miércoles, 26 de septiembre de 2007
Reporteros
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LOS PLACERES Y LOS DÍAS
Reporteros
FRANCISCO UMBRAL
EL MUNDO; 3-9-1997
Ha llegado la hora solemne y granate de matar al mensajero. Desde los grafiti hasta el mandarín Kohl (él sabe lo que se hace, pensando en el periodismo político), casi todo el mundo está de acuerdo en que los paparazzi, los periodistas de acción, han matado a Diana de Gales.
Pero la realidad es que ellos iban a plasmar una comedia y les ha salido al paso una tragedia. Periodistas al fin, saben que Diana era mucho más que una reina de corazones en la baraja de los famosos, en el póker de los millonarios. Ella era «la princesa del pueblo», como ha dicho Tony Blair, la princesa laborista, como digo yo. Lo que hace el paparazzo es captar la Historia desde una moto. Historia es la erosión continua de la monarquía británica que se había propuesto Diana, una vez conocidos por dentro los divertículos de ese inmenso vientre histórico.
Evidentemente, y aunque esta afirmación parezca de mal gusto, la reina Isabel no tendrá en su día un entierro, un funeral civil de la calle como el de su repudiada nuera. El pueblo se orienta solo y los periodistas son pueblo en acto, son los monjes medievales a 200 por hora miniando de flashes la Historia viva cuando nace o es. ¿Se le hubiera exigido a Galdós que renunciase a contar todo lo que sabía sobre el asesinato de Prim (aunque luego lo contó mal)?
Los periodistas, estos periodistas del género «princesas», están calcando la crónica visual de la época, las costumbres y la Historia. Todos ellos lo saben y algunos lo intuyen. Las adúlteras y los políticos les temen. Los historiadores del 2021 se inclinarán sobre sus fotos. Un respeto.
Un intelectual monárquico tan respetable como Luis María Anson ha dicho por la tele que lo de Diana erosiona gravemente la monarquía británica y «repercute» en otras monarquías europeas. Y «lo de Diana» -caridad, solidaridad, antibelicismo, desnudos, libertad, en fin- ha desmontado para siempre la parkinsoniana ceremonia de una Corte que los ingleses rechazan hoy implícitamente al pronunciarse por la «enemiga» de esa Corte, la princesa que no quiso ser dócil, doliente y callada, como querría el padre Apeles.
Pero la filosofía/Apeles llena el mundo, es la vieja hipocresía cristiana -protestante o católica- y a la mujer vejada y traicionada se le ha exigido siempre que calle y otorgue para ganarse aquella lápida mortuoria que glosaba Ortega: «Cuidó la casa e hiló». Diana hundió la casa -Buckinham- y jamás hiló ni una braga. Mejor que eso, hizo «contestación» a la reina más sagrada de la tierra. Los reporteros, que son pueblo, saben que están trabajando sobre el cuerpo vivo de la historia y eso les obliga a ser implacables con el político, el aristócrata, la mujer alegórica, como Diana.
Diana no le ha ganado el presente a la «madrastra», digamos (hay varias), pero le ha ganado la posteridad. Es paradójico que estemos consumiendo hasta la adicción las fotos de este sombrío conato de París al mismo tiempo que condenamos a los fotógrafos y cámaras que nutren nuestra curiosidad, por una vez trascendental. La industria de la comunicación y la transparencia no la han inventado los paparazzi, sino que la sirven, y muy bizarramente. Si se les restringe, yo me como el carnet de periodista que no tengo.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Esquire
Excelente presentación. Fotos atractivas. Diseño de gourmet, que recuerda (por ejemplo el que ilustra la página 119) al Magazine de EL MUNDO de la primera época, el que dirigía Manuel Hidalgo.
Como toda primera publicación está repleta de anuncios y, cómo no, uno de relojes que marca las 10 y 10 o las 22.10. Y el día, el 28 (2+8: 10). El 10 como sinónimo de perfección.
Murakami y su Tokio Blues, Gandolfini, el actor de Los Soprano, fetiche de Carlos Boyero, Cesc Fábregas, el ídolo del Arsenal, entrevistado por Guillem Balagué, son algunos de los ingredientes de esta revista que lleva como subtítulo Man at his best. En Esquire se echan de menos más grandes reportajes, más Nuevo Periodismo que sea fiel a sus orígenes.
sábado, 22 de septiembre de 2007
Omoshuroi CAC
Torre de Málaga es la principal pieza de la muestra. Retales de allí y de allá. Buscando en escombros, en desperdicios. Y dentro una casita de muñecas. Lápices de colores y una caseta con dibujos de varias obras. Mensajes en inglés. 1, 2, 3, 4. Change the history. Kanjis japoneses. Figuras que parecen sacadas de los Simpsons. Iconografía pop y de dibujos animados anime.
Fernando Francés, el capitán del CAC, saludó a Javier Marín, que acaba de lograr stand propio en ARCO. "¡Enhorabuena por lo de febrero!", le espetó Francés a Marín. El alcalde De la Torre conversó amigablemente con Berrocal, el fotógrafo. Y Miguel Briones, delegado de Cultura, confidenció con Francés, de aspecto mucho más tranquilo tras conocer, por EL MUNDO de Málaga, que Unicaja baraja no presentarse al concurso de gestión del CAC.
En el catering estaba el cineasta y escritor Nacho Albert, que ahora está montando el corto que ha rodado este verano. "Aún no he tenido vacaciones", confiesa. Alejandro Piqueras y Marita Acosta, del equipo de Turismo del Ayuntamiento de Palma, terminaron su visita al CAC viendo 15 minutos del video de Bill Viola en Japón. "¡Qué interesante!", exclamó Marita. Yo repliqué: Omoshuroi! (interesante y también divertido).
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Indro Montanelli
Abril, 1997. Umbral aprovecha una entrevista en ABC a Indro Montanelli ("El Papa romano del periodismo internacional") para hablar del "oficio más bello del mundo" (dijo García Márquez) y la intelectualización de los diarios. "El comprar un periódico se va convirtiendo en un hecho subversivo, altanero, sospechoso".
El remate del artículo es magistral. O sea.
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LOS PLACERES Y LOS DÍAS
Indro Montanelli
FRANCISCO UMBRAL
EL MUNDO; 1-4-1997
Conocí a Indro Montanelli en Madrid, y aquí le hice una entrevista, en los sesenta, cuando vino a promocionar sus libros de Historia, que contenían una fuerte crítica del mundo actual (actual de entonces). Luego lo busqué en Roma, en la plaza Navona, donde él tenía una tertulia de café todas las tardes, y allí volví a escuchar su palabra encendida, vital, sobre la que lucían unos ojos redondos y una inteligencia como indignada. Luego, un galardón de prestigio, el Príncipe de Asturias, nos reunía en premios paralelos, noviembre del 96.
