Mostrando entradas con la etiqueta Ignacio Martínez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ignacio Martínez. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de noviembre de 2010

Griñán acusa al Gobierno central de torpedear la absorción de Cajasur

José Antonio Griñán junto a Braulio Medel (Efe).

Entonces se calló y ahora sí habla. El presidente de la Junta de Andalucía desvela claves ocultas de la operación Cajasur. Griñán no veía clara la improvisada joint-venture de Unicaja y Cajasol para lograr el botín de la entidad cordobesa que impulsó el Gobierno andaluz a finales del pasado mes de junio.

José Antonio Griñán reconoce que recibió una llamada “de Madrid” para indicarle que era lo más conveniente una puja al alimón. Griñán contactó con Braulio Medel y Antonio Pulido, los mandamases de Unicaja y Cajasol, que a regañadientes aceptaron la propuesta de la Junta.

sábado, 1 de agosto de 2009

Policías o mayordomos

Ocurrió en Mallorca. "Soy amigo de tu director". La frase sonó a desafío. Diez minutos antes me había portado como un periodista absolutamente incorrecto. Al político le fastidió la pregunta. No esperaba que yo se la hiciera. Y luego me pidió que no le comprometiera más de ese modo. "Yo tengo una buena relación con tu director". Por supuesto que yo lo sabía. Pero decidí no autocensurarme. El que no arriesga, casi nunca gana. Tuve la suerte que mi director me respaldara, pero sé que en medios menos potentes el sometimiento del periodismo al poder político es total.

Le ha pasado lo mismo a un reportero de Televisión Española. Lo explica muy bien Ignacio Martínez en su blog. Aquí el vídeo de cómo se las gastan (muchos) la mayoría de los jefe de prensa, "sometidos al poder", como titula el periodista Francisco Rubiales en un libro que estoy leyendo. Son policías o mayordomos de la información como suelo decir en privado y ahora resalto en público.

Aquí el revelador vídeo:


jueves, 21 de mayo de 2009

Homenaje a Alejandro Rodríguez Carrión

Son los actos que mejoran la ciudad. Los que hacen comunidad, sentirte de un lugar donde tuviste un profesor que enseñaba, que comunicaba su saber con métodos socráticos y que era toda una lección de vida. El homenaje a Alejandro Rodríguez Carrión. Don Alejandro.

Facultad de Derecho, 12 horas. Alejandro en letras grandes. El Aula Magna, al fondo del hall a la izquierda, subida una rampa. Todo está ocupado. Me siento al lado de los periodistas Olga Muñoz (Málaga TV) e Ignacio Castillo (La Opinión). El abogado Diego Martín Reyes, en las escaleras. Presidiendo el acto Carrillo Salcedo, su maestro. El discurso de un herma-amigo. "Alejandro tuvo una actitud contestaria, ponía en cuestión lo establecido, no lo establecido porque sí, sabía porqué protestaba y qué quería".

El rigor científico de la UMA. El profesor que innovó en métodos de enseñanza. El ethos, "la manera de situarse en la vida". Todo ello era Rodríguez Carrión, apunta Carrillo Salcedo. El hombre que aunaba el idealismo y el realismo. Un titular que ofreció a Ignacio Martínez, en una entrevista que dio a los periódicos del grupo Joly, en noviembre de 2008: "El nuevo orden mundial será tan injusto como el anterior".

Y es que Don Alejandro siempre sabía que lo suyo era intranquilizar a los acomodaticios, en una complejidad de pensamiento, de misión intelectual, siempre en defensa de los derechos de los inmigrantes y los excluidos.

Toma el turno Bernardino León Gross, secretario general de Moncloa, quien sabe que Rodríguez Carrión diría algo así cómo esto, echándose para atrás:

- ¿Por qué están ustedes tan serios?

- Lo único que ha pasado es que me he muerto.

Una entrevista, quizá, no lo recuerda exactamente León, en Sur. Sí, aquí está la entrevista que le hizo María Eugenia Merelo.

