Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Soler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Soler. Mostrar todas las entradas
jueves, 21 de noviembre de 2013
"Una historia violenta": el mejor Antonio Soler
Antonio Soler ha escrito Una historia violenta (Galaxia Gutenberg), acaso su mejor novela, sólo comparable a Las bailarinas muertas (Anagrama), otra sobresaliente ficción soleriana, un libro que me marcó muchísimo, el germen de una amistad auténtica.
Todo escritor, narra Soler, aúna ficción y memoria, pero no hace "memorias, sino novelas", como ha dicho esta tarde en la presentación en Málaga. Esta obra reúne rasgos autobiográficos, pero dejando a un lado "la sentimentalidad, la nostalgia y el cariño", aunque te acabas encariñando de personajes como Tusa, Ernestito, Julián Rojitas, la Popi.
El escritor intenta mirar hacia un mundo conocido por él, intentando hacer "visible lo invisible", en medio de un "profundo desasosiego" que se siente en cada página, en cada línea de una historia que te arrastra a seguir leyendo, atraído por unos personajes que viven en su burbuja de barrio con una violencia latente, pero no expresa, al menos en el arranque de la historia (aquí el primer capítulo).
El personaje, un niño de edad indefinida, es un gran observador, alguien que lo registra todo [recuerda al personaje de Miguelito Dávila, aquella mirada]; pero que jamás "distorsiona la vida de nadie", como apunta el propio Soler. Lo importante es que la novela implica "el triunfo del débil frente a la ostentación del poder", con personajes "poliédricos y verosímiles", precisa el fotógrafo Ricky Dávila, fascinado por Ernestito Galiana, "inclasificable", el que sí "distorsiona".
Soler vuelve a su Territorio, el de Las Bailarinas muertas, el de El Camino de los Ingleses, el "Territorio Soler", término acuñado por el periodista José Castro. Niños sin paraíso. Calle Lanuza, los 21, el Garaje de Oliveros, los Pabellones militares. Y guiños a amigos: Rafael [Pérez Estrada], el mago; el añorado Murphy, Arcas o El Corbata.
Antonio Soler ha escrito una novela maravillosa, llena de metáforas, repleta de imágenes muy poderosas como la de don Guillermo, "una cara con las mejillas cuadradas y tan altas que podría hacer alpinismo por ellas, como la de esos presidentes de América que hay labradas en una montaña". Regresa el mejor Soler. "Siempre fue así"...
Etiquetas:
Antonio Soler,
Galaxia Gutenberg,
Málaga,
Territorio Soler,
Una historia violenta
domingo, 23 de diciembre de 2012
Daniel Murphy
Daniel Murphy y Antonio Soler, en 2009, en Almería (www.antoniosoler.net).
Antonio Soler ha escrito hoy un artículo emocionante en Sur sobre Daniel Murphy."Vivió los 365 días de cada uno de sus años como la víspera de una interminable nochevieja. Nada para mañana", rememora Soler. Conocí bastante a Murphy. Era un hombre absolutamente excepcional. El 5 de julio de 2007 escribí de él en este blog. Murphy, un americano en Málaga. Aquí lo reproduzco:
El periodista Antonio Roche, de hobby figurante de películas (ahora luce barba, ¿por exigencias del guión?), publica hoy en Sur una espléndida crónica en negritas de la despedida de Daniel Murphy el pasado jueves en la casa de Antonio Soler.
"¡Jolines!", como dice él, habrá que esperar un año a que nos devuelva su alegre mirada azul a la ciudad en la que se quedará a vivir, sus paseos a media tarde por La Malagueta (ha vivido en el mismo edificio donde tiene su estudio Antonio Meliveo y residió Jorge Guillén) y las comidas en la Plaza de la Merced con Frank, su amigo de Boston, ilustrador del mítico The Boston Globe. Murphy, que se defiende jugando al futbolín, volverá a recordar su tiempos de barman en El Pomelo con El Corbata. También un verano de hace décadas en Menorca.
