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lunes, 3 de septiembre de 2012

Las suecas y el macho ibérico invaden la Costa del Sol

Dabadabadá, dabadabadá... Todavía hoy existen algunos halls de hoteles de la Costa del Sol cuya decoración incita a tararear la cancioncilla/banda sonora de esas películas de finales de los sesenta y principios de los setenta. Si Pablo Berger ya radiografió en Torremolinos73 (2003) las películas porno caseras con estética Súper 8, hay cintas de Alfredo Landa y José Luis López Vázquez que marcan ese mito español cinematográfico: las suecas y el macho ibérico.

¿Cómo surgió el mito de las suecas?; ¿existió de verdad o sólo es territorio de la ficción, más bien de la exageración? Habrá que preguntárselo a una sueca. Lena tiene 70 años y vino a la Costa del Sol hace justo 50. En 1962, llegó a un hotel del centro de Marbella. Le encantó la zona y un año después regresó a la Costa del Sol, ya no como turista, sino como guía. Se afincó en Torremolinos. Hoy vive en Marbella.

“Estábamos más adelantadas que las españolas. Íbamos en bikini y las españolas no. Sabíamos que éramos más libres y liberales. Todo estaba muy atrasado, pero eso tenía sus ventajas”, cuenta Lena, madre de Richard Björkman, director el periódico sueco Sydkusten, editado en la Costa del Sol, que no admite lo de “mito erótico”. “No es adecuada esa palabra. No me gusta nada”, aclara.


“En aquella época”, cuenta el exdirector de hoteles de lujo Rafael de la Fuente, que habla el idioma sueco, “las españolas vivían en un sistema de relaciones con los hombres casi islámico. Los jóvenes encontramos a unas mujeres amables, abiertas, muy bien educadas. Antes que el atractivo sexual, está el factor de las buenas formas y la limpieza”, narra el que fuera capitán del hotel Villamagna de Madrid o Los Monteros de Marbella.

Más, en la Tinta de Verano publicada en El Confidencial.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Carrete: el Fred Astaire de Torremolinos

Foto: www.deflamenco.com

“¿No lo has visto? Si soy igual, igualito; los mismos andares, yo también voy muy elegante por la calle”. José Losada Carrete se compara con Fred Astaire, su ídolo desde la adolescencia, su referente, su inspiración diaria. El bailaor gitano de flamenco habla con esa gracia natural en el hablar, mientras apura una manzanilla “para entonar el estómago” 20 minutos antes de empezar el espectáculo Carrete íntimo.

Nació en una era de Ventas de Zafarraya (Granada) y ronda los 71 años (no lo sabe ni él). Desde los diez vive en la Costa del Sol y fue cuatro décadas compañero de escenario, de hambrunas y de juergas de Chiquito de la Calzada. [Chiquito copió parte del vocabulario condemor de Carrete]. Y conoció el grandioso Torremolinos que acabó a principios de los setenta. Jamás aceptó una oferta lejos de Málaga. Y eso que sus 60 años de taconeo magistral jamás pasó desapercibido para los grandes especialistas ni para el público.

La Tinta de Verano que publico en El Confidencial homenajea a Carrete, el Fred Astaire de Torremolinos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Verano del 71: la gran redada contra el ambiente gay de Torremolinos

Calle San Miguel (www.aqueltorremolinos.com)

Torremolinos fue lo más moderno, chic y osado de la sociedad española de los sesenta. Su noche era la más loca del Mediterráneo. Los jóvenes europeos de 20 años viajaban en autostop buscando en el pueblecito de pescadores un oasis de libertad que coqueteaba con el libertinaje.

En apenas 14 kilómetros se pasaba de una ciudad en aquel momento muy provinciana y cerrada (Málaga capital) al ambiente más relajado y frenesí del Franquismo, donde te podías encontrar a Brigitte Bardot paseando descalza por la calle San Miguel. Aquel Torremolinos sin límites lo permitió la dictadura hasta el 24 de junio de 1971, la fecha conocida como la gran redada. Dicen que desde ese momento ya nada volvió a ser igual…

Este el arranque de la Tinta de Verano que cuento en El Confidencial.

viernes, 20 de agosto de 2010

Castillo del Inglés: Picasso en el primer hotel de la Costa del Sol


El Castillo de Santa Clara fue adquirido por el inglés Angworthy en 1898 (guateque.net)

El primer hotel de la Costa del Sol ya no existe. Sobre las ruinas del desaparecido Castillo del Inglés, fundado en 1930, se inauguró en agosto de 1974 el hotel Castillo Santa Clara, uno de los mejores de la Costa de finales de la década de los setenta y los ochenta. En 1993 desapareció el establecimiento turístico. Hoy es una comunidad de propietarios de lujo enclavada en la mejor zona de Torremolinos.