- ¿Cómo será el mundo dentro de 50 años?

- Perdóneme usted, pero me he dejado la bolita mágica en casa. Además, espero estar en otro lugar más cómodo.

Bernardino, quien trabajó en una tesis doctoral sobre el Derecho de intervención en labores humanitarias que dejó cuando se trasladó como diplomático a Argelia, recuerda que la relación de Rodríguez Carrión con el alumnado no acababa (jamás) cuando sonaba el timbre. "Tenía una gran preocupación de nosotros como personas. No se limitaba a exponer la asignatura, nos hacía disfrutarla y algunos nos enamoramos de ella y luego hemos tenido la suerte de aplicarla en su sentido práctico".

Málaga, una ciudad en los ochenta tan lejos del mundo, tuvo desde 1982 la suerte de contar con Don Alejandro como catedrático de Derecho Internacional Público. Aquel hombre nervioso, en la antigua Facultad de El Palo, recorriendo el pasillo de un lado a otro, mirando directamente a lo ojos, utilizando el método socrático (¿alguna pregunta?).

En 1983, recuerda León Gross, pintó Rodríguez Carrión un diagrama en la pizarra de clase. Los intereses de las personas que están en el mundo real. La mayoría de la gente piensa en el corto plazo. Sólo unos pocos piensan en el largo plazo. "Sería muy bueno", aportó, "que alguno de ustedes pensaran en el largo plazo". Su única fe fue la Universidad. Su amor platónico, el Derecho Internacional Público.

La hija de Rodríguez Carrión, que ahora vive en Tokio, quería jugar al baloncesto y el equipo del colegio no tenía entrenador. Así fue como el catedrático se transformó los fines de semana en el tipo que ordenaba defensa zona, ahora individual, presión en toda la cancha, cuidado con los rebotes... Pero un día dejó de hacerlo y se lo propuso a Bernardino. Con BLG el equipo iba de los primeros de la Liga femenina. Don Alejandro apareció una vez para ver un partido. Iban ganando 10 o 12 puntos arriba. Sin embargo, no estaba contento de la dirección táctica de León Gross: "Bernar, no tiene usted ni puta idea de baloncesto".

Era duro. Y eso le define muy bien, precisa el diplomático-amigo. Duro, pero también lleno de cariño y entrañable. Lo daba todo y lo exigía todo. Lo dice Bernardino, que no sacó sobresaliente, sino un notable, que a él le supo a poco. No había que temer (yo sí los temí) a los exámenes orales, apunta León Gross. Sólo había que temerlo cuando conducía. Rememora un viaje a Granada en coche. Don Alejandro que tenía la pasión de plantar árboles en un terrenito (en lugar más díficil). El hombre al que no le gustaba el sentimentalismo.

Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, fue su alumno en un posgrado en el curso 1994-1995, un año antes de acceder al equipo de Gobierno de Villalobos como teniente de alcalde y concejal de Urbanismo. Los casos prácticos de los que tanto se aprendía, esa personalidad "tan completa" y, apunta De la Torre, "un ejemplo a seguir y a imitar".

Magdalena Martín, la número 2 en el departamento, que me dio clases de Relaciones Internacionales en la Facultad, habla del "jefe". Ese liderazgo y magisterio que estableció con sus alumnos y compañeros, "con todos uns relación única y diferente, auténtica y plena de matices". "Él nos enseñó el respeto a los maestros".

Y Magdalena recuerda que en la lección inaugural del curso 1999-2000, Don Alejandro habló de su maestro Carrillo Albornoz con una sentencia soberbia: "Usted ha sido culpable de mis conocimientos e inocente de mis lagunas". Su sentido institucional "acusadísimo", porque él sabía que "las personas pasan y las instituciones permanecen, buscando siempre el bien común por encima de todo". Unos versos del poeta León Felipe. También de Mario Benedetti. Y la necesidad de huir del provincianismo de campanario.