En Oviedo conversé bastante con Montanelli, que, convertido ya en una estatua de la Isla de Pascua (que es en lo que nos va convirtiendo la vida), mantenía la luz del entendimiento y los ardores irónicos de la palabra. Ahora, Isabel San Sebastián le ha hecho una gran entrevista en el ABC. Montanelli ha conseguido que Isabel, esta mujer hermética, le entre en una entradilla entregada y ferviente. Montanelli ha conseguido que Isabel, la de las olímpicas piernas, que siempre parece como mirar enfadada al entrevistado, como si la estuvieran mintiendo (y seguramente la están mintiendo), sonría para él, para el viejo, por primera vez, y que se vista de negro total, no luto sino respeto, como para visitar al Papa romano del periodismo internacional. Y el viejo le ha dicho unas cuantas verdades a Isabel, sobre el periodismo, ahora que somos noticia y escándalo a diario.
«La calidad no tiene mercado».
Gran verdad, maestro. Tiene uno que tragarse el talento todos los días, o al menos el ingenio, como esos tíos del circo que tragan fuego, para ponerse al nivel de los políticos, tan ridiculizados por Lázaro Carreter en su monumental libro, que hoy presentamos, El dardo en la palabra.
«Cuando se dice que robar en nombre del Estado no es delito, se empieza mal».
¿No les suena esto? Se diría que Montanelli está hablando de España, o de Roldán. O de otros.
«Temo que el periodismo escrito quede como un lujo para la aristocracia intelectual».
Razón que le sobra maestro. Uno considera que ya la gente que compra y lee periódicos es un lujo de esta democracia cuatrocaminera que disfrutamos en España. La televisión, tan querida y protegida de los sucesivos gobiernos (cualquier televisión), ha conseguido que los nacionales (y los internacionales) prefieran la imagen rauda al comentario demorado, el flash a la reflexión.
El hecho de comprar un periódico ya va resultando distinguido intelectualmente en España. Y si encima se lee ese periódico, entonces estamos salvados, o al menos hay un compatriota que se va a salvar de la marea de mierda en tecnicolor que múltiples canales arrojan a todas horas en nuestro living. A la gente le han llenado las gafas de colorines para que no piense. La gente tiene un pensamiento lacteado, niñoide, tonto.
Esta minorización mental de las mayorías es naturalmente deliberada y le interesa igual a la izquierda y la derecha, si es que el radiante neocapitalismo no ha borrado ya esas diferencias. Por eso el comprar un periódico se va convirtiendo en un hecho subversivo, altanero, sospechoso. Así hemos pasado los periodistas a ser la aristocracia esquinera de la cultura de la calle. «La imparcialidad no existe, es un engaño técnico». Toma ya. «El español es un idioma grandioso y por eso da un halo de grandeza a todo lo que toca». Pero nuestros locutores no se han enterado. «La independencia cuesta muy cara». A mí me ha arruinado, maestro. «¿Qué opina de la televisión digital?». «¿Y eso qué es?». Bravísimo.
lunes, 17 de septiembre de 2007
Baloncesto vodka
Tras la comida, el personal se dispersa. Uno duerme en una hamaca. El otro se encierra en su habitación a grabar música. El chacho opta por la piscina, tras contar cómo su altura (casi 1,90)causaba expectación en un viaje a Corea del Sur. La profesora de tenis prefiere el ping-pong. Yo, un poco de todo. Sobre todo me concentro en la inevitable y sabrosa lectura dominical de periódicos. "¿Dónde está EL MUNDO?", "¡Déjame el Magazine!". Foto familiar a las 20 horas. Se acaba el verano y se nota. Luz tenue de septiembre. Vuelta a la tele. Lituania gana a Grecia.
El Yaris me deja a las 21.20 horas en casa. "¡Esto es más fácil de lo que pensaba!". Iluso. Berni Rodríguez no sale a la cancha. Gasol, debilísimo en ataque, hoy no es el ¡jugón, jugón, jugón!, que tanta gracia le hace a Joaquín. No perdimos con Yugoslavia. Fue con Rusia (sin amor). Tengo que llamar a Emmanuel, casado con María, la rusa. Lo estará celebrando. Con ¿Absolut? Por favor, con naranja. Baloncesto vodka.
viernes, 14 de septiembre de 2007
Ramadán de la Torre Acosta
La Mezquita está a 50 metros desde donde escribo hoy, también ayer y posiblemente mañana. Es un edificio imponente. Hay mucho espacio para la oración. También para los libros y conferencias. Durante el Ramadán ayunan todo el día y a las 20.30 horas toman leche y dátiles.
Llamo a mi amigo Miguel Ángel Mendoza, ceutí de adopción, lepero de nacimiento, y le pregunto por el Ramadán versión Ceuta. "Pasa muy desapercibido. Los musulmanes están absolutamente integrados en la vida de la ciudad", relata Mendoza.
Un día de estos iré a la mezquita y contaré lo que veo en el blog.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Los columnistas
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LOS PLACERES Y LOS DÍAS
Los columnistas
FRANCISCO UMBRAL
EL MUNDO; 12-3-1997
Con motivo del premio León Felipe a la Libertad de Expresión me preguntan los entrevistadores por el auge y éxito del columnismo en la prensa española, y sólo se me ocurre una respuesta: la noticia ya la da la televisión; al periódico le queda la opinión, el comentario, la glosa.
La televisión es una máquina y las máquinas no opinan. (La radio es ruido y detergente). Se insiste mucho en que la tele está politizada, hipotecada ideológicamente por unos grupos u otros, o por el Estado. Pero no es sólo eso. Es que el testaferro en sí, la formidable y espantosa máquina, sólo es un fotomatón perfeccionado que no puede emitir ideas. La imaginación de la tele es la publicidad.
Si el señor Pradera se pone a leer un editorial por la tele, seguro que pierde audiencia frente a mi amigo Arturo Fernández y sus elegantes ternos y sus sobrinas gachilillas. Por eso los periódicos, que no son tontos, han incrementado la opinión, la idea, la palabra escrita, la línea editorial y el juicio personal del columnista. Los estudiantes de periodismo quieren ir todos a la tele, pero los columnistas procedemos en general de la literatura, de la política o de ambos mundos. El columnista sería eso que Eugenio d'Ors llamó «especialistas en ideas generales». Las glosas de don Eugenio preludian el moderno columnismo, incluso por su brevedad.
También hay columnistas especializados en economía, ganchillo, cine, postres, autos y otras cosas que interesan a la gente. El periódico, con el advenimiento de la democracia y la Santa Transición, se ha vuelto dialogante, y el español es ante todo un señor que necesita diálogo, aunque sea con el barman.
