El País. ¿Me voy?

- Tú vete, haz carrera. Quizá algún día vuelvas.

Alcántara, el poeta, fue profeta…

Y Julio César ejerció en ese periódico todos los géneros. El reporterismo. El gran reportaje. La entrevista. Julio César fue también el inventor de expresiones como lo de “Tío Manolo”, en referencia a Alcántara. También el creador, en el ya famoso artículo en El País de noviembre de 1983 titulado como “La Quinta del Buitre”, aquella generación de talento con Butragueño, el Buitre, Martín Vázquez, el futbolista con nombre y apellido de torero andaluz, Michel, Manolo Sanchís y Pardeza. Fueron 90 líneas de 60 caracteres, como escribió Segurola en 2003.

El Real Madrid le preguntaba por fichajes. “Es un adivino de futbolistas”, dicen de él. Una vez agarró a Michel en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid: “Tú vas a ser internacional”. Ese es Julio César.

En Radio Nacional, en Televisión Española, nunca perdió el rabillo del ojo de la actualidad. Y su pasión por los deportes. Y el mejor periodismo.

(Esta es la presentación que hice ayer de Julio César Iglesias en las Jornadas Reporteros que organizo para la Cátedra Manuel Alcántara de Periodismo y Literatura junto al Área de Cultura y Educación de la Diputación Provincial de Málaga)

martes, 14 de julio de 2009

Tyson y Manuel Alcántara

Vibrante y brillante artículo hoy de Manuel Alcántara sobre la previsible y kamikaze vuelta al ring de Mike Tyson. El mono afeitado se titula su columna. "En cualquiera de las cuatro esquinas puede estar agazapada la muerte. Incluso la muerte aplazada del 'sonado'. Un Alzheimer construido crochet a crochet", escribe el artista.

martes, 30 de junio de 2009

El libro negro del boxeo

Dos fragmentos del volumen Libro negro del boxeo, de John Becker (Bruguera, 1962), que estoy leyendo. Procede de la biblioteca personal de Manuel Alcántara.

"Cuando, en cierta ocasión, los periodistas le preguntaron a Joe Louis qué opinaba del boxeo respondió: 'Un sucio y repugnante banquete cuyo invitado de honor suele ser el púgil, pero en el que éste casi nunca puede probar bocado'".

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"El amaba la libertad, le agradaba la buena vida, y recordaba con dolorosa nostalgia las noches, cuando después del combate, rodeado de amigos y aduladores, acudía a los más variados centro de diversión, sabiéndose envidiado y famoso. Pero él no podía ya sentir los goces de la vida, porque cada vez que miraba sus manos, las veía dentro de los guantes y, éstos, manchados de sangre, la sangre de un muchacho inexperto y demasiado joven, de un aspirante al título, que sólo consiguió el premio de la muerte".

jueves, 25 de junio de 2009

En casa de Alcántara

Alcántara, en el centro de la imagen, mostrando la foto en su época de cronista de boxeo de Marca, posando con el campeón Pepe Legrá (Congreso de Manuel Alcántara, Málaga, 2008)

Llegué a las 11.30 horas. Cuatro periódicos nacionales encima de la mesa. La escalera me esperaba para trepar en busca de los libros pugilísticos del mejor cronista de boxeo español. Un pasillo plagado de fotografías en blanco y negro, con marco. Recortes de periódicos. La máquina de escribir espera que su dueño empiece a escribir el artículo. Una entrada de boxeo del combate Durán-Wajima (Tokio, mayo de 1976. Aquí la previa de la crónica de Alfredo Relaño en El País). El amigo Fernando Vadillo e Ignacio Aldecoa viendo boxear en el campo del Gas. Los cuadros naif de Lola Alcántara, los boxeadores subidos a los árboles y el preparador de merienda campestre. Un salón luminoso con vistas a un jardín lleno de hortensias. Hoy estuve con el Maestro. La casa de Manuel Alcántara en Madrid.

martes, 12 de mayo de 2009

¡Qué grande es Garci!

Allá por principios del siglo XXI, en aquel piso jamás olvidado de la calle Ferraz, disfrutaba en una tele diminuta de ¡Qué grande es el cine! Muchas veces ni veía la película. Me quedaba escribiendo o leyendo en la habitación y salía al salón, de dos alturas, con vistas al Palacio Real, más allá de la una de la madrugada, para deleitarme con el debate entre amantes del cine.

Ayer, a las 20.30 horas, recordé, como un destello de felicidad, esos lunes de grandes películas, de Vértigos y Casablancas. ¡Qué grande es Garci! "Me gusta el cine americano, los cow-boys, los melodramas y sus musicales. El cine es un ferrocarril de imágenes".

