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jueves, 8 de julio de 2010

Mallorca y Piqué

Hace un rato que llegué a Mallorca. Escribo desde el Aeropuerto de Son Sant Joan, llamando ya a contactos de la Isla y leyendo la prensa mallorquina. Estaré aquí cuatro días y medio. Lo justo para trabajar un poquito, tostarme en alguna playa matrícula de honor y, sobre todo, para eso vengo, disfrutar la boda de Roberto Díez, un gran amigo que se casa con Mayte Amorós. El amor que nació en verano. En la redacción de Son Castelló de El Mundo de Baleares.

Me alojo en Illetas, en la casa de otro amigo (el incombustible reportero Lorenzo Marina, ahora en Diario de Mallorca). Su dacha goza de una terraza inmensa, casi tan grande como el interior, desde la que se divisa toda la Bahía de Palma. Lorenzo aún no conoce Málaga. Siempre dice que tiene muchas ganas de venir, pero nunca se decide. Yo al menos vuelvo una vez al año a la Isla.

Serán días emocionantes y divertidos. Aquí viví cuatro intensos años. También hace ya casi cuatro que me fui de Sa Roqueta para volver a Málaga. Hasta el lunes aprovecharé las excelencias de Mallorca.

P.D mundialista:

La hinchada del blog pide (casi exige) un post de La Roja. Aquí van algunas impresiones del partido de ayer. Lo vi en la casa familiar. En Arcadia. Con mis padres y mis sobrinos (Jorge y Carlota).

El padrino de Jorge le regaló por su cumpleaños una camiseta de España con el dorsal 3, el de Piqué. El niño gritó gol!!!! y se echó encima de mí (bueno, más bien yo encima de él); Carlota, que el 26 cumple un añito, se asustaba por el ruido y mis padres estaban rabiosamente felices por la victoria. Yo también.

Fue una alegría colosal. Ojalá el sueño del triunfo definitivo, el que cuenta para la gloria, se convierta el domingo por la noche, a eso de las 22.20 horas, en realidad palpable, sin discusión. Quizá, quizá, irrepetible. Veré el partido en Mallorca.

domingo, 16 de agosto de 2009

Gabriel Escarrer, presidente de Sol Meliá: 'En su imperio jamás se pone el sol'

Foto: Chema Conesa
Mi amiga María José García, la periodista que me sucedió llevando los temas de Turismo en EL MUNDO/El Día de Baleares, ha escrito hoy una fantástica entrevista/perfil de Gabriel Escarrer, presidente de Sol Meliá, en el Magazine de EL MUNDO. 'En su imperio jamás se pone el sol' titula María José. Os recomiendo su lectura.

jueves, 30 de abril de 2009

Presentación de Stradivarius Rex, la novela de Román Piña

Esta tarde, a las 20 horas, en la librería Luces de Málaga, se estrena Stradivarius Rex, la novela de Román Piña. Juan Francisco Ferré también la presenta. Exhibirá su inteligencia y desbordante pasión literaria.

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En aquel intenso verano mallorquín de 2004, cuando luchábamos contra la corrupción de Maria Antònia Munar, una política con visones y cajas fuertes gigantes en su casa del Paseo Marítimo, denunciábamos las tropelías de un editor de prensa llamado Pedro Serra, que tenía pesadillas con un reportero preguntón que le perseguía con la grabadora, Román Piña/Juvenal Nadal enviaba sus textos a la recién estrenada redacción de Camí dels Reis de EL MUNDO/ El Día de Baleares.

Esos textos los recibía Marcos Torío, el jefe de cultura del periódico. En ese momento Román Piña empezaba una novela sin saberlo. Creo que no puede haber mejor manera de comenzar un edificio narrativo. Primero el periodismo, luego la novela. Aquel germen de esta novela está aquí, Stradivarius Rex, 266 páginas, de una carabela algo jodida que se burla y enseña la lengua en una cabeza blanca con un solo ojo. Y negro.

¿Esto qué es? ¿Un libro de relatos? ¿Una novela Nocilla, de su amigo Agustín Fernández Mallo? No, algunos fragmentos podría parecerlo. La factoría Piña ha creado una novela de frases cortas y aguda perfección estilística. Tras un primer capítulo vibrante, de felaciones elegantes en el Despacho Oral de la Casa Blanca, digo, en el Despacho Oval con Mónica Lewinsky Piña se mete en la piel de los demás, en Marcos Badosa, alguien a quien seguro Román le hubiera gustado conocer, un tipo encajado en unas circunstancias imprevisibles, estrambóticas, extravagantes

Stradivarius Rex tiene ingredientes memorables (un capítulo 7, El mar, es especialmente atractivo) y maneja un lenguaje sencillo, directo, muy limpio, una prosa cuidada. La personalidad poliédrica de Román encaja a la perfección en el personaje de Badosa, un tipo encajado en unas circunstancias imprevisibles, estrambóticas, extravagantes.

La primera persona ayuda mucho a esta ficción en la que el protagonista dice: “La primera vez que me suicidé”. Y es que el protagonista de la novela de Piña se ha empecinado en ganar el Nobel. Durante el curso, escribe su primera novela, Salvar al soldado Aquiles.

Stradivarius Rex es una novela para el público en general. Para los que leen mucho y para que sólo leen bestsellers. Pero creo que también es una novela para escritores o para cuentistas, los especialistas en los 100 metros lisos. Hay historias, esbozos de historias que podrían dar para muchas novelas. Hay pistas y paisajes que merece la pena apuntar. Es una de esas novelas que jamás te hubiera gustado que acabasen.

Este es mi texto. Si no os gusta, leed Stradivarius Rex...