José María Martín Delgado, ex rector de la UMA, amigo personal desde la infancia de Rodríguez Carrión. El profesor del rigor y la vehemencia, la exigencia. La última etapa, cuando sabía que se iba, que la enfermedad le jodía la vida, su independencia. Ya en silla de ruedas, seguía yendo a clase. Y atendía llamadas, como la mía, en aquel viernes de marzo. Marqué su teléfono. Su nombre ahora lo veo en la pantalla de mi móvil. Y su número: el 619-2....

Termina el acto, tras un vídeo emocionante con su espigada imagen y contundente voz. Veo a Javi Gómez, que escribió un magnífico reportaje sobre él (y lo mejor: en vida, así pudo disfrutarlo). Su saber ocupará tantos lugares de nuestro corazón y pensamiento... Domi del Postigo, amigo de Don Alejandro y de la familia, se quedó para saludar a Victoria, su viuda, que recibía cariños de antigos alumnos y compañeros.

Alguna vez soñamos con el profesor ideal. Lo tuvimos, qué fortuna la nuestra. Fue Alejandro Rodríguez Carrión.

jueves, 12 de marzo de 2009

Julio Alonso

En la inauguración de FNAC Málaga charlé un rato con el periodista Ignacio Martínez, directivo del grupo Joly, que vive a caballo entre Sevilla y Málaga (fue el primer director del diario Málaga Hoy). Hablamos todo el tiempo de periodismo. Me habló, con admiración y entusiasmo, de su amigo Julio Alonso, su compañero en Joly, donde era asesor editorial. "Un periodista con las botas puestas", titula Martínez en su blog.

Recuerdo haber leído alguna anécdota de Alonso, un formidable hacedor de periódicos, en Una memoria de El País, el libro de Juan Cruz. Ahora, tras fallecer, leo su estupendo blog, que maldigo no haber conocido antes. "La prensa escrita tiene todavía su tirón". Fue su último post.

Alonso era un señor del periodismo, un vocacional de calendarios mejores para este oficio. Muere antes de que entierren el papel.

martes, 16 de diciembre de 2008

El zapatazo (fallido) contra Bush

El zapatazo (fallido) contra Bush ha desatado infinidad de comentarios sobre si el periodista debe implicarse o no en la historia. El ¿informador? nunca debió utilizar la violencia y el insulto (le llamó "pedazo de perro"). Lo que sí hay que hacer en una conferencia de prensa es formular preguntas incómodas, incisivas, de modo pertinaz, sin vacilación, pero jamás utilizar el exabrupto. O el zapatazo.

Arcadi Espada destaca la generosidad tipográfica de El País con la historia y cómo EL MUNDO minimizó el asunto arrinconándolo en una columna con una foto pequeña. Elmundo.es, critica, se mostró mucho más "amable" con el zapatazo.

Javier Ortiz le dedica hoy su columna en Público:

"En tiempos, en el oficio periodístico se consideraba obligado distinguir la información de la opinión. Ahora me da que va a ser necesario empezar a distinguir también la opinión del zapatazo".

Ignacio Martínez, en su blog Alta Velocidad (Grupo Joly) ofrece una visión más irónica y abunda en las ofertas que le lloverán al reportero iraquí: "Saldrá héroe y rico. Ya le están esperando para ayudarle desinteresadamente unos 200 abogados. Ha hecho un gran negocio. Aquí lo tienen: un simple gesto y se le arregla a uno la vida. Lo que inventa la gente".

Martínez también recuerda una frase sobre la labor del reportero: "Decía Kapuscinski, en la mejor definición del oficio de periodista que conozco, que nuestra tarea no debe ser nunca tendenciosa, ni nunca indiferente".

domingo, 26 de octubre de 2008

Pablo Aranda, guionista de 'Día roto'

El novelista Pablo Aranda escribe el guión de la película Día Roto que dirigirá Néstor F. Dennis para Green Moon, la productora de Antonio Banderas. Lo ha publicado hoy Ignacio Martínez en los periódicos del grupo Joly (último párrafo del texto).