La tele, más joven, no es por eso más avanzada, sino un medio ágrafo que da muchas imágenes y no sabe interpretarlas. A este periódico se le ha reprochado alguna vez el tener demasiados columnistas, pero si lo consideramos despacio resulta que hay hasta especialistas en homosexualidad, tema que sin duda tiene su público y necesita su portavoz. Naturalmente, no por eso el periódico tiene más público que la tv., sino mucho menos, pero aquí vendría bien lo de Tierno Galván: «el voto de calidad».
Los españoles que leen periódicos son españoles de calidad, lo cual puede parecer antidemocrático para un lector urgente, pero lo cierto es que la democracia se ensaya en los periódicos, hasta en los menos demócratas. Mientras las televisiones pierden el tiempo y la vergüenza cruzando el Mississippi, los periódicos mantienen un diálogo prudente, aseado, cotidiano, matinal y libre con los lectores. Tiene uno escrito que la columna no es el florero del periódico, sino muchas veces su eje, y ahí está el caso de Haro Tecglen, que mata muertos todos los días y da mucha guerra desde su columnita de televisión.
¿Premio a la libertad de expresión? Premio a los periódicos que la permiten y a los jóvenes periodistas que, en lugar de dedicarse a buscar ancianas violadas para la tele, vienen a casa diciendo que lo suyo es hacerse columnistas. Sócrates no vive en la tele, desde luego. Sócrates no se explica tan bien como Lina Morgan. (Ni siquiera iba al teatro, Sócrates, que era la tele de la época). Sócrates se hace usadero, practicable y cotidiano en los columnistas que han leído a Sócrates. Y con Sócrates no se hace zapping, un respeto.
martes, 11 de septiembre de 2007
Once historias de aquel once
Seis años después, el periodista español Pablo Scarpellini publica Once historias de aquel once (Infinity Publishing). Carlos Fresneda, corresponsal de EL MUNDO en Nueva York, presenta esta tarde (a las 6 de la tarde, hora neoyorkina) la obra en el Instituto Cervantes de la Gran Manzana que pilota Eduardo Lago, Premio Nadal 2006.
Ayer, en la tercera página de Internacional de EL MUNDO, Scarpellini, cuya mirada y conversación demuestra cuánto ama su profesión de periodista, relataba uno de los once perfiles: Historia de un muerto colateral. Cómo el ex policía Bob Williamson perdió la vida tras exponerse durante meses al aire contaminado de la 'Zona Cero'.
Varios de los personajes del libros tendrán una conversación en torno a los atentados en las Torres Gemelas y las huellas que han dejado en los protagonistas de aquel trágico día. Víctimas y supervivientes estarán en persona para contar lo que vivieron y repasar la memoria que ha quedado recogida en la obra de Scarpellini.
lunes, 10 de septiembre de 2007
Guadalmar

En Guadalmar, frente al hotel, existe un chiringuito, llamado Servando, en el que sirven pescaítos. No sé si están más ricos que los de La Carihuela o Pedregalejo, pero el nivel es muy alto. Allí me reuní el sábado con unos compañeros del colegio, amigos desde que teníamos seis años. "¿Os habéis dado cuenta? Más del 80% de la conversación ha sido hablando del pasado", recordó José Luis. Vicente asentía. El pasado, también el presente y espero que el futuro, nos une para siempre.
viernes, 7 de septiembre de 2007
Los últimos jueves de mes
En la última reunión de Cincoechegaray hubo disparidad de criterios. Los hay que querían una próxima lectura más alegre, menos oscura que las anteriores. Una obra de teatro, deseaba la abogada Mercedes. Jesús, cámara de Canal Sur TV, reclamaba un homenaje a Umbral. Mortal y Rosa, proponía. Y un compañero de lecturas, respaldado por Salvador, periodista argentino, y Rocío, bibliotecaria, sugería el humor de Jorge Amado.
Lola, la moderadora, dice que la novela Las vírgenes suicidas es maravillosa y a ella nos lanzaremos. También nos propone el visionado de la película. Cómo una novela se adapta al cine. El eterno debate. Cine o literatura. Tinta o pantalla.
Recuerdo haber visto la película Las vírgenes suicidas (creo que en el aún vivo cine Albéniz). Me gustó mucho la Ópera Prima de Sofía Coppola, casi tanto como la tokiota Lost in Translation, la cinta que catapultó a Scarlett Johansson. Ahora recorreré el camino al revés, igual que cuando los lectores me preguntaban indecisos: "¿Qué hago antes? ¿Leo El Camino de los Ingleses, veo primero la película o empiezo antes tu libro [El Viaje de los Ingleses]?". "Lo que más te apetezca", contestaba.
Aurora Luque, en un artículo en Sur, ha resaltado las bondades de Cincoechegaray. Todas muy evidentes. Ahora sólo hace falta que el cine-teatro que está enfrente (en obras de esas que nunca parecen acabar) se reinaugure. La calle tendrá mucha más vida. Igual que la librería y este incipiente club de lectura de hombres y mujeres de entre 15 y cincuenta y tantos años que compartimos los últimos jueves de mes el maravilloso placer de leer un libro.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Escribir en EL MUNDO
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LOS PLACERES Y LOS DÍAS
Escribir en EL MUNDO
FRANCISCO UMBRAL
EL MUNDO; 27-9-1996
Escribir en este periódico, EL MUNDO, se va convirtiendo en un problema social, ambiental, político y costumbrista. La otra tarde, una vieja con perrito me dijo al pasar:
- Comunista de mierda que escribe en EL MUNDO.
Luego, en una radio, me dijeron que yo era el que había traído a Aznar. Pero, en todo caso, yo sólo he traído a Aznarín. Escribir en EL MUNDO es fácil porque en este papel te dan libertad, independencia, juventud, democracia y fax. Raúl del Pozo sigue siendo un gitano anarquista de Cuenca con la prosa de un Valle-Inclán salvaje. Martín Prieto es un socialistón ceguerón y civilón que fabrica unos artículos densos como cláusulas de Marx y ligeros y cachondos como la parla de un cincuentón soltero, enterado y de lengua sucia.
Tola hace surrealismo periodístico y lo manda aquí al periódico desde un bar de Goya. Víctor de la Serna es nuestro columnista más cosmopolita, el que ha de leerse toda la prensa inglesa, americana y francesa antes de abrochar una de sus cachazudas y enteradísimas columnas. De los memoriones que mandan largos y profundos ensayos pasamos mucho. Los lectores escriben con amenidad y relente de la provincia. Pedro J. se coloca los domingos unos aznarines que están poniendo en cuestión al centro/derechona. Y en este plan. Uno ha estado en todos los periódicos de España, algunos de Hispanoamérica y de Europa, pero uno nunca había escrito en un papel más casual, libre, loco y joven que éste. El rigor lo pone el director sin que se note, pero EL MUNDO está hecho en realidad entre los viejos muchachos del 68 y los jóvenes nefelibatas de la neomodernidad. Algo así.
