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domingo, 18 de enero de 2009

Urtain en vena

Fui con mi padre a ver Urtain, el último éxito de Animalario. Por la mañana llamé a Raúl Arévalo y me confirmó que estaba en la función. Entro en el teatro Alameda y me topo con Lucio Romero (el jueves por la tarde presenta sus memorias en el Cervantes) y se lamenta que Raúl, su nieto en El Camino de los Ingleses, no esté en la obra. "No, Lucio. He hablado con él y está aquí". Fernando Arcas también ha venido (su hija se gana la vida de actriz en Madrid). Y Pepa Babot y Guillermo Busutil, que habla con mi padre de púgiles, de boxeadores más que sonados que sonaban hace décadas.

La canción de The Queen y Montserrat Caballé, Barcelona, anticipa la función. En una esquina aparece Urtain (Roberto Álamo). El ring se sitúa en la mitad del escenario, abrigado por tres filas de público en cada una de las esquinas.

El asalto 12: el suicidio. Estamos en 1992. La historia al revés. En escena aparece el personaje que intepreta a Manolo Alcántara. Llega Urtain a la redacción de Marca a pedir la foto que se hizo con Franco. Recuerda el combate con Cooper en Londres. Llora. Alcántara le pregunta por su familia. Urtain quiere ver a "Pedrito Carrasco".

Una juego de máscaras, el periodismo que glorifica a la estrella, al héroe, y que luego se olvida, ningunea a la persona. Un levantador de piedras que se llamaba José Manuel, noblón y espontáneo. Fue el personaje más popular de España. Animalario lo recuerda con brillantez y sólida actuación de Álamo y Arévalo. Un corifeo de actores en una función a ratos entretenida, también reflexiva. Y sobre todo bien narrada y mejor interpretada. Urtain en vena.



P.D: Al final de la función hablo con Juanjo Rodríguez, Canco (El Baraja de Aída) y su mujer. Esperamos a Raúl. Le acompañamos hasta el hotel. Le prometo ver su interpretación en Los girasoles ciegos (está nominado al Goya), pero antes le digo que quiero leer el libro, que compré el 4 de enero en Luces.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Nacho Trillo

Los socialistas de Málaga han decidido tunear la sucursal del Gobierno de la Junta. Darle un supuesto aire fresco de mujer, con Martel sin fondo, tapando a los que exhiben las vergüenzas de los que sólo quieren el tú cállate, que estás más guapo. Que nadie se mueva en la foto. Si te mueves, pistola sin silenciador. Y soplando el humo...

No quieren a conciencias incómodas. A gente que critique, aunque sean leales. Olvidan a los políticos insobornables que siempre denunciaron la corruptela de GIL. Políticos como Nacho Trillo. Y socialistas como Centeno, también defenestrado por apoyar al historiador Fernando Arcas.

Nacho Trillo ha sido el último caído. Vendrán más. Trillo no estará solo. Stalin, como dijo Soler hace unas semanas, funciona de madrugada. Stalin envió el mensaje a Sevilla y el Consejo chavista mató al superviviente de los martes. Al delegado en funciones que ha durado 12 años en el cargo. Incansable, pertinaz, día y noche, siempre así, platicando. Y apasionado del trabajo, en Mauricio Moro, su cuartel general.

Este martes sí funcionó el gatillo. En Pacífico todavía soplan el humo de una pistola manchada.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Juvenal Soto y El cielo de septiembre

Querían escribir una novela de futbolistas. A pachas. En esa época, Soler visitaba a Juvenal en la redacción de Sur. Se bajaban al bar y trazaban la historia. Todo se quedó en conversación de cafetería. Luego Juvenal ideó la trama de otra novela. American Coffee. La amistad con Rafael Pérez Estrada. Un león en el día de furia de la muerte de Caparrós. Iba para abogado, pero su nombre era de poeta. Y lo fue.

Nueva York y un programa cultural en Televisión Española. Juvenal Soto, el niño de Pedregalejo alto, de padre marino y fotógrafo. Los años del Tutti Frutti. Dickinson Collegue y Mark Aldrich. Estados Unidos y el país que adora. Virginia y su Universidad femenina, el amigo Murphy, el especialista en la obra de Aleixandre, el traductor de El cielo de septiembre.

Las tardes que yo vi, fastuosas, badulaques, la época de Celia y Antonio Romero. Calle Faro, 4 y Compositor Lemberg Ruiz. Diario 16 Málaga. Las sobremesas del Bilmore. Otra vez Rafael (EL MUNDO de Málaga homenajea el viernes al mago en Papeles del Paraíso). Los artículos en Cambio 16. En El País, compartiendo espacio con Félix Bayón. Los perfiles en EL MUNDO de Andalucía para las elecciones autonómicas. Japón, imparable (perfil para enmarcar de Chaves). Volverá muy pronto a la esfera verde andaluza.

Ayer, anoche, siempre, El cielo de septiembre. Juvenal Soler, recuerda Antonio. Los amigos en primera fila. Teo, Salva, Pedro, Rafa, Paco, Manolo, Juan. Al fondo, Fernando Arcas. También estaba Juan de Dios Mellado. Leyó sonetos y poemas americanos. Directos. "La poesía sin cartón piedra", dijo Soler.

Exquisitos Dry-Martinis y canapés en el hotel Maestranza. Un columnista rematando el artículo. Y cambiando el título. Y Juvenal y Alicia, su mujer, cruzan la calle apellido de ministro. Acabamos, de madrugada, disfrutando de una cocina con vistas al mar. El gourmet Murphy elaboró un manjar de sartén. Quinta planta de un edificio de La Malagueta. Cielo de mayo.