El niño que veía películas en los cines Ibiza, Sainz de Baranda, Felipe II o Tivoli, que vivía en la calle Narváez, 72, cree que el cine, el cine que a él le fascina, acaba con la segunda parte de El Padrino y que el NO-DO, el noticiario franquista, no es para él el coñazo de Franco y sus pantanos, sino "una agencia de viajes abierta a todas las aventuras", que mostraba las playas de Copacabana o las peleas de boxeo en el Madison Square Garden.

La anécdota del bolso olvidado de su madre en el cine del Palacio de la Música, en Gran Vía, o las primeras imágenes de Lo que el viento se llevó, es su íntimo Rosebub (el trineo que tenía de niño el Hearst en el que se basa Ciudadano Kane).

Saludé a Garci al final de la charla, amenísima, llena de ritmo. He quedado en verle en Madrid para charlar de boxeo y periodismo. Le presenté a JP. "¡No me perdía Qué grande es el cine!". Atravesando el Puente de la Misericordia, con cuatro folios apuntados de frases y vivencias de su intervención en el CAC Málaga, coincidimos en la frase ¡Qué grande es Garci! Y el cine.

viernes, 8 de mayo de 2009

Zut en El Cultural de EL MUNDO

El Cultural de EL MUNDO destaca hoy el texto que he publicado en la revista Zut sobre los 35 años de El Combate de Norman Mailer. Éste es el fragmento:

"Zut combina la magia amateur del fanzine con unos contenidos y una factura de lujo. En esta ocasión sobresalen el texto extenso e iluminador de la británica Zadie Smith sobre 'el artificio narrativo", las disquisiciones del artista Jöel Mestre acerca de las condiciones de posibilidad de un arte político, y la glosa, a cargo de Agustín Rivera, de la fantástica crónica periodística de Norman Mailer sobre el combate del siglo en Kinshasa (Zaire) en 1974".

miércoles, 6 de mayo de 2009

Boxeo, Norman Mailer, Zut y FNAC Málaga

Hoy se presenta, a las 20 horas, en FNAC Málaga, el nuevo número de la revista literaria Zut que pilota Juan Bonilla. Escribo un artículo sobre los 35 años de la publicación del gran reportaje El Combate, de Norman Mailer, la pelea entre Alí y Foreman de 1974.

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He llegado tarde a la presentación de la revista, pero he llegado... Julia Soria, abogada, íntima amiga de mi hermana y gran aficionada a la cultura, me ha comentado que Carlos Font, el editor, y Bonilla han sido muy generosos hablando de mi texto. Lo agradezco y Font me regala dos libros bilingües de la exquisita colección Zut de poesía: John Marr y otros marinos, de Herman Melville (con espléndida fotografía de Cristina Martín Lara) y Morgue, de Gottfried Benn.

Juan está nervioso ante el inmediato partido del Barça. Tras varios intentos sin éxito, he visto el partido en el Cheer's. Agónica y merecida victoria. Me alegro mucho, aunque mi corazón sea boquerón y también merengue de corazón ya no tan blanco...

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Entradilla / lead de mi artículo en Zut:

Verdades como puños o puñetazos de verdad: así quiso labrar Norman Mailer su periodismo. Firmó decenas de crónicas memorables, pero acaso ninguna tan contundente como la dedicada al gran combate del siglo, el mítico Clay-Foreman en el que el púgil de Louisville demostró que el boxeo es danza, y Mailer lo aprovechó para demostrar de una vez que también puede ser motivo para hacer periodismo del grande.

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Un extracto:

Los guantes se transforman en fascinante metáfora de la vida, demasiado atractiva para no convertirse en material literario de ficción o crónica.

Otro:

Mailer (Nueva Jersey, 1923-Nueva York, 2007) sabía de la importancia de captar la desbordante personalidad de Alí, quien luchaba por volver a ser el emperador del boxeo mundial. En juego estaba no perderse ni un detalle, empotrarse en la historia. Contar las 24 horas del púgil. Las previas de los combates. Sus excesos y rarezas. Los fogonazos y contradicciones de una estrella como Alí. Ir más allá de lo que ningún cronista pudo lograr con un boxeador.

miércoles, 15 de abril de 2009

Magdalena Álvarez, número 3 del PSOE para las elecciones europeas

Ayer por la tarde, nada más terminar la grabación de El Palique, la tertulia política de Málaga TV, en la que coincidí con su director, José María de Loma, Tomás Mayoral y Francis Paniagua, recibí un mensaje de un amigo malagueño afincado en Madrid que me escribía: "Mira que llamarla elefanta y Maleni!".