Carmen Rigalt es la mejor comadre lírica de España y Manuel Hidalgo ve el mundo a través del cine, líricamente, y el cine a través de sí mismo, de su tristeza dura y humorística de solitario que nunca sabe si dejarse o no dejarse crecer la barba (como el periódico mismo). Bueno, pues toda esa pluralidad matinal y fecunda la entiende bien un millón de españoles que nos lee, pero no la entienden luego quienes miran el periódico de reojito, del revés, al bies, obstinándose en encontrar al señor Aznar en cada esquina (está escondido en la máquina de las mirindas).
No nos entienden quienes nos consideran integristas de Anguita, cachorros de la extrema derecha, botones de Mario Conde o amarillistas anglosajones entre machistas y amariconados. Quiere decirse que la prensa española acostumbra viajar en una sola dirección, como la tiza por la línea recta, o dándole vueltas al círculo de tiza caucasiano, poniéndolo todo a la postura de un viejo líder, a la grandeza de un viejo rey o a la escandalera social de cada tarde, que siempre se pierde una braga o una pulsera de oro. Lo que no entiende el español lineal de recorrido intelectual corto es que seamos un periódico democrático, radical y anarcoide, unos sujetos más preocupados por la calidad de página que por las anfractuosidades matrimoniales de los líderes carismáticos entre sí.
Este extraño y facilísimo papel que aquí producimos se vende mucho y se lee muchísimo, pero el nacional educado de siglos, digamos, en el periódico de cercanías, amigo de sus amiguetes y faldero del cacique político, no entiende nuestro mensaje múltiple, que tiene todas las letras de la palabra democracia, ni más ni menos. La inmensa minoría de los iletrados e ilectos, la plural tarasca cabreada del perrito, nos las hace pagar personalmente a los de EL MUNDO porque somos rojos, fascistas, palabrones, laicos, matones, padrotes, republicanos, modelnos y un poco bacilones (lo cual que esto último es verdad).
martes, 4 de septiembre de 2007
Japón en Estepona
Carlos veranea en Estepona desde hace cinco años. Tiene un apartamento frente al Puerto del municipio costasoleño con vistas a los veleros y yates. En los días despejados se ve Gibraltar. Domínguez vivió su adolescencia en Estepona y siempre soñó con volver, aunque fuera en verano, a uno de sus lugares predilectos.
Ayer comí con él, con su mujer, Chiho, japonesa, y sus hijos, Borja, Eva e Irene. Los dos mayores hacían deberes de la escuela de japonés a la que acuden en Madrid (el curso empezó en abril). Eva terminaba de leer un libro en japonés que le había recomendado Chiho y dibujaba un manga, asesorada por Borja en el argumento, con personajes de ojos muy grandes.
Irene, la pequeña, de cuatro años, sólo quería nadar en la piscina, bucear y buscar conchas en la playa. "Deja de hablar con Papá, ¡vamos a jugar!", decía Irene. Carlos me prestó un libro sobre Masako Owada, la Princesa japonesa, que conoció a Naruhito, el Príncipe, en una recepción a la infanta Elena que Domínguez cubrió para Efe. Él también informó en enero de 1989 de la muerte del emperador Hirohito.
En casa hablan indistintamente japonés y castellano. Y juegan a la bolera y al tenis con la Wii que Chiho ha comprado este verano en Tokio. La familia apura sus últimos días de vacaciones. Japón en Estepona.
domingo, 2 de septiembre de 2007
Optalidón
Optalidón
Por ANTONIO SOLER
Sur; 2-9-2007
Ese lenguaje del puñal dicen que también lo dominó Umbral. Era de la estirpe valleinclanesca, la del bastonanzo y la ira. Hubo un tiempo en que dio en la diana más que ningún otro pistolero EL otro día, pasando por aquí, a Pablo Aranda se le notaba más afligido por la muerte del futbolista Puerta que por la de Umbral. Y eso que a Aranda no le gusta la pelota. Ahí es donde se le ve la edad a Pablo, que viene de otra guerra y para quien una parte de nuestra vida ya es prehistoria. No se trata de echar carreras de muertos, como si estuviéramos en una película de Berlanga o incluso en alguna novela del propio Umbral, que le tenía mucha afición a las tapias de los cementerios y al trapicheo carnal que por allí había. Pero a nosotros no nos pasó como al compañero Aranda. Quizá porque a nosotros, con Umbral, se nos va una parte pequeña de lo que somos, un hábito.
Treinta años de verlo en las calderas del lenguaje, en el barco de los periódicos y en el de los libros. A veces excesivo y a veces caprichoso como niño de teta, por más que Umbral fuera más forofo de la pierna sedosa que de la teta en sí. Se le desangraban las tardes, venían a verlo ninfas con un diente de metal en la melancolía de la sonrisa y su carne era más literaria que humana, pero hubo un tiempo en el que dio en la diana más que ningún otro pistolero. Si no es cuestión de echar carreras con los muertos tampoco lo es echarlas con unos vivos que en su mayoría andan convertidos en paralímpicos a base de alcohol y madrugadas de guerra y sólo son atletas en el arte de clavar el mundo en un racimo diario de quinientas o seiscientas palabras. A saber cuántas veces Raúl del Pozo anduvo por delante de Umbral y a saber en qué lugar de esa 'foto finish' están Alcántara, Vicent o el alevín Camacho.
La matemática es para otro negocio. Esta tribu no es olímpica ni tiene cronómetro. El whisky no cuenta como dopaje -tampoco mezclado con el optalidón umbraliano-, y el navajeo aquí es legítimo. Ese lenguaje del puñal dicen que también lo dominó Umbral. Era de la estirpe valleinclanesca, la del bastonazo y la ira. Usaba la bufanda como un bandido el antifaz. Uno, cuando encartó, nunca lo quiso conocer. Mejor quedarse en el arrabal de sus libros, en esa nada de los domingos y en esas putas con aliento a Chester.
Puestos a hablar de su generación, uno prefiere el trato con otra ralea de plumíferos, Marsé, Caballero Bonald o la Matute, que no tienen el mandamiento de ser sublimes sin interrupción ni esconden al niño sentimental que fueron o siguen siendo bajo la coraza del malditismo. Pero aún así, al enterarnos de que la vieja momia, ese hombre que se envolvía en papel higiénico -«soy la momia fecal»- para combatir el frío, nunca más escribiría, nos sentimos brutalmente desposeídos de algo íntimo. Incrédulos y medio huérfanos, igual que un niño beato y lírico al que no se le ha muerto el padre, pero sí el párroco que le daba la comunión diaria. Mortal y rosa. Vendrá otro cura, sí, pero no le echará optalidón a la hostia.
viernes, 31 de agosto de 2007
Periódicos de verano
Y Los cuadernos de verano (pronto en libro) de José María de Loma (Arturito ya ha tomado el avión de vuelta) en La Opinión de Málaga. En Sur, la Granizada y el plan ideal de vacaciones. Los relatos de verano de Málaga Hoy (muy bueno el de Eduardo Jordà). Y en El País, Viaje por la Historia (excepcional el del Metro de Nueva York de Elvira Lindo) y la última de Consagrados y Novatos.
