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lunes, 25 de octubre de 2010

David Jiménez inyecta vocación reportera

En la asignatura que comencé a impartir el año pasado (Técnicas de especialización periodística) introduje a los alumnos en el periodismo literario. El examen consistía en la elaboración de un Gran Reportaje de una media de cuatro folios de extensión. En clase puse muchos ejemplos: Tom Wolfe, Kapuscinski, Rodolfo Walsh... También se leyeron un texto de Hijos del monzón, el libro-reportaje de David Jiménez. Era la historia de un niño boxeador.

Esta mañana he presentado la charla que David, corresponsal de El Mundo en Asia, ha impartido en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga. Envié un mail a los ya ex alumnos para que vinieran. Esto es lo que me ha acaba de responder uno de ellos: "No tenía pensado ir porque me coincidía el horario con una asignatura, pero al recibir su invitación me animé y ha sido muy interesante. Incluso he escuchado a compañeros que al salir decían que con cosas como esas merece la pena la UMA".

No hay mayor recompensa como profesor que recibir un correo electrónico así. Ves que tu trabajo como docente sirve, que puedes aportar tu experiencia para que ellos tengan más pistas en su futuro profesional. Y la charla de David ha sido sobresaliente. Ha hablado 40 minutos y luego durante media hora ha contestado las preguntas.

David les ha animado a que se convierta en reporteros internacionales. Siempre tendran trabajo, aunque otra cosa es empleo.

Dentro de un rato presento su primera novela (El botones de Kabul) en la Librería Luces. Mañana os cuento más de esta emocionante y muy valiente ficción.

sábado, 18 de julio de 2009

Joaquín Ortega

Una cena en Madrid después de la presentación de Marea muerta, el libro de Juan Barber en la FNAC de Callao. Con Nina, con Garriga, con Pilar, con Carmen. Complicidades. El sabor de la incipiente amistad intergeneracional.

Un aperitivo, una Nochebuena al mediodía de principios de siglo. El Bogart que preside el salón de su casa de Sancha de Lara y que una vez acompañó a Garriga en una foto que le tomó Jesús Domínguez para El Cultural. Memorión de libros, películas y citas sin dárselas de nada.

El encuentro maravilloso en los estudios de la Ciudad de la Luz de Alicante. Las risas con su peluca y la mía. Vestido de policía gris. Joaquín queriendo conocer a Banderas. Y allí, con Pablo Aranda, Luisito Sanjuán, Fernando Arcas y Antonio Soler. Peliculeros.

Mediodía, finales de mayo de 2007. Quedamos en Luces. Paseamos con tranquilidad hasta la Feria del Libro, el Parque. Subimos a su casa, repletísima de más libros, bien ordenados. Vuelta a la librería.

La tarde con Joaquín. Generosa presentación. Me regala un libro de cine negro.

Noche de Reyes, mirando los libros que había vendido en Luces. Cansado, pero feliz.

El verano pasado. ¿Estás escribiendo?- me preguntó.

La última vez que le vi. Enero o por ahí. Con sombrero, paseando por calle Granada. Ya enfermo, débil, me sonrió.

Hoy hemos despedido a Joaquín Ortega, sonrisa plácida, lector voraz, uno de los mejores que jamás haya tenido Málaga, atento y entusiasta de la cultura. Los amigos, con Pilar: “Olvida los últimos meses. Piensa en todos esos años maravillosos”, le dice un íntimo. No se me ocurre nada mejor. Yo le doy dos besos a Pilar y a su hija. Torpe en palabras, sólo doy el pésame. Venciendo el pudor, escribo mis momentos con él. Es bueno hacer memoria y que quede constancia.

Joaquín, un excelente tipo que siempre supo cuán importante es el tesoro de la amistad.

jueves, 7 de mayo de 2009

Mala Málaga


Hasta pronto se titula el relato que he publicado en el libro Mala Málaga (editorial Planeta Rojo) que se presenta esta tarde, a las 19.30 horas, en la librería Luces de Málaga. Está ambientado en la redacción de un periódico nacional.

El protagonista se llama Chema del Lido, trabaja para el diario El Corresponsal, es amigo de David Uncibay y tiene una oferta que ¿no podrá rechazar? También publican Álvaro García, Nathalie Hadj, José María de Loma, Jesús Nieto... Si os queréis pasar y disfrutar de un rato divertido y literario, ¡nos vemos en Luces!

jueves, 30 de abril de 2009

Presentación de Stradivarius Rex, la novela de Román Piña

Esta tarde, a las 20 horas, en la librería Luces de Málaga, se estrena Stradivarius Rex, la novela de Román Piña. Juan Francisco Ferré también la presenta. Exhibirá su inteligencia y desbordante pasión literaria.

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En aquel intenso verano mallorquín de 2004, cuando luchábamos contra la corrupción de Maria Antònia Munar, una política con visones y cajas fuertes gigantes en su casa del Paseo Marítimo, denunciábamos las tropelías de un editor de prensa llamado Pedro Serra, que tenía pesadillas con un reportero preguntón que le perseguía con la grabadora, Román Piña/Juvenal Nadal enviaba sus textos a la recién estrenada redacción de Camí dels Reis de EL MUNDO/ El Día de Baleares.

Esos textos los recibía Marcos Torío, el jefe de cultura del periódico. En ese momento Román Piña empezaba una novela sin saberlo. Creo que no puede haber mejor manera de comenzar un edificio narrativo. Primero el periodismo, luego la novela. Aquel germen de esta novela está aquí, Stradivarius Rex, 266 páginas, de una carabela algo jodida que se burla y enseña la lengua en una cabeza blanca con un solo ojo. Y negro.

¿Esto qué es? ¿Un libro de relatos? ¿Una novela Nocilla, de su amigo Agustín Fernández Mallo? No, algunos fragmentos podría parecerlo. La factoría Piña ha creado una novela de frases cortas y aguda perfección estilística. Tras un primer capítulo vibrante, de felaciones elegantes en el Despacho Oral de la Casa Blanca, digo, en el Despacho Oval con Mónica Lewinsky Piña se mete en la piel de los demás, en Marcos Badosa, alguien a quien seguro Román le hubiera gustado conocer, un tipo encajado en unas circunstancias imprevisibles, estrambóticas, extravagantes

Stradivarius Rex tiene ingredientes memorables (un capítulo 7, El mar, es especialmente atractivo) y maneja un lenguaje sencillo, directo, muy limpio, una prosa cuidada. La personalidad poliédrica de Román encaja a la perfección en el personaje de Badosa, un tipo encajado en unas circunstancias imprevisibles, estrambóticas, extravagantes.

La primera persona ayuda mucho a esta ficción en la que el protagonista dice: “La primera vez que me suicidé”. Y es que el protagonista de la novela de Piña se ha empecinado en ganar el Nobel. Durante el curso, escribe su primera novela, Salvar al soldado Aquiles.

Stradivarius Rex es una novela para el público en general. Para los que leen mucho y para que sólo leen bestsellers. Pero creo que también es una novela para escritores o para cuentistas, los especialistas en los 100 metros lisos. Hay historias, esbozos de historias que podrían dar para muchas novelas. Hay pistas y paisajes que merece la pena apuntar. Es una de esas novelas que jamás te hubiera gustado que acabasen.

Este es mi texto. Si no os gusta, leed Stradivarius Rex...