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Raúl Arévalo y el autor de este blog, en enero de 2006, en el rodaje de El Camino de los Ingleses, en Alicante.
Raúl Arévalo está aliado con el talento. Sus personajes avalan una descomunal capacidad camaleónica para interpretar vidas y miradas diferentes.
Raúl es un gran tipo, muy fiel a sus amigos (
Juanjo Rodríguez,
el Canco), a su novia,
Alicia, a sus compañeros de rodaje... A todos.
En
El Camino de los Ingleses, donde se convirtió en Babirusa, personaje clave de la película, fue una de las almas de ese grupo compacto, esa "nave de locos", como decía
Antonio Banderas, que desafiaron las leyes de la gravedad cinematográfica.
El Camino de los Ingleses forma parte indisoluble de la memoria sentimental de Raúl, un enorme actor que ya el año pasado se merecía estar nominado al Goya, no sólo por la película de Banderas -con guión de
Antonio Soler-, sino por la estupenda
Azuloscurocasinegro. Hoy la Academia lo ha nominado como mejor actor de reparto por
Siete mesas de billar francés. Raúl protagonizará muchas películas. Y siempre estaré orgulloso de haber narrado sus pinitos cinematográficos, aquel tierno y violento Amadeo Nunni, Babirusa, en
El Viaje de los Ingleses.