¿Quién dijo que los veranos eran tediosos en los periódicos? Para un redactor jefe puede serlo: escasean las noticias duras, las portadillas y los temas "para abrir", pero para los lectores de periódicos el verano es un tiempo ideal, de puro placer de tinta. Que vuelva julio.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Viejo Periodismo
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LOS PLACERES Y LOS DIAS
Viejo Periodismo
FRANCISCO UMBRAL
EL MUNDO; 10-4-1995
Me recuerda Elvira Huelbes que se cumplen 30 años de aquel Nuevo Periodismo norteamericano que abanderó Tom Wolfe con sus trajes blancos y sus zapatos de fantasía anglosajona y colonial. Lo que en Estados Unidos se presentó como nuevo periodismo, era ya en Europa, y mayormente en España, un periodismo muy viejo.
Dentro de la tradición anglosajona de la Prensa, que es una tradición de imparcialidad, objetividad, austeridad sin vedetismos, trabajo de equipo y mentiras en equipo (el aburrimiento haciéndose pasar por solvencia), el llamado Nuevo Periodismo fue una revolución porque reivindicaba el Yo del escritor/periodista frente a esa fachada impávida de gravedad y puritanismo.
La cosa, realmente, había nacido en los libros de Mailer y Capote. En Europa teníamos mucho de eso, pero volvimos a inventar lo que ya había en casa, mimetizando siempre a los Estados Unidos. Baudelaire, Zola, Larra en España, Bonafux, todo el 98, Marcel Proust, Pasolini en Italia, Ortega y Eugenio d'Ors, los prosistas de la Falange, las crónicas de Eugenio Montes y Ruano desde las guerras del mundo, Miquelarena, etc., son un nuevo/viejo periodismo que los yanquis reinventaron sin conocerlo, con la inocencia de eso que Quevedo llamó «la juventud robusta y engañada». Pero, sea como fuere, la Santa Transición y la democracia traen a España un florecimiento del columnismo (por lo menos el nombre que sea americano), fenómeno natural de la libertad de expresión, que siempre comporta la gracia y el perfume de la subjetividad.
Pues bien, he aquí que en menos de los 30 años de la fecha que me da Elvira, unos 20 en este país, nuestro «nuevo periodismo» se queda viejo y cada cual vuelve a sus hábitos y vicios de siempre. Me dice Ymelda Navajo, hablando del tema, que el padre del nuevo periodismo español he sido yo, pero eso es porque me ve con ojos de editora. Y de editora amiga y cordial. Yo creo que antes estaban Eduardo Haro Tecglen, Cándido y Campmany, que me son mayores en edad y dignidad. Pero esto no va de escalillas ni escalafones, sino que, en los grandes diarios, el columnista en punta se mueve ya entre el compromiso empresarial y el político, mientras hay otras firmas que andan languidecientes por cansancio, por desilusión, por edad y porque veinte años no es nada. De entre los buenos, unos escriben desde la decepción y eso que antes se llamaba el desencanto, y me refiero mayormente a la izquierda, que en cambio la derecha -Jiménez Losantos y por ahí- está bravita y vivaracha, que vienen los suyos.
La subjetividad y la insolencia del Yo le dan vida, temblor y gracia al periodismo, sí, viejo o nuevo, sólo que ahora estamos ya en la subjetividad de la autodestrucción y la insolencia triste del que no tiene otro recurso. Unos escriben para que los lea Felipe y otros para que los lea Pujol. Sólo una minoría de la minoría conserva cierta audacia, simpatía, violencia, libertad y sorpresa, pasando de lo que fuera crítica constructiva de la democracia venidera a un mero anarquismo del que sólo se salva el propio columnista (y en este último pecado me incluyo, por supuesto).
Mi maestro y amigo José Saramago y yo hemos firmado por Izquierda Unida, la otra mañana, siempre desde un comunismo entre utópico y melancólico, y mis viejos compis de la izquierda roja se me cachondean a la noche. EL MUNDO es un periódico «de derechas» que ha fomentado mucho las tríadas de izquierdas, los iconoclastas y los iconodulos, y hasta los jóvenes ácratas moderados. Pero, así y todo, la cúpula del columnismo está melancólica en Madrid y Barcelona. Nos miramos un poco macilentos. La gente nos lee mucho, pero sólo por el posible hallazgo literario o costumbrista. Nuestro paso del rebelde al revolucionario ya no interesa a nadie. Menos mal que nos respetan el sueldo.
martes, 28 de agosto de 2007
Días felices con Umbral
Días felices en Argüelles me trajo recuerdos de un tiempo en el que fui feliz: vivía en un barrio mítico, Argüelles, y tomaba la línea 4 del Metro para bajarme en la parada de Alfonso XIII. Cruzaba López de Hoyos hasta llegar a Pradillo y conseguía mi sueño: trabajar en la redacción central de un gran diario nacional, EL MUNDO.
Esta madrugada ha muerto Umbral. Francisco Umbral. Tenía 75 años, como bien precisa el profesor Bernardo Gómez en Ladrón de fuego, una monografía sobre el columnismo de Umbral, cuyo origen es una tesis doctoral sobre el escritor. Vi a Umbral varias veces en la redacción de Pradillo. Llegaba a la sección de Cultura y hablaba con Manu Llorente, el redactor jefe de Cultura. Antonio Lucas, el reportero/poeta con más talento periodístico en 20.000 millas a la redonda, le escuchaba con reverencia. Subía a la cuarta planta, listo para pronunciar un discurso. Yo me colaba en la planta noble del periódico para oír su voz, cómo se quitaba las gafas para leer, se despojaba de la bufanda blanca, su fetiche, y bromeaba sobre la parada de autobús de Quevedo. "¡Quevedo, sólo Quevedo!".
Tuve la suerte de compartir cinco veces página con él. "He publicado en la última, ¡junto a Umbral!", le decía a mis amigos, enfermo de jovial ilusión reportera, refiriéndome a la sección Testigo Directo de EL MUNDO. Sabía que ese día me iban a leer muchísimos lectores sólo porque publicaba un crónica periodística al lado del maestro. Días felices con Umbral.