Sirviendo una ¡Tinta de Verano!

miércoles, 28 de julio de 2010

Javier Checa, el gay del mambo de Torremolinos

La expresión “este tío es un personaje” se convierte aquí en realidad cuasicientífica. “Cuando me muera, escribe por favor mi obituario”, suelta al periodista tras hora y media de encuentro en una oscura sala de juntas.

Javier Checa fue editor (entre 1999 y 2004) del difunto Diario Málaga-Costa del Sol, empresario (exitoso) de un programa de televisión porno (El gran polvo en Capital TV), ex alcalde interruptus (14 meses, tras sufrir un moción de censura) de Torredonjimeno (Jaén) y pequeño hotelero (La Posada de Lorca, tres años).

Tercera entrega de la Tinta de Verano. La publico en El Confidencial.

sábado, 17 de abril de 2010

Los hoteleros: "La subida del IVA nos afectará de modo directo en nuestra cuenta de resultados"

Los hoteleros saben que ya pueden hacer poco: el Gobierno subirá este mes de julio el IVA para el sector turístico (del 7% al 8%), pero no están dispuestos a quedarse callados. “El aumento del impuesto tendrá un impacto directo en nuestra cuenta de resultados”, denuncia Simón Pedro Barceló, copresidente del grupo Barceló, que dispone de un portafolio de 180 establecimientos turísticos (140 fuera de España).

Barceló participó ayer en unas jornadas organizadas en el Palacio de Congresos de Torremolinos por AEHCOS (la Asociación Hotelera de la Costa del Sol) y Preferente.

jueves, 27 de agosto de 2009

lunes, 17 de noviembre de 2008

El encanto de Torremolinos

Atesoro más recuerdos de la infancia de Torremolinos que de Málaga capital. Mis padres se conocieron en el mítico hotel Pez Espada. También mis tíos. Allí comenzaron a vivir mis abuelos maternos. La Carihuela forma parte indisoluble de mi memoria sentimental. Los fines de semana de los setenta eran para mí sinómino de viajar a Torremolinos, a casa del Tito y de la Tita, y de los primos. Más de 20 años trabajó mi padre como directivo bancario en La Nogalera y luego en la avenida Palma de Mallorca.

Ahora, gracias a un teletipo de Efe que me anunció anoche mi amigo Antonio Soto, leo que la revista Highlife sitúa a Torremolinos como uno de los 50 lugares del mundo más auténticos. El otro lugar de España es la bella Valldemossa, pueblo de la montaña, a 20 minutos en coche de Palma.

Siento por Torremolinos un cariño muy especial. Mi padre luchó por su independencia. Me apasiona la arquitectura de Lamela de las torres de Playamar, muy cerca de la Avenida del Lido, donde viven -o han vivido- algunos de los mejores periodistas de esta provincia. Los Álamos es una urbanización con alta calidad de vida (¿verdad, Boquerón y Bético?). El Calvario -aún- tiene mucho encanto. Y la calle San Miguel sigue siendo internacional. Fue allí donde por primera vez descifré palabras foráneas. Extranjeros en la Costa.

Leed esta información de María del Mar Domínguez, compañera de la primera promoción de la Facultad. ¿Es Torremolinos uno de los lugares más auténticos del mundo? Los encantos no tienen que ir irremediablemente unidos a la belleza de un lugar, sino a la memoria de lo vivido, lo amado o, como yo, a los recuerdos de esa primera salida juvenil por Pueblo Blanco, las sobremesas familiares en el quinto piso de la urbanización Los Palacios. Y los pescaítos en La Carihuela, no muy lejos de aquella casita, a 40 metros de la playa, donde aprendí a montar en bicicleta.