El pasado 2 de abril escribí un artículo (más bien un relato) titulado Murphy en el suplemento de Semana Santa de EL MUNDO de Málaga. Aquí lo reproduzco (ahora con un enlace e incluyendo algunas negritas) para los que no lo leyeron en papel:
William Reding llegó esa Semana Santa acompañado de su amigo Danny Murphy. Reding y Murphy se hicieron inseparables en Londres, donde Reding era reportero de sucesos en un periódico de Fleet Street. Murphy, americano de Misisipi, de juventud exquisita y madurez turbulenta, se dejó convencer. Viajaría a Málaga a ver las procesiones que tanto le entusiasmaban a Reding.
Murphy hablaba un castellano lento, pero muy preciso, y utilizaba frases exactas que demostraban su dominio del idioma de Alfonso Canales y Manuel Alcántara. En España los dos hablaban castellano. El inglés, sólo en caso de duda. «He palpado que en esta fiesta reina un vocabulario muy rico y enigmático que quiero aprender hasta el último detalle», anunció Murphy.
El reportero londinense, siempre acompañado de su desvencijada mochila, se despertó, como cada Lunes Santo, en su pensión de la Plaza de la Marina. Al alba, caminando por calle Larios, todavía no había abierto ningún quiosco del centro. Reding estaba ansioso por leer la crónica del Domingo Ramos y examinar los contraluces y primeros planos de las fotografías. El americano abrió sus nítidos ojos azules y se quedó deslumbrado de las exageradas dimensiones de la Tribuna Oficial. Plaza de la Constitución. «Mira, aquí estudió Picasso». Y, por calle Compañía, le anunció orgulloso que aquel Palacio que era una antigua tienda de lámparas se convertiría en Museo Thyssen.
Subieron muy rápido la escalinata de la Tribuna de los Pobres, como si fueran dos corsarios extranjeros de fugaz huida. Su destino era la Parroquia de San Pablo. El traslado de Jesús Cautivo. Murphy, desde su atalaya del 1,90, no paraba de preguntar a Reding, que sentía este Lunes Santo como si fuera el primero, como si no hubieran pasado diez años, cuando se hizo trinitario.
Murphy bailó, intentó cantar saetas, rezó con los enfermos del Hospital Civil y metió el hombro. Cuando llegaron a la pensión para descansar un poco antes de las procesiones de la tarde, Murphy le dijo a Reding que no quería ser un turista más, «un guiri». «Quiero ir como tú, detrás del Cautivo. No entiendo qué hacen 20.000 penitentes detrás de una escultura, pero sabes, querido William, que haré todo lo posible y lo imposible por entender este fenómeno tan curioso».
"¡Jolines!", como dice él, habrá que esperar un año a que nos devuelva su alegre mirada azul a la ciudad en la que se quedará a vivir, sus paseos a media tarde por La Malagueta (ha vivido en el mismo edificio donde tiene su estudio Antonio Meliveo y residió Jorge Guillén) y las comidas en la Plaza de la Merced con Frank, su amigo de Boston, ilustrador del mítico The Boston Globe. Murphy, que se defiende jugando al futbolín, volverá a recordar su tiempos de barman en El Pomelo con El Corbata. También un verano de hace décadas en Menorca.
El pasado 2 de abril escribí un artículo (más bien un relato) titulado Murphy en el suplemento de Semana Santa de EL MUNDO de Málaga. Aquí lo reproduzco (ahora con un enlace e incluyendo algunas negritas) para los que no lo leyeron en papel:
William Reding llegó esa Semana Santa acompañado de su amigo Danny Murphy. Reding y Murphy se hicieron inseparables en Londres, donde Reding era reportero de sucesos en un periódico de Fleet Street. Murphy, americano de Misisipi, de juventud exquisita y madurez turbulenta, se dejó convencer. Viajaría a Málaga a ver las procesiones que tanto le entusiasmaban a Reding.
Murphy hablaba un castellano lento, pero muy preciso, y utilizaba frases exactas que demostraban su dominio del idioma de Alfonso Canales y Manuel Alcántara. En España los dos hablaban castellano. El inglés, sólo en caso de duda. «He palpado que en esta fiesta reina un vocabulario muy rico y enigmático que quiero aprender hasta el último detalle», anunció Murphy.