Ayer, en una pizzería de la avenida Ricardo Soriano de Marbella, Carmen Rigalt me avisaba que Umbral tardaría en regresar a la última de EL MUNDO: "Han aprovechado agosto para cambiarle la medicación y no le va bien", me explicó Rigalt, íntima amiga de Umbral. Pedro J. le había pedido a Rigalt y a Raúl del Pozo que siguieran con sus crónicas y columnas desde Marbella hasta que agosto agonizara.
Otro amigo de Rigalt, Ignacio Camacho, en la clase de Redacción Periodística de la Facultad de Periodismo de Málaga del profesor Teodoro León Gross, hablaba de Umbral. Por aquel entonces (1994) Camacho era subdirector de Diario 16 Andalucía y León Gross le invitó a la Facultad para que hablara del periodismo de opinión. "Umbral es el 'número 1' y el resto de los columnistas somos Umbralitos", glosó Camacho.
De Umbral me fascinaban sus columnas en las que hablaba del periodismo. También las literarias. Y era una maravilla leer sus obituarios y los artículos de sus periodistas y escritores favoritos. Tengo recortadas infinidad de columnas de él. No me leído muchas novelas suyas. Y confieso que todavía no he devorado Mortal y rosa. Tarde lo leeré, pero sé que la recompensa valdrá la pena: me encontraré un texto hermoso. Una joya. A los muertos se les suele decir que descansen en paz, pero yo no quiero que él repose. Aún nos quedan por leer muchas columnas. No descanses, Umbral. Sigue escribiendo.
sábado, 25 de agosto de 2007
Caótica Ana

No he visto toda la filmografía de Medem. Empecé con Los amantes del Círculo Polar, que vi dos veces y me deslumbró. Luego, Lucía y el sexo (la saboreé tres o cuatro veces). Y esta (creo) que es la tercera película que veo de este singular, onírico y original director.
Ana era su hermana, muerta en 2001. Ana es el nombre de su hija. Y Ana, la de ficción, es la absoluta protagonista de la cinta. Empieza de 10 a 0, es decir, divide la película en 10 partes. La Ana ibicenca, la Ana del desierto, la Ana madrileña, que vive en una residencia para creadores y la Ana neoyorkina (con un gran cambio de look).
Caótica Ana también es un pelín caótica como su nombre indica. Y no lo digo por Ana (el personaje que interpreta magistralmente Manuela Vellés), sino por las continuas hinopsis que pueden despistar a los que no están acostumbrados a estas técnicas.
Filmada en digital y con gran maestría en la cámara y en las oportunas y tan diversas localizaciones, Caótica Ana se convertirá muy pronto en una película de culto, en una rareza especial y única que cautiva, asombra y tensiona en un Medem cada vez más ensimismado en sus universos de ficción aunque hable de una realidad tan cercana e íntima como la de su hermana, la caótica, alegre, soñadora y magnética Ana.
jueves, 23 de agosto de 2007
Un 'souvenir' llamado sumario Malaya
Al igual que el tour organizado para turistas para visitar los juzgados, la sede de la Policía Local, el Club Financiero de Jesús Gil o la casa de Mayte Zaldívar, Marbella está parquetematizando el caso Malaya.
Por cierto, en la Wikipedia hay una entrada con toda la información del Caso Malaya. ¿Alguien ve algún error? A vuela pluma parece bastante correcta.
miércoles, 22 de agosto de 2007
AVE Málaga-Madrid: Nochebuena veloz

Era una fecha pendiente de precisar y posiblemente la que los ciudadanos de Málaga (y también los visitantes de la Costa del Sol) esperaban con más impaciencia. Madrid y Málaga en dos horas y media. De Atocha a la estación María Zambrano (o Vialia, como la denomina la gente) en un santiamén.
¿Y si no cumplen la promesa? ¿Y si el 23 de diciembre aún quedan flecos por rematar en la obra? La Nochebuena veloz se puede convertir en Nochebuena feroz para la ministra Magdalena.
lunes, 20 de agosto de 2007
Entrevista en IB3 Radio
El servicio de documentación de IB3 Radio (gracias, compañeros) me envió, vía correo electrónico, la entrevista en formato MP3. Y ahora he conseguido subirla al blog. La clave me la dio esta bitácora. Puedes pinchar en Entrevista en IB3 Radio (en el archivo 64 K) para acceder al diálogo que mantuvimos.
miércoles, 15 de agosto de 2007
'Los otros' éramos nosotros
La semana pasada vi la película que más me ha impactado este verano: La vida de los otros. No quería verla doblada al castellano. De repente, surgió una oportunidad para disfrutar del filme, con muchos meses de retaso, en versión original (alemán) y lo mejor: en pantalla grande. Escribo del -merecidísimo- Oscar a la Mejor Película Extranjera de este año.
Las escuchas telefónicas (coincidencia también con la saga Bourne), el Berlín Este que tengo la suerte de conocer por las coberturas para EL MUNDO de Baleares de la ITB, la feria turística más importante del planeta, y la pasada Berlinale.
Y, ante todo, siempre en invierno, muchas veces nevando, con temperaturas bajo cero, he paseado por las calles del interesante barrio de Mitte y la Linienstrasse donde vive mi gran amigo Michael Gordon... Los díficiles primeros años ochenta con una RDA que se derrumbaba con la Stasi, pero que, textualmente, moría matando: ahora se ha descubierto que tenía auténtica licencia para matar a todo aquel que intentara saltar el Muro (de Berlín).
La (falta de) libertad de prensa, los suicidios, una máquina de escribir con tinta roja camuflada en un piso de escritor que lucha por su Perestroika. Un final muy bueno, sin artificios y muy logrado permite que La vida de los otros sea nuestra vida en las dos horas de metraje. Lástima que Ulrich Muehe, el actor que interpreta al "escuchador" de la Stasi, ya no participará en más películas. Casi murió con los auriculares puestos. Los otros éramos nosotros.
lunes, 13 de agosto de 2007
El contraataque de Unicaja
Medel quería más poder, quizá colocar a Mariano Vergara, ex vicepresidente de Unicaja, al frente del Centro de Arte Contemporáneo (como sugiere Javier Gómez en Málaga Hoy) y que se mostrara visualmente la hegemonía cultural de Unicaja en Málaga.
Pero De la Torre no se engatusó con la oferta Medel. Ahora el alcalde asegura que todo es una "tormenta de verano". Ha sucedido en verano, en la canícula agosteña, pero de tormenta, nada. Será una lluvia pertinaz, constante y contundente que calará y puede que cambie el diseño cultural malagueño.
viernes, 10 de agosto de 2007
Francés gana (por ahora) a Medel

jueves, 9 de agosto de 2007
Nagasaki
Dos supervivientes de la bomba atómica de Nagasaki rezan, el 9 de agosto de 2001, en la ceremonia del 56 aniversario.