Miré Internet y vi que los compañeros de El Confidencial habían subido la información a lo más alto del diario. Magdalena Álvarez, número 3 para las elecciones europeas, junto a los otros elefantes Juan Fernando López Aguilar y Ramón Jáuregui.

Hoy se ha confirmado la noticia, que ya adelantaron el martes los diarios locales de Málaga. Escribir ahora información política, en este momento, con los cambios en Andalucía y en el Gobierno Central, es sumamente atractivo. "No pensaba que te iba a gustar tanto", me dijo ayer, ya casi entrada la noche, alguien que me conoce muy bien. "¿Te sorprende?", "Pues sí, un poco, pero a ti, como a mí, los que nos gusta es el periodismo y contar relatos, ya sean de ficción o periodísticos. Porque la política no es sino contar historias".

Luego me fui calle Larios abajo y entré en la librería Luces, que ya casi cerraba, para comprarme En la cima del mundo, de Norman Mailer, un excelente libro de boxeo sobre el combate de Alí y Frazier de 1971. ¿Se sentirá Magdalena en la cima del mundo, como Alí, cuando esté sentada en su escaño de Bruselas? ¿O añorará, como López Aguilar, que a esa misma hora del día podían estar tomando el sol en Gran Canaria o la Costa del Sol? Seguro que los dos volverán a su tierra, pero espero que como personas (como políticos me da exactamente igual) aprovechen la experiencia bruselense.

Son historias que habrá que seguir contando, porque lo importante no es el tema, el asunto, sino que se maneja información, datos, cruce de llamadas. Relatos de la vida.



lunes, 23 de marzo de 2009

Boxeo: la decadencia del 'noble' arte

El sábado publiqué en el blog una crónica personal del combate que vi el viernes por la noche junto a Manuel Alcántara. Hoy cuento una historia sobre el boxeo y la velada en El Confidencial.

sábado, 21 de marzo de 2009

Una noche de boxeo con Alcántara


El 'Tigre' de Benidorm y Mark Oppong, en el combate en Vélez.

El folio mecanografiado sobre el fax. Tiene algunas tachaduras el artículo que acaba de escribir para Vocento: “Veredictos”. Rulfo, cariñoso y viejecito, me recibe con alegría. “Ha sido un flechazo”, suelta el dueño del peludo canino. Rincón de Manuel Alcántara. Al fondo el primer Mediterráneo de la Primavera. Hablamos de periódicos, de la crisis. “Yo me moriré y el papel seguirá existiendo. Tú es posible que asistas a su entierro”.

- Ven a mi guarida-, me invita a su lugar de trabajo.

Allí está la sala que tantas veces vi fotografiada, este cuarto piso de un piso de Rincón de la Victoria. La máquina de escribir. Los libros de poesía que le arropan la escritura. Y el mar perenne al fondo, que acaricia sus letras.

Llaman por teléfono. “Te esperamos abajo”. En el ascensor, tras dejar la luz encendida del salón para que haga compañía a Rulfo, me cuenta la historia de un sanatorio de animales. Nos recoge Manolo Rincón. De camino, paramos en su casa de campo/playa de Almayate. Tiene gallinas que se suben por los árboles, asustadas por los fierosos perros. Y Fenicio, el burro-mascota que viajó a la calle Goya de Madrid.

Hablamos, subidos a un Mercedes negro, de Galiana y su decadencia, de cómo los países comunistas proscribieron al boxeo profesional y apostaron por un falso amateurismo por el prestigio de las medallas. Militarizaron el boxeo.

"La profesión más triste es la del sparring, el que sirve para pegar. En los entrenamientos se dan palizas muy desiguales". Más de boxeadores: "Mando Ramos no se entrenaba, era muy golfo. Empezó a boxear demasiado pronto. Todo el peso lo tenía de ombligo a arriba y con las patitas muy cortas".

Ya son las nueve menos diez y es hora de ir a la velada de boxeo.

Juan Luis Bueno, director del Diario de la Axarquía, que prepara su tesis doctoral sobre Raúl del Pozo, nos recibe en la puerta del Pabellón Municipal de Vélez. Una señorita brasileña, mulata bronceada, con bikini, tacones rojos de aguja, es la encargada de mostrar los letreros de cada uno de los asaltos. “¡Rubia!”, le gritan.

“Este deporte no me gusta, me apasiona”. Manolo solía ver los combates desde el Ring-Side file 2, no en primera fila. “No me gustaban que pasaran delante de mí”. Empieza la velada con aficionados: cuatro asaltos de dos minutos. Juan Luis le recuerda una frase que decía Alí: “Lo malo no es caerse, lo malo es no levantarse”.