El reportero londinense, siempre acompañado de su desvencijada mochila, se despertó, como cada Lunes Santo, en su pensión de la Plaza de la Marina. Al alba, caminando por calle Larios, todavía no había abierto ningún quiosco del centro. Reding estaba ansioso por leer la crónica del Domingo Ramos y examinar los contraluces y primeros planos de las fotografías. El americano abrió sus nítidos ojos azules y se quedó deslumbrado de las exageradas dimensiones de la Tribuna Oficial. Plaza de la Constitución. «Mira, aquí estudió Picasso». Y, por calle Compañía, le anunció orgulloso que aquel Palacio que era una antigua tienda de lámparas se convertiría en Museo Thyssen.
Subieron muy rápido la escalinata de la Tribuna de los Pobres, como si fueran dos corsarios extranjeros de fugaz huida. Su destino era la Parroquia de San Pablo. El traslado de Jesús Cautivo. Murphy, desde su atalaya del 1,90, no paraba de preguntar a Reding, que sentía este Lunes Santo como si fuera el primero, como si no hubieran pasado diez años, cuando se hizo trinitario.
Murphy bailó, intentó cantar saetas, rezó con los enfermos del Hospital Civil y metió el hombro. Cuando llegaron a la pensión para descansar un poco antes de las procesiones de la tarde, Murphy le dijo a Reding que no quería ser un turista más, «un guiri». «Quiero ir como tú, detrás del Cautivo. No entiendo qué hacen 20.000 penitentes detrás de una escultura, pero sabes, querido William, que haré todo lo posible y lo imposible por entender este fenómeno tan curioso».
viernes, 28 de enero de 2011
Málaga, paraíso perdido
El miércoles presenté Málaga, paraíso perdido (Fundación José Manuel Lara, Planeta) de mi gran amigo Antonio Soler.
Lleno de gente en la FNAC Málaga. El libro se lee como una novela. Es un ensayo, pero no un tostón. Es Historia, con múltiples detalles literarios. Antonio Soler ha inaugurado un nuevo género. Escribir del pasado con ambición estilística. Entre Lausanas y futuras ficciones, Soler se encerró el pasado mes de agosto en su casa de Gibralfaro para rememorar el siglo XIX y las tres primeras décadas del XX.
Si no has leído Málaga, paraíso perdido no sé a qué estás esperando. Si ya lo has hecho, estás de suerte.
Aquí algunos artículos sobre la obra:
Teodoro León Gross
Pedro Aparicio
Cristóbal G. Montilla
lunes, 26 de julio de 2010
Cadaqués y Sabina
Cadaqués 2010. Foto: Agustín Rivera
No me gusta descuidar el blog. Tengo lectores diarios y sé, por experiencia, la gran decepción que supone que en una semana no se actualicen los contenidos de una bitácora. Perdonádme. No prometo que no vuelva a ocurrir, pero confío en que sea dentro de mucho tiempo.
El fin de semana pasado preparé un esperadísimo viaje al Mediterráneo catalán. El lunes por la noche llegué a Cadaqués, un precioso pueblo costero de la Costa Brava, donde Salvador Dalí pasó su infancia y adolescencia. Un escenario de pedigrí. Varios amigos ya descubrieron hace tiempo las delicias del lugar (Antonio Soler y Garriga Vela) y quería corroborarlo con mi propia retina.
Aproveché la deliciosa estancia para visitar en barco el Cabo de Creus, el punto más oriental de la Península. Tomé el sol, me relajé y leí mucho. Tres libros. Una novela (Muntaner, 38, de Garriga) y dos obras casi inclasificables de lo maravillosas que son (Historias de Roma, de Enric González, y El anorak de Picasso, también Garriga). Os recomiendo esta triada de historias emocionantes. Tienen menos de 200 páginas y enseñan vida.
Durante seis días he sido muy feliz (también pasé, velozmente, por Madrid y Barcelona). Observé en Port Lligat el huevo que diseñó Dalí para su casa, absolutamente original, repleta de deslumbrante fantasía y luminosidad de arte. Sabía que Cadaqués me gustaría, pero jamás preveía que tanto. Eso ya me pasó con otros destinos. El primero que se me ocurre es Buenos Aires. Espero que el próximo viaje largo (quizá a Roma, por fin, no muy tarde) reúna los mismos ingredientes de este.