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Fragmento del reportaje (ahora incluyo enlaces) titulado "Ruta atómica", publicado en agosto de 2001, siendo enviado especial de EL MUNDO a Japón.
El viajero abandona Kokura y avanza rumbo a Nagasaki. Como el piloto estadounidense en la mañana del 9 de agosto de 1945... El combustible escaseaba. Las nubes, al igual que en Kokura, el primer destino elegido para lanzar la segunda bomba atómica, dominaban la ciudad. Así resultaba imposible precisar en la diana. Decidió darse la vuelta y volver a la base. Pero el azar le jugó una terrible pasada a la hermosa ciudad de las colinas. De sopetón, se abrió el cielo. El piloto soltó la bomba, Fat Man, arrojada, al igual que en Hiroshima, con un paracaídas.
El objetivo no era otro que los astilleros militares de Mitsubishi, ubicados en la zona portuaria. Sin embargo, por culpa del viento, el demoledor artefacto se desvió centenares de metros y cayó justo en pleno barrio de Matsuyama-machi, el asentamiento cristiano más importante de Nagasaki, destruyendo la iglesia de Urakami, reconstruida luego en 1959.
Es la víspera del aniversario de la bomba y monjes budistas, sintoístas y sacerdotes católicos participan, en una explanada cerca del Museo de la Bomba, en una ceremonia en la que niños y jóvenes portan antorchas y oran por los muertos.
9 de agosto. Diez de la mañana. Los nativos comentan que hay mucho más tráfico del habitual. Los autobuses y tranvías circulan repletos de pasajeros. Y los peatones caminan muy deprisa, con urgencia horaria, hacia el Parque de la Paz, presidido por una imponente estatua de nueve metros de altura. Océanos de lluvia caen sobre la urbe.
Me acompaña a la ceremonia el jesuita Diego Pacheco, director del Museo de los 26 Mártires (cristianos japoneses y extranjeros asesinados en 1587 por orden del shogun Toyotomi Hideyoshi), que lleva 53 años viviendo en Japón –40 de ellos en Nagasaki– quien recuerda que segundas bombas atómicas siempre fueron peores. Pacheco denuncia que Mitsubishi produce ahora en el puerto piezas adaptadas a misiles.
“Este pueblo quiere que no se mire a otro lado, pero la paz viene de la justicia y Japón todavía no ha perdonado por los crímenes cometidos en Asia. Y, además, ellos fueron los que empezaron la guerra, con el ataque a Pearl Harbor”, recuerda Pacheco, que todavía no ha perdido su acento sevillano. Ni en Nagasaki ni en Japón nadie conoce a Pacheco como el padre Pacheco. Al llegar a Japón se rebautizó con el nombre de padre Diego R. Yuuki, como ya me advirtió antes de este viaje a Japón su compañero jesuita Fernando Gutiérrez, de la Misión del Japón en Sevilla, y quizá el más notable experto español en historia del arte japonés.
Tras bajarnos del autobús, Yuuki desfunda súbitamente el paraguas y anda rápido hacia el Parque. Nos tropezamos con un católico de su parroquia que le pregunta a Pacheco (o Yuuki), con la ilusión de la novedad, si soy un nuevo cura joven de la iglesia. Él le comenta que no, que soy un periodista español que viene a escribir un reportaje. El parroquiano nos hace un par de reverencias y se despide de Yuuki con respeto.
La lluvia no sólo no cesa, sino que aumenta sin parar. Sin embargo, la muchedumbre olvida el formidable chaparrón y murmurea sobre la imagen desenfadada que muestra el primer ministro, Junichiro Koizumi (1). Los niños lo señalan y admiran, oh, es él. El ídolo. Las 5.000 personas que recuerdan los muertos de Nagasaki le aplauden como si se tratara del más taquillero actor de Hollywood. Y el padre Yuuki, sorprendido por los aplausos a Koizumi, denuncia, bien irritado: “Se nota que ya han pasado 56 años de la bomba atómica. La gente está más pendiente del político que de recordar a las víctimas. Antes esto era impensable”.
(1) Este reportaje, publicado en el suplemento Crónica de EL MUNDO, fue finalista del Premio de Periodismo Manuel Alcántara.
martes, 7 de agosto de 2007
La revista Time y los antitaurinos de Málaga

Foto: Paul Hanna / Reuters (Fuente: Time)
No soy amante de los toros, pero tampoco un encarnizado detractor. He estado tres veces en una plaza. Las tres en La Malagueta. Vi triunfar a Curro Romero. Me gustó el ambiente, el factor humano, pero detesté la sangre y el sufrimiento del animal.
Como periodista no me interesa nada la vida íntima de los toreros que exhibe sin pudor la prensa cardiaca española. En cambio, me seduce la miseria y la gloria del toreo. Y la intrahistoria de un "arte" o una "carnicería", según lo entienda cada bando.
El prestigioso semanario Time, una de las Biblias del periodismo estadounidense, acaba de publicar una historia, firmada por Enrique Zaldúa, sobre la manifestación antitaurina del próximo sábado en Málaga, coincidiendo con la Feria.
El artículo comienza así: "Malaga, en la Costa del Sol, en la romántica Andalucía, el hogar de Antonio Banderas y la capital de una de más sofisticadas áreas de descanso de España, es también una ciudad donde las corridas de toros son sagradas". Organiza la concentración antitaurina la asociación CACMA (Colectivo Andaluz contra el maltrato al animal) que preside Antonio Vicente Moreno Abolafio.
Esperan convocar a 3.000 personas y ya han tenido su primer éxito: que Time se fije en ellos, publique una página con sus reivindicaciones y que medio planeta ponga en el mapa a su colectivo. La polémica apenas acaba de empezar...
lunes, 6 de agosto de 2007
Hiroshima: 62 años
"Shizuko Numata se desplaza en silla de ruedas. Una estantería le cayó encima y los médicos no tuvieron más remedio que sacrificarle la pierna izquierda. Numata tenía por aquel entonces 21 años, trabajaba de secretaria en la tercera planta de un centro de comunicaciones militar y estaba radiante de ilusión. Se iba a casar apenas tres días después con un marino japonés que servía para el ejército imperial destacado en el Pacífico, muerto ya hacía un mes, aunque ella no lo supo hasta varias semanas más tarde.
A pesar de la tragedia personal, se puede considerar una mujer afortunada. Volvió a nacer en esa mañana calurosa de hace 56 años. Y ayer volvió a recrear paso a paso, minuto a minuto, el 6 de agosto de 1945 cuando a las 8.15 de la mañana su ciudad se convirtió en el peor infierno jamás visto, en un cementerio de cuerpos calcinados, destrucción masiva, con una temperatura que alcanzó los 7.000 grados centígrados, por el efecto de los 15.000 toneladas de TNT lanzadas por el “Enola Gay” estadounidense.