El ring está iluminadísimo. “Esto debería estar en penumbra y que un potente foco resaltara el ring. La emoción del boxeo es una isla cuadrada e iluminada”. Manolo recuerda que Alí lanzaba golpes al rostro y que él sí que tenía un repertorio de verdad. Se movía como un peso ligero. ¿El mejor combate? Tiene en su casa 300 vídeos de peleas. "Quizá el mejor fuera Ray Sugar Robinson, un peso medio que medía 1,80. El peso medio es el más completo porque reúne potencia y agilidad. Es la división reina. Urtain al tercer asalto estaba ya desfondado, abría la boca. En boxeo importa mucho la precisión".

El público jalea: “¡Tuyo es, valiente!”. O como en Campo del Gas, cuando gritaban: “Queremos sangre”. No lanzan golpes al estómago. “Es como si el estómago no formara parte de la anatomía humana”, ironiza. "Un golpe bajo peligroso es debajo del globo ocular", precisa Manolo.

Un boxeador telegrafía el golpe. El entrevistador de Velevisión le pregunta en cada final del combate cuál es su opinión de la pelea. Dos chicos están en el cuadrilátero. Combate nulo. “Ha sido un combate equilibrado”. Alcántara: “La mejor redención del boxeo es alejar a la juventud de los malos caminos”.

Quiero comentar con Manolo la importancia de la fotografía. Nos retrata Jesús Hurtado, que fue colaborador de Deportes en Diario 16 Málaga. También ejerce de reportera gráfica la hija de Marcelino Méndez-Trelles, promotor de la pela. “Manzano fue el mejor fotógrafo con el que trabajé en Marca”. Fue el que cazó a Galiana saliendo de la Plaza de Toros de Las Ventas, a hombros, todavía con un guante puesto. “La fotografía es una mirada, acertar con el momento”.

¿Qué golpes son los prohibidos? “Golpear a los riñones no es un golpe lícito. Lo hacía Ray Sugar Robinson, que simulaba un gancho al hígado”. Manolo sentencia: “Para convertirse en un gran boxeador hay que ser algo sucio”. ¿Le pasa igual al reportero?, le pregunto: “Está en la frontera”.
El entrevistador de Velevisión precisa que esos dos boxeadores están trabajando en el cuerpo a cuerpo, como lo hacía Joe Frazier. Otro combate nulo. “No soy partidario de los nulos. Siempre ha habido un golpe de más”.

El público. En sus crónicas en el diario Marca Manolo Alcántara siempre se mostraba muy crítico con el público. “El público es muy inexperto, jalea cada golpe”. Otra frase sentenciosa, de las que le gustan al Maestro: “Son profesionales, pero tienen que aprender mucho de la profesión”. En la siguiente pelea, todos apoyan al boxeador Tsunami, un tipo calvo, de treinta años, cuya novia, una morena teñida, le fotografía con su diminuta cámara digital japonesa. Otra vez el público. Esta vez una ocurrencia “Parece que el Tsunami se va a convertir en ventisca”. Tsunami pierde. No habrá recibido menos de 500 golpes.

El último combate. Roberto Santos, el ‘Tigre’ de Benidorm frente a Frank Oppong, natural de Ghana y residente en Málaga. Música de la película Rocky. Salen disfrazados. La novia de Santos es una rubia con las tetas operadas que fumaba Marlboro en el descanso del combate y parece que es porteña, de Buenos Aires. “¡Vamos, Tigre!”, “Cari, muy bien”, “Va, Tigre, va”. “Bien, tanteando”. “Déjale que juegue”. Oppong va buscando la descalificación. Arrolla. Le empuja. Contra las cuerdas, a punto de caerse, un tipo con una escayola le propina un puñetazo a Oppong y entonces la novia, la de las tetas operadas, le dice "¡Sinvergüenza!". El árbitro suspende el combate. La pelea la gana el ‘Tigre’ de Benidorm.

¿Y la velada? "Me ha recordado mucho al boxeo".

miércoles, 4 de marzo de 2009

El boxeo, el cine y la piedad por el vencido

Gonzalo Suárez: "El boxeo parece nacido para el cine. Los focos, la pantalla que es el propio ring...".

Agustín Díaz Yanes: "La salida de los boxeadores. Todo es cinematográfico. El enfrentamiento entre dos antagonistas. Además técnicamente es perfecto para rodar desde cualquier lado, dos hombres frente a frente a los que puedes coordinar, usar cualquier tipo de plano... Tiene todos los ingredientes, incluso la piedad por el vencido".