P.D: Nueva disculpa. Prometí un post del concierto de Joaquín Sabina del pasado 15 de julio en Málaga. Apunté muchas ideas en el bloc de notas del Nokia E63. Ahora esbozo algunas, sin orden y con desconcierto. Sabina interpretó El caso de la rubia platino, una joya que no te deberías perder. Está en Youtube.
A Sabina las musas no le hicieron "huelga de celos, ni siquiera servicios mínimos". Recordó aquella chica con medias negras, bufanda a cuadros y minifalda azul.
La entrada la compré en enero, un oscuro mediodía que se transformó en esperanza de principios de año. Siete meses después, disfruté de un chute de CD. Aquel bulevar de los sueños nunca rotos...
sábado, 20 de marzo de 2010
La rubia de Nieto
- ¿Ha venido la rubia?- le pregunto a bocajarro.
- Pasopalabra- contesta.
- Pasopalabra- contesta.
Jesús Nieto no quería responder si había aterrizado su Estefanía. La rubia hiperpija, argentina, la rubísima de El año de la rubia, una rubia de bote ensimismada, esa rubia que dinamitó las noches madridís de la generación del botellón.
El "corazón desnudo literario" de Nieto (así lo entrecomilla Álvaro García en la presentación) gasta 24 otoños quiere dar una buena patada en el culo al jodido invierno que ha dinamitado pasiones. Nieto imitó la voz de Loquillo y del rey del tropezón en su estreno novelístico (85 páginas). Fue el viernes y allí medio centenar de almas bebieron literatura, enjuague de mortalyrosas bañado del pijoaparte Marsé de Últimas tardes con Teresa y el Soler de El Camino de los Ingleses. Nieto que palpa el tiempo, como Eugenio D’Ors.
- ¿El espanto puede dar lirios?- se preguntaba Umbral.
Versión Nietista:
- ¿Las calabazas pueden dar rosas?
Esta introspección de sus demonios interiores, una mezcla de géneros extraña, manierista, barroca, coherente consigo misma (según el autor), una literatura por la que siente rubor. Porque para Nieto escribir es un oficio de samurái (Dragó).
Aquel episodio fue un funesto presagio de todo cuanto fuese a acontecer el verano de la rubia, el del fin. El infierno iba a cercarme con su abrazo cotidiano. La muerte, la desgracia, el lado oscuro de la vida se esconderían tras las esquinas de mi calle, bajo mi cama en las noches insomnes, en los hielos de la copa de Estefanía o en cualquier rostro con que me cruzase una noche en la Merced.
El ciclista de Pedregalejo, ese periodista multisabio de tradición literaria-periodística, ya tiene novela. Escribe la dedicatoria con mayúsculas. No sé si tiene perro.
La rubia apócrifa brilló en el salón de fuego.
Y anduvo por Embajadores hasta dar con una pensión barata donde pudiera apuñalar metáforas…
Etiquetas:
Álvaro García,
Antonio Soler,
Eugenio D'Ors,
Fernando Sánchez Dragó,
Jesús Nieto,
Juan Marsé,
literatura,
Loquillo
domingo, 4 de octubre de 2009
Lausana, la nueva novela de Antonio Soler
Antonio Soler publicará en marzo Lausana, su nueva novela. Deja la editorial Destino y ficha por Mondadori. Por primera vez escribe desde el punto de vista femenino. Lo anuncia hoy en una entrevista concedida al diario Sur.
Etiquetas:
Antonio Soler,
Carlos Moret,
Destino,
Entrevista,
Lausana,
Mondadori,
Sur
jueves, 23 de julio de 2009
El día de los cuatro Manolos
Me levanté tarde. Merodeé en Internet. Fui al peluquero, al gran Manolo Corpas, sabiduría de vida a 200 metros de casa. "Pelaor" también de Antonio Soler o Paco García, periodista. Hablo con el jefe. Me voy a la playa, bueno a la piscina de agua salada. Chapuzón exprés. Tomo el sol. Hablo con los periodistas Santi Souviron (Onda Azul) y Guillermo Busutil (director de la revista Mercurio). Los dos increíblemente morenos.