'Al igual que en un atardecer, el color del cielo era tan luminoso, tan bonito... Era una mezcla de rojo, azul, naranja y verde... No podía imaginar que esa luz se tratara en realidad de la bomba atómica', relata Numata a EL MUNDO, refugiada en la sombra de uno de los árboles del Parque de la Paz de Hiroshima".
domingo, 5 de agosto de 2007
Horrigueresco
Vargas Llosa y Marbella
Vargas Llosa: "Marbella tiene que salvar lo mucho que queda por destruir"
AGUSTÍN RIVERA
MARBELLA.-La Marbella cultural quiere enterrar el síndrome posMalaya. Y qué mejor homenaje que una charla con uno de los novelistas vivos más prestigiosos. El hotel El Fuerte (50 años de vida) se empieza a llenar de gente. Al fondo de la puerta, aparece un hombre muy delgado, con casi cinco kilos menos que a finales de abril, cuando le concedieron el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Málaga. Mario Vargas Llosa. Se le nota su paso por la clínica Buchinger. Estricto ayuno de tres semanas: sólo toma agua. MVLL va a presentar el libro de otro peruano, arquitecto, su íntimo amigo Alfredo Montagne. Organiza el Ateneo de Marbella.
Vargas Llosa diseccionó la arquitectura de su compatriota, alejada de la exhibición, la espectacularidad y la pretensión, tres elementos de la arquitectura contemporánea que el escritor aborrece especialmente. Montagne es autor de la rehabilitación de interior de la casa de Vargas Llosa en Madrid, en la Plaza de las Descalzas.
MVLL le pidió –casi exigió– que los personajes de la casa fueran los libros y no las personas. Y lo logró: “Mis libros, Patricia –su mujer– y yo estamos en igualdad de condiciones”. “Su querencia por la elegancia y el buen gusto no están reñidas con la audacia y la temeridad”. Así definió Vargas Llosa la arquitectura Montagne.
Marbella, su arquitectura y su futuro saltaron como un resorte en el coloquio. MVLL fue realista: “Es absurdo pensar en una Marbella de cabañitas y bungalows. Eso ya es pasado y no tiene ningún sentido lamentarse a estas alturas de la historia”.
Vargas Llosa ofreció un mensaje inequívoco: “Marbella tiene que salvar lo mucho que queda por destruir. Lo que se puede salvar hay que salvarlo”. El autor de La casa verde tildó como “bazas extraordinarias para el futuro de la ciudad” su “clima excepcional, no sólo en España, sino en Europa”, la “vegetación” y la “fidelidad” a Marbella, un imán que atrae a la gente que ha sido feliz, ha encontrado aquí su sitio y por eso vuelve”. En alusión burlona al estilo Churrigueresco, Montagne calificó de “horrigueresca” la arquitectura de Marbella de la era GIL. Y resultó optimista: “La solución está en manos de los políticos”.
Tras la charla, el arquitecto y el escritor se dirigieron al restaurante Santiago. ¿Celebrarían el fin del ayuno?
viernes, 3 de agosto de 2007
Peñón del Cuervo
Viaje dentro de la propia ciudad. Paisajes apenas frecuentados. Escenarios pérdidos en la retina de la memoria aparecen al principio de este verano malagueño. Aparco el coche pasado el Club Náutico El Candado. Veo varios bancos de madera que parece recién sacados de la película Una proposición indecente, aquella de Paul Newman y Demi Moore (Give me more). Yendo por el camino, dirección Este, los ciclistas sortean a los que corren, solos o en pareja, con vistas al mar.
Al fondo se divisa la imagen del Peñón del Cuervo, referente lírico de Rafael Pérez Estrada y de tantos poetas del ayer cada vez más necesario. Hay varios playeros que leen libros en la misma orilla y pescadores cazando con su caña. Un reloj de arena, de 2002, preside la playa que tiene 2.250 metros de longitud y 50 metros de anchura, según reza una señal.
La neblina oculta la imagen de la ciudad. Ni rastro de La Malagueta, la Farola o la Catedral. Tan sólo se adivinan las cuatro grúas de colorines (azul y rojo) que han cambiado la perspectiva del Puerto, al fin, ya en obras. En el Peñón del Cuervo todavía parecen oírse los sonidos de Bryan Ferry o Joe Cocker en los conciertos de Terral 2007. Aún no han retirado las vallas metálicas.
"En recuerdo de la ayuda que el pueblo de Canadá de la mano de Norman Bethune a los malagueños que huían en febrero de 1937". Es el recuerdo que figura en el Paseo de los Canadienses, que comunica el Peñón del Cuervo con la Araña. En la entrada del túnel figura esta pintada: "Fugitivos ayer y hoy hacia la libertad. Contra el fascismo".
En este mismo escenario, en diciembre de 2005, Antonio Banderas intentó rodar una secuencia de El Camino de los Ingleses en la que Moratalla y Babibura, con su Mobylette roja, cruzan el paseo e increpan a los bañistas. Stella del Carmen estaba entre las figurantes. La secuencia finalmente no se pudo grabar. El día no era esplendoroso y había que dar imagen de verano. La Mobylette también falló.
Fábrica de la Araña. Fábrica de Cemento. Cementos Goliat. Financiera y Minera. Distintas denominaciones para la fábrica que señala el fin de la ciudad, el de la carretera de Almería, donde empezó la Desbandá. Hay casas semiabandonadas en la calle Escritor Alarcón Bonel. Me encuentro con el Harley Davidson Málaga Club y un chill-out, el Sens Beach, El mar de los sentidos, con hamacas blancas, donde bronceadas ninfas de cintura de avispa buscan tomarse una copa tranquila mientras el sol sigue agonizando.
La chimenea de la fábrica de cemento se ha convertido, casi sin quererlo, en uno de los hitos arquitectónicos de la ciudad. Se divisa desde Guadalmar. La otra punta de Málaga. La chimenea (114 metros, el techo de la capital) que parece un Mecano, como el del parisino Museo Pompidou. Gris acero, amarillo y azul. Y hay ruido, el de la carretera y el de la fábrica, donde trabajan un enjambre de obreros chinos.
Continúa el ocaso. Y la niebla. Las gaviotas no aparecen por el Peñón del Cuervo. Tampoco los cuervos. Cumplo la visita y prometo no perderme este verano otra puesta de sol desde la parte más oriental de la ciudad.
miércoles, 1 de agosto de 2007
¿Alfredo Viñas fuera de ARCO?
Viñas, que inauguró su espacio expositivo en 1993, expone en ARCO desde 2001 y es el único galerista malagueño en la cita artística. En ARCO ha contado con obras de artistas como Chema Cobo (que en la edición de 2007 ha presentado Sitio, una pintura de gran formato), Lluís Lleó o Chema Lumbreras.

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