(Revista Cuadrilátero, número 5, 2003)

martes, 3 de marzo de 2009

Qué es Periodismo (y qué no)

El periodismo de primera que ejerce Ramón Lobo en papel, también lo practica en su recomendable blog que descubrí la semana pasada. Lobo explica, sin pontificar, con citas, qué es Periodismo (y qué no).

"El periodismo de calidad es caro (…) Con periodismo de calidad me refiero a aquel que implica tener reporteros experimentados yendo a los sitios, entrevistando a los testigos, sumergiéndose en los datos y en las fuentes, comprobando y volviendo a comprobar, apoyados por unos editores que tratan de reforzar los más altos estándares", lo dice Bill Keller, director de The New York Times.

También cita Lobo a A. J. Liebling, reportero de The New Yorker, y uno de los mejores cronistas de boxeo de todos los tiempos (estoy leyendo algunos de sus textos para la tesis y son una joya): "La gente en todos los lugares confunde lo que lee en los periódicos con noticias".

lunes, 16 de febrero de 2009

After Murakami

En diez días, en el Club de Lectura de Cincoechegaray, comentaremos After Dark, la novela de Haruki Murakami. Hace ya unos meses que no voy a esta reunión de amigos lectores y espero la cita con ganas. Hoy he comprado la novela, en Cincoechegaray. Allí, merodeando entre las estanterías, estaba un contacto político con el que me he ido a tomar un refresco a la calle Pedro de Toledo. Quería sacarle información de un tema que estoy preparando, pero la conversación ha derivado en la Málaga de los ochenta, apenas recordada en papel, no en ficción, sino en clave documental, de memoria de la vida cotidiana de la ciudad.

El boxeo y Japón. Otros dos asunto de charla de dos personas que conociéndose poco, hoy, antes de entrar en el tema clave, comparten gustos literarios.

- Me tengo que ir ya. Mañana te llamo y te cuento.

- ¡Eso espero!

Mañana ya no hablaré de japonerías, ni de las crónicas de Alí y Foreman, ni siquiera de una Málaga que ya no existe. Mañana hay que ir al grano, aunque en el fondo me gustaría más hablar de Japón y Murakami que de...

domingo, 18 de enero de 2009

Urtain en vena

Fui con mi padre a ver Urtain, el último éxito de Animalario. Por la mañana llamé a Raúl Arévalo y me confirmó que estaba en la función. Entro en el teatro Alameda y me topo con Lucio Romero (el jueves por la tarde presenta sus memorias en el Cervantes) y se lamenta que Raúl, su nieto en El Camino de los Ingleses, no esté en la obra. "No, Lucio. He hablado con él y está aquí". Fernando Arcas también ha venido (su hija se gana la vida de actriz en Madrid). Y Pepa Babot y Guillermo Busutil, que habla con mi padre de púgiles, de boxeadores más que sonados que sonaban hace décadas.

La canción de The Queen y Montserrat Caballé, Barcelona, anticipa la función. En una esquina aparece Urtain (Roberto Álamo). El ring se sitúa en la mitad del escenario, abrigado por tres filas de público en cada una de las esquinas.

El asalto 12: el suicidio. Estamos en 1992. La historia al revés. En escena aparece el personaje que intepreta a Manolo Alcántara. Llega Urtain a la redacción de Marca a pedir la foto que se hizo con Franco. Recuerda el combate con Cooper en Londres. Llora. Alcántara le pregunta por su familia. Urtain quiere ver a "Pedrito Carrasco".

Una juego de máscaras, el periodismo que glorifica a la estrella, al héroe, y que luego se olvida, ningunea a la persona. Un levantador de piedras que se llamaba José Manuel, noblón y espontáneo. Fue el personaje más popular de España. Animalario lo recuerda con brillantez y sólida actuación de Álamo y Arévalo. Un corifeo de actores en una función a ratos entretenida, también reflexiva. Y sobre todo bien narrada y mejor interpretada. Urtain en vena.



P.D: Al final de la función hablo con Juanjo Rodríguez, Canco (El Baraja de Aída) y su mujer. Esperamos a Raúl. Le acompañamos hasta el hotel. Le prometo ver su interpretación en Los girasoles ciegos (está nominado al Goya), pero antes le digo que quiero leer el libro, que compré el 4 de enero en Luces.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Sesión Golfa en FNAC Málaga

Esta noche abre FNAC Málaga en sesión Golfa: de 22.30 a 1 de la madrugada. Quiero comprarme alguna película clásica de periodistas y/o de boxeo.