Tomo el coche a Churriana. Entro en un chalé donde me encuentro a un antiguo compañero de clase, del colegio. En apenas tres minutos nos ponemos al día. Me hace un favor que se lo agradezco.
Vuelvo al ordenador. Escribo el tema para El Confidencial. Y ahora a Rincón de la Victoria. A la calle poeta Manuel Alcántara. Inauguran un búho en la esquina de su vía. Está contento Manolo. Veo a otros dos Manolos. Manolo Rincón, esta mañana en Sevilla, negociando como teniente alcalde de Torre del Mar. Y al gran Manolo Jiménez, recién fichado por Paco Barrionuevo como director del área audiovisual de Novasoft. Charlamos tres cuartos de hora. El cuarto Manolo del día (Corpas, Alcántara, Rincón y Jiménez).
En la radio, ya de vuelta, zapeo por los informativos nocturnos. El de Onda Cero, Carlos Alsina, cada vez me gusta más. Y la sintonía SER de Hora 25 me sigue flipando. Hay tiempo también para las radiofórmulas convencionales. En M80 aparece Man on the moon. REM. El hombre en la Luna, en el Mar de Tranquilidad. 40 años de sueño.
Desde el Candado, escorando el nipónauto a la izquierda de la calzada, voy despacio intentado retener el relámpago de felicidad. Atardece en la ciudad, la brisa reina en la tarde moribunda.
No sé si merezco esto, por eso me quedo. Aquí. Julieta Venegas se iba, pero yo no...
Tomo el coche a Churriana. Entro en un chalé donde me encuentro a un antiguo compañero de clase, del colegio. En apenas tres minutos nos ponemos al día. Me hace un favor que se lo agradezco.
Vuelvo al ordenador. Escribo el tema para El Confidencial. Y ahora a Rincón de la Victoria. A la calle poeta Manuel Alcántara. Inauguran un búho en la esquina de su vía. Está contento Manolo. Veo a otros dos Manolos. Manolo Rincón, esta mañana en Sevilla, negociando como teniente alcalde de Torre del Mar. Y al gran Manolo Jiménez, recién fichado por Paco Barrionuevo como director del área audiovisual de Novasoft. Charlamos tres cuartos de hora. El cuarto Manolo del día (Corpas, Alcántara, Rincón y Jiménez).
En la radio, ya de vuelta, zapeo por los informativos nocturnos. El de Onda Cero, Carlos Alsina, cada vez me gusta más. Y la sintonía SER de Hora 25 me sigue flipando. Hay tiempo también para las radiofórmulas convencionales. En M80 aparece Man on the moon. REM. El hombre en la Luna, en el Mar de Tranquilidad. 40 años de sueño.
Desde el Candado, escorando el nipónauto a la izquierda de la calzada, voy despacio intentado retener el relámpago de felicidad. Atardece en la ciudad, la brisa reina en la tarde moribunda.
No sé si merezco esto, por eso me quedo. Aquí. Julieta Venegas se iba, pero yo no...
miércoles, 25 de marzo de 2009
MultiBanderas en Málaga
Hoy le entrevistarán en Málaga TV para hablar de cofradías y Semana Santa. Ayer visitó el Teatro Echegaray. Y estos días se encerrará con Antonio Soler para perfilar el guión de Boabdil. Antonio Banderas está en Málaga, como siempre, embarcado en proyectos culturales, cinematográficos y cofrades. MultiBanderas en acción.
Etiquetas:
Antonio Banderas,
Antonio Soler,
Málaga
miércoles, 7 de enero de 2009
Rubén Abella, finalista del Premio Nadal 2009
Los premios literarios no deberían ser para autores consagrados y mediáticos. Autores de calidad, sí, pero los que han ganado el Planeta y son muy conocidos no tendrían que presentarse a galardones como el Nadal. Aún así, estoy -casi- seguro que Maruja Torres (estupenda reportera, una de las grandes; cronista mordaz y divertida; desigual columnista) habrá escrito una novela merecedora del premio más antiguo que se concede en España, el que ganó en 2004 mi amigo Antonio Soler.
