Walt Kowalski guarda su Gran Torino, un coche del 72, hermoso, muy bien cuidado, en el garaje de su casa. Vive en un barrio ahora habitado por asiáticos. Veterano de la guerra de Corea, Walt es un tipo a las claras, que no se anda con ambigüedades ni eufemismos. Es borde, chulo. Y también tiene corazón.
Los diálogos de Gran Torino están especialmente diseñados para el espectacular crepúsculo cinematográfico de Clint Eastwood como actor. La película atesora una hermosa poesía de la amistad intergeneracional. Cómo puedes llevarte mucho mejor con Thao, un chico tímido, sensible y huidizo, que con tu nieta quinceañera, malcriada, interesada.
Lo cuenta infinitamente mejor Carlos Boyero: El ogro era romántico.
Sé que es una película que volveré a ver. Una de las cintas que se queda fijada en la DVDteca favorita de tu memoria.
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lunes, 16 de marzo de 2009
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