De lo que especialmente me alegro es que Rubén Abella (el año pasado fue Eva Díaz Pérez) haya sido el finalista del Premio Nadal. Lo ha ganado con la novela El libro del amor esquivo. Una mañana del pasado verano, en la habitación de un hotel NH, leí un par de cuentos de No habría sido igual sin la lluvia, el libro con el que Abella consiguió el XI Premio Mario Vargas Llosa NH de Relatos. Relatos cosmopolitas, ambientados en Australia (Brisbane, Sidney, Auckland), en Europa (Londres, París, Copenhague) o Casablanca. Relatos modernos, cortos en extensión y de lenguaje sencillo.
Tecleo aquí el de París:
"Christian bajó de dos en dos las escaleras de la estación de Les Halles, insertó el billete en la ranura y se lanzó a la carrera por los pasillos atestados. Avanzó como pudo pidiendo paso, disculpándose, esquivando gente. Al sentir el rugido del metro entrando en el andén, corrió aún más rápido. Subió y bajó dos trechos de escalones, saltó por encima de un puesto de cedés piratas, dobló el último recodo con la vista ofuscada y consiguió subirse al vagón justo antes de que se cerraran las puertas. Agotado, se dejó caer en el único asiento que quedaba libre.
El tren se puso en marcha y se zambulló en los oscuros túneles del subsuelo. Sólo entonces, Christian se dio cuenta de que no tenía adónde ir".
De lo que especialmente me alegro es que Rubén Abella (el año pasado fue Eva Díaz Pérez) haya sido el finalista del Premio Nadal. Lo ha ganado con la novela El libro del amor esquivo. Una mañana del pasado verano, en la habitación de un hotel NH, leí un par de cuentos de No habría sido igual sin la lluvia, el libro con el que Abella consiguió el XI Premio Mario Vargas Llosa NH de Relatos. Relatos cosmopolitas, ambientados en Australia (Brisbane, Sidney, Auckland), en Europa (Londres, París, Copenhague) o Casablanca. Relatos modernos, cortos en extensión y de lenguaje sencillo.
Tecleo aquí el de París:
"Christian bajó de dos en dos las escaleras de la estación de Les Halles, insertó el billete en la ranura y se lanzó a la carrera por los pasillos atestados. Avanzó como pudo pidiendo paso, disculpándose, esquivando gente. Al sentir el rugido del metro entrando en el andén, corrió aún más rápido. Subió y bajó dos trechos de escalones, saltó por encima de un puesto de cedés piratas, dobló el último recodo con la vista ofuscada y consiguió subirse al vagón justo antes de que se cerraran las puertas. Agotado, se dejó caer en el único asiento que quedaba libre.
El tren se puso en marcha y se zambulló en los oscuros túneles del subsuelo. Sólo entonces, Christian se dio cuenta de que no tenía adónde ir".
lunes, 1 de diciembre de 2008
domingo, 19 de octubre de 2008
Boabdil, la tercera película del director Antonio Banderas
En marzo de 2007 publiqué un libro del día a día (no sólo del rodaje) de El Camino de los Ingleses, la segunda película que dirigió Antonio Banderas, la primera que filmó en España.
Banderas prepara ahora Boabdil, una película ambiciosa sobre el último rey de Granada. Quiere rodarla en árabe y castellano. Financiación internacional, pero contando con sus dos grandes amigos, Antonio Meliveo y Antonio Soler, que está escribiendo el guión. Estos días se volverán a reunir en Málaga. Estoy seguro que el ídolo de la tribu, como lo definió Soler en El Cultural, sacará adelante el proyecto, su gran motivación actual.
Etiquetas:
Antonio Banderas,
Antonio Meliveo,
Antonio Soler,
Boabdil,
El Camino de los Ingleses
jueves, 18 de septiembre de 2008
Banderas, el ídolo de la tribu
Banderas y Melanie, en el Festival de Cine de San Sebastián (Efe).Artículo de Antonio Soler en la sección de cine de El Cultural de EL MUNDO. Banderas, el ídolo de la tribu.
Etiquetas:
Antonio Banderas,
Antonio Soler